“Telefonistas” (Teatro)

Llamados de un pasado no pisado

Dramaturgia y dirección: Martín Ortiz. Con Celeste Gerez, Carla Haffar, Luciana Procaccini y Cristian Sabaz. Escenografía y Vestuario: Jorgelina Herrero Pons. Realización escenográfica: Victor Salvatore. Diseño de Iluminación: Eduardo Safigueroa. Música Original: Rony Keselman. Coreografías: Valeria Narvaez. Diseño Gráfico: Maxie Florencio. Voz en Off: Carolina Guevara. Prensa: Paula Simkin. Asistencia de Dirección: Violeta Ortiz Laski. Redes: @telefonistaslaobra. Producción ejecutiva y artística: Alejandra García.

Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543. Viernes, 20.30 h.

Hace poco tiempo, se publicó en la revista Funámbulos una nota con respecto a lo que sería el teatro político en estos tiempos liberidiotas que impactan tanto en la sociedad como a sus habitantes, hayan votado al orate o no. De más está decir que el teatro forma parte de los sectores damnificados por la motosierra desquiciada, aún con varios de sus integrantes votando alegremente a su verdugo. Igualmente, la pregunta es si está a la altura de las circunstancias actuales plantando batalla con propuestas acordes.

Desde su lugar como director y dramaturgo, Martín Ortíz creó una fábula atrapante que se ubica en el día del bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955. La acción se desarrolla en el conmutador de la Casa de Gobierno. Allí, Margarita, Mabel y Rosa trabajan en la recepción de llamados a las distintas oficinas de los funcionarios a cargo de los destinos del país, incluido el presidente. Obviamente, las tres mujeres no tienen la misma afinidad política, motivo por el cual el ambiente entre ellas es por demás hostil. Será el coronel Navarro quien deba poner algo de orden entre las damas en pugna

El texto es cautivante y cuenta con una buena dosis de humor. La transición con el drama es tan sutil que muchos, no lo perciben hasta que ya están inmersos en esta nueva situación. Por ende, ese desarrollo tan perspicaz como atractivo, es uno de los puntos altos a destacar. La risa viene de la mano con una ironía etérea que requiere la presencia del oído atento. Algo que se aprecia con la multiplicidad de voces, que cuenta con una sorpresa poderosa, desde otros mundos.

La puesta es sólida en todos sus aspectos. Desde el acertado vestuario hasta la iluminación pasando por la precisa música de Rony Kesselman o la solidez del tándem escenografía-iluminación. El vínculo entre las trabajadoras funciona como una más que acertada metáfora de la sociedad, no solo del pasado sino con una actualidad tan grande que duele. Por eso, las actuaciones de Celeste Gerez, Carla Haffar, Luciana Procaccini son tan importantes. El trío de actrices le da a cada intervención una impronta personal y única. Cristian Sabaz desarrolla con exactitud el rol del secretario del presidente, con todo lo que esto implica en este juego de intrigas y confabulaciones. El trabajo conjunto reafirma que “más vale el todo que la suma de las partes”.

Por todo lo dicho, la reflexión es condición sine qua non para un disfrute completo. Aquél que opte –por acción u omisión- por el camino pasteurizado y tibio de poner atención solo en la comedia, estará en su salsa. Un humor fino que moja como garúa de invierno, de la que nadie puede escapar, a menos que se finja demencia.

Divertida y ponzoñosa, “Telefonistas” es de visión necesaria para que, a partir de la risa, pueda realizarse una reflexión seria y un debate amplio del pasado y del presente. Por tal motivo, las múltiples capas de significación son tan importantes. No será extraño que, inclusive, llegue a colarse en la cena después de la función o vaya cayendo, de a poco, durante la semana. Simplemente, el efecto transformador del teatro.

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