Dos y uno y uno…
Dramaturgia y dirección: Laura Sbdar. Con Nico Goldschmidt y Laura Névole. Vestuario: Leonel Elizondo. Iluminación: Fernando Chacoma. Asistencia de dirección: Elisa Carli. Producción: Laura Sbdar. Duración: 60 minutos.
Arthaus Central. Bartolomé Mitre 434. Miércoles, 20 h.

La vida y el arte, al combinarse, puede dar a luz a las más diversas situaciones, con un desarrollo impensado. Es aquí donde se ubica una pareja de artistas a punto de ser padres de dos hijos siameses, con todo lo que esto implica. Pero el fruto del amor de ambos se mezcla en relación a su ser en tanto artistas y/o padres.
A partir de la historia del Rey Salomón y los bebés, se inicia una puesta que realiza diversos planteos que tocan puntos neurálgicos de la identidad de una persona. El ser padre/madre, artista, hombre/mujer y lo que se espera al respecto (tanto uno/a como el contexto), independientemente de lo que se pueda brindar. Más aún cuando el deseo no coincide con la situación y la pasión pasa por otro lado. Es cuando el egoísmo mete la cola y juega su propio partido. Pero, ¿está “mal” ser egoísta? ¿Qué ocurre cuando se hace todo –pero todo- en pos de los demás, menos para uno mismo?
El tiempo corre, sin prisa, pero sin pausa. Su consumo es indetenible. No se puede acumular ni ahorrar para después usarlo a “gusto y piaccere”. Tal como cantaban Gustavo Cerati y Daniel Melero “Las decisiones siempre llegan tarde/ Las piezas que quedan jamás encajan”. Allí es donde se encuentra la gran encrucijada de lo planteado. Todo, bajo la latente presencia de los próximos a llegar y el futuro que se les espera, ya sea como hijos, obra de arte o una combinación de ambas. Eso si, la vida de ellos quedará….para cuando «llegue el momento».
El espacio es amplio, con una luz que no deja lugar para esconderse. Solo hay una mesa que sirve para asentar tanto los cuerpos como las palabras. El vestuario pergeñado por Leonel Elizondo es revelador a partir de una sencillez –que no es tal- por demás elocuente. El texto de Laura Sdbar es excelente. Incomoda desde diversos lugares, buscando que la reflexión sea seria y madura, sin que los sentimientos se dejen de lado. El oído atento recibe cada palabra con atención y la procesa. No es fácil. Es más, podrá cambiar de acuerdo al día (y la situación personal) en que nos encuentre.
Nico Goldschmidt y Laura Névole son esos padres atravesados por un mundo de sensaciones que les exige decisiones ante hechos atravesados por la lógica de “la sábana corta”. Visceralidad y reflexión acorde a lo requerido por un devenir que quizás sea de un callejón sin salida. Todo esto trascendiendo cualquier decisión que podría llegar a ser esa “puntada con hilo” tan castigada pero, no por eso, obvio y hasta entendible.
Cautivante de principio a fín, “La obra siamesa” atrapa e inquiere. Pone el dedo en la llaga de interrogantes que suelen ocultarse debajo de la alfombra. El debate está abierto en el marco de una puesta de calidad.
