Quique Sinesi: «Me gusta la idea de un artista como artesano».

Con nuevo disco bajo el brazo (el excelente “La magia”) realizado a dúo con la cellista Astrid Motura, Quique Sinesi inicia el 2026 con la presentación del álbum en Bebop. Al respecto, el reconocido guitarrista se presta a un diálogo enriquecedor que gira sobre la grabación de su última producción, la influencia de las redes sociales y el rol del artista en esta coyuntura tan particular   

– Quique, ¿cómo surge “La magia”? ¿Cómo fue el proceso de composición y grabación?

– La composición original se llama “La magia está dentro tuyo”. La primera vez que escuche a un músico hablando de la magia fue a Paco de Lucia. Se refería a que había conciertos en los que sucedía esa “magia” y otros donde no, Años más tarde tuve un sentimiento que surgió de una búsqueda interior y compuse esa melodía. Tuve esa imagen de que la magia que buscaba provenía de adentro. Esa fue la inspiración para esta música.

Este disco es producto de varios años de tocar a dúo en vivo e ir armando un repertorio. Son composiciones mías que Astrid Motura eligió para versionar con el cello y arreglamos entre los dos para este proyecto de cello y guitarra. Comenzamos a grabar antes de la pandemia y luego hubo una pausa por este motivo. Terminamos de grabar y editar el año pasado. Fuimos seleccionando las músicas que más nos identificaban para este CD.

El título del disco, si bien hace alusión a uno de sus temas, es muy interesante por las diversas formas que se puede interpretar. ¿Dónde habría “magia” hoy en día?

– A pesar de la oscuridad que existe en estos momentos en el planeta, la tecnología evoluciona notablemente. Al mismo tiempo, crecen la violencia, la falta de conciencia, el egoísmo y todo aquello que representa lo contrario a la paz. Sin embargo, «la magia» es lo que le da sentido a la vida. Ver un pájaro desplazarse en el cielo, la pureza de un bebé, una puesta de sol, sentir la respiración o escuchar una melodía que nos emocione son solo algunas de las magias que aún existen y que pueden ayudarnos a encontrar algo que nos conecte con esa otra realidad.

– ¿Costó más la elección de los temas o los arreglos que llevaron a cabo? ¿Con qué tema se trabajó más los arreglos?

– Cuando comenzamos había más temas. Con los conciertos fuimos seleccionando el material para esta grabación y, de manera natural, quedaron dos estéticas bien marcadas: una parte basada en melodías muy cantables, aprovechando la bella sonoridad del cello que, por momentos funciona casi como una voz; y otra, más ciudadana y contemporánea, incorporando sonidos y ruidos de la ciudad. Los arreglos fueron concebidos por Astrid y por mí, pensados específicamente para cello y guitarra de siete cuerdas. Las composiciones son mías, y Astrid eligió cuáles le gustaría grabar. Tal vez “Suburbio”, uno de esos temas más urbanos, fue de los que más se trabajó a nivel conceptual.

– ¿Trabajaste el sonido de manera diferente respecto a tus creaciones previas? ¿Algún micrófono en particular para los instrumentos, etc?

-Cada grabación es diferente para mí. El sonido depende de los instrumentos que se utilicen. La idea fue que suene lo más natural y acústico posible, también el clima logrado depende un poco de los técnicos y estudios. En este caso, grabamos en dos estudios distintos y en dos etapas: antes y después de la pandemia. En ambos casos hemos tomado los instrumentos por micrófonos de muy buena calidad y por excelentes técnicos de grabación.

– ¿Te pasó eso que suele decirse cuando se produce un disco, que no se termina la producción, sino que “se abandona”?

– Un poco sí. La primera decisión es terminar la grabación y la segunda, la mezcla. Siempre aparece algo que podría mejorarse, y llega un momento en el que uno tiene que decidir soltar o “abandonar” el proceso. De todos modos, siempre intentamos llegar al mejor resultado posible.

– ¿Quedaron temas afuera?

– Si, varios que decidimos incluir en otra grabación.

– ¿Cuáles eran las diferencias entre las grabaciones prepandémicas con las sesiones en 2022, visto hoy a la distancia?

-En cierta forma, la música es como un lugar donde solo se puede experimentar en tiempo presente. En momentos difíciles, se vuelve un poco más complejo estar en ese estado. Por eso, grabar requiere una atención total en el «aquí y ahora». Para nosotros no hay demasiada diferencia entre grabar en pandemia, antes o después. La tecnología ha evolucionado, pero la entrega sigue siendo la misma: estar presentes y buscar siempre el mejor resultado. La pandemia nos freno un poco por el hecho de no poder ir a grabar en forma presencial.

Es apreciable la química con Astrid Motura. ¿Llega en el momento justo este disco a dúo?

– Creo que el disco con Astrid llega en el momento justo. Más allá de nuestra amistad y de la conexión musical que tenemos, tiene que ver con el foco y la constancia. En ningún momento detuvimos este proyecto; continuamos como se podía hasta el día de hoy. Se mantuvo siempre ese compromiso con nuestra música, ensayando y grabando de manera constante.

