Así se habla
Autoría: James Joyce. Adaptación: Ana Alvarado, Cristina Banegas, Laura Fryd. Traducción: Cristina Banegas, Laura Fryd. Actúan: Cristina Banegas Operación de luces: Luciana Suppicich. Diseño De Iluminación: Verónica Alcoba. Fotografía: Nora Lezano. Colaboración en escenografia: Julieta Capece, Juan Teodoro. Asistencia de dirección: Matías Macri. Prensa: Prensópolis. Producción ejecutiva: Jorge Thefs. Producción: El Excéntrico De La 18. Dirección de arte: Juan José Cambre. Dirección: Carmen Baliero
El Excéntrico de la 18. Lerma 420. Sábados, 20 h.

Por Cecilia Inés Villarreal
Una mujer parada frente a un atril. Sola con su espíritu, su corporalidad. Con el alma al aire y la vulnerabilidad a flor de piel, como un pimpollo a punto de abrir sus pétalos al público. El relato, sin signos de puntuación, emula el fluir, libre y desinhibido, del pensamiento.
Molly Bloom, tal es el nombre de la obra encarnada por la extraordinaria Cristina Banegas, se trata de una polifonía, un palimpsesto de voces de la Irlanda victoriana. Ella es la antítesis de Penélope, la esposa devota, fiel y etérea del héroe de La Odisea. Su personalidad es avasallante, terrenal y curiosa. Como en los radiocines de antaño, la voz como cuerpo nos lleva al monólogo interior de la esposa de Leopoldo Bloom, protagonista del Ulises de James Joyce. Es la culminación de la novela en el último capítulo- el 18-Irónicamente, la pieza teatral se exhibe en “El excéntrico de la 18”. Con plena certeza, se puede afirmar que es un guiño numerológico.
En palabras textuales, no es solamente la «puesta en boca» del pensamiento de Molly; es traducir, interpretar la extraordinaria privacidad, el erotismo, la absoluta falta de censura con la que piensa en su noche de insomnio. La libertad con la que expresa sus fantasías sexuales, sus teorías sobre los hombres, el amor.
La dirección contundente de Carmen Baliero se conjuga con la interpretación delicada de Banegas quien, transgrede las normas sociales de la época y no teme decir lo que piensa, exteriorizar sus demonios en una suerte de exorcismo liberador. Asimismo, la tríada de la actriz, Ana Alvarado y Laura Fryd le otorgan en la adaptación toques de lirismo, transgresión y rebeldía, sin caer en anacronismos ni desvirtuar el espíritu del libro de Joyce.
El diseño lumínico de Verónica Alcoba, complementa a la puesta en escena caracterizada por el minimalismo que, paradoja mediante, se agiganta por la presencia de Banegas quien interpreta a una mujer atemporal, con planteos que gozan de plena actualidad.
«Molly Bloom» envuelve al espectador en el rito sagrado del teatro, en la ceremonia atenta y respetuosa de asistir a la función. En esta metamorfosis maravillosa, el público es testigo de la fuerza de las palabras, las flexiones de la voz en el fluir de la conciencia. Simplemente teatro, de calidad, sin grandilocuencias ni exageraciones.