– ¿De qué manera crees que ha cambiado o evolucionado tu propuesta a través de los años? Lo pregunto en tanto tenes un estilo que combina virtuosismo con pasión, al tiempo que es ecléctico en los rumbos que toma.

– Hay elementos en la música que compongo que se mantienen, y otros que han ido evolucionando gracias a la influencia de la música contemporánea y de artistas de todo el mundo que admiro. Además, me mantengo estudiando elementos musicales que funcionan como disparadores para nuevas ideas. Si bien en algunas de mis composiciones aparecen rítmicas del folclore argentino, ritmos urbanos o rioplatenses, las inspiraciones pueden surgir de la vida misma, sin límites. Por eso, el jazz, la música clásica y músicas del mundo están presentes en mi propuesta.

– Al día de hoy, ¿qué música estás escuchando?

– Eso varia, pero últimamente estuve escuchando un par de pianistas que me encantan como Brad Mehldau o Andre Marques. También me gusta mucho el guitarrista y compositor Toninho Horta, pero te podría nombrar muchísimos mas.

– ¿Cómo ves a las nuevas generaciones en relación a la música en tanto pueden almacenar 400 canciones, pero no escuchan un disco entero?

– Es relativo. Conozco jóvenes de entre 20 y 30 años que escuchan muy buena música y pueden disfrutar un disco entero si les gusta. Imagino que no son la mayoría, pero existen. Personalmente, mi hijo tiene 26 años y me ha mostrado músicos nuevos que resultaron ser una gran inspiración para mí.

-Al respecto, ¿cómo te sentís al grabar un disco y que después éste sea comprimido en MP3 con las diferencias en la calidad de sonido que esto implica?

– Estamos en un momento de transición en lo que respecta al formato físico de los discos. Por un lado, reaparecen los vinilos; el CD sobrevive solo en algunos países, y lo virtual es lo más accesible, aunque no siempre ofrece la mejor calidad. Hay países, como Japón, donde la audiencia todavía prefiere escuchar música con la mejor calidad posible. Tengo la esperanza que, en un futuro no muy lejano, la gente pueda disfrutar de la música con la mejor fidelidad sonora.

– ¿Las redes sociales e internet han favorecido a la difusión de la música? ¿O la oferta es tan grande que abruma?

– Ambas cosas. Las redes sociales pueden ayudar a difundir una obra; si lo que se difunde tiene calidad, tarde o temprano se dará a conocer. Si bien la oferta en internet es abrumadora, también es posible orientar a las redes hacia un estilo específico y que ciertos públicos descubran la música que les interesa.

¿Cómo concebís esa delgada línea que separa la “autenticidad” de un artista de seguir haciendo la misma canción a lo largo de los años?

– Un artista tiene la necesidad de generar o crear algo. A veces, tiene alguna canción que fue más conocida y que el público le pide porque le recuerda momentos de la vida. Pienso que no está mal reversionar una canción propia, pero me gusta la idea de un artista como artesano, que siempre necesita dar algo nuevo, no solo para los demás, sino también para sí mismo.

– ¿Crees que un artista puede conectar con el público sin abordar problemas sociales como el racismo o la desigualdad, por miedo a politizar el arte?

– Cualquier artista que esté realmente comprometido con el arte es, antes que nada, un ser humano. Como seres humanos y artistas, el racismo y la desigualdad son cosas con las que no nos identificamos en absoluto; eso se puede comprobar viendo cómo colaboramos con músicos de cualquier raza o nivel social.

Es cierto que algunos prefieren no hablar de estos temas, pero también hay políticos que dicen una cosa y hacen otra. Sin embargo, muchos artistas dan ejemplos de convivencia y solidaridad. De algún modo están haciendo política sin necesariamente ponerse una bandera.

– ¿Cómo vivís esta coyuntura crítica a las posiciones de los artistas ante hechos determinados del gobierno nacional?

– Cada quien tiene derecho a expresarse a su modo; depende mucho de su compromiso social. Me parece importante que cada uno sea lo más auténtico posible y se exprese de la manera que lo sienta, sin una presión exterior. Algunos prefieren hacerlo con palabras, otros con su arte, y otros generando espacios. Todo es válido si se hace con un fin positivo.

– ¿Con qué artista te hubiese gustado grabar y no pudiste?

Tuve la suerte de tocar con muchos artistas que admiro, pero creo que Chick Corea es uno de esos músicos que me hubiera encantado tocar alguna vez.

– Te dan un formulario y te preguntan “profesión”, ¿qué respondes?

– Músico, siempre.

– Si no eras músico, ¿qué hubiera sido de tu vida?

– Esa es una pregunta muy difícil. Cuando era muy joven me hubiera gustado ser jugador de fútbol. Tal vez, como otra opción, me habría dedicado a alguna otra forma de arte.

– Si por la puerta de tu casa apareciera el Quique Sinesi de los 18 años, ¿qué le dirías? ¿Algún consejo o recomendación?

– Primero que nada, le diría que disfrute al máximo lo que le toca vivir, que esté atento a las señales de la vida y que siempre agradezca los regalos que ésta le da.

Quique Sinesi y Astrid Motura presentan “La magia”. Domingo 18 de enero a las 19hs en Bebop, Club de Jazz   

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