Las Damas de las Tablas 2025.

El 2025 tuvo una buena cantidad de estrenos, con sendas actuaciones a destacar. Como suele ocurrir, hubo unipersonales de muy buena calidad y duplas de actrices que han sido importantes en el desarrollo de puestas que han sobresalido en el año.

Ingrid Pelicori. La vigencia de una gran actríz.

Abrimos el informe con una actriz enorme que sigue dando cátedra en cada una de sus presentaciones y una actividad constante. Estamos hablando de la gran Ingrid Pelicori. Inició el año con “Sueño de dos”, lo continuó con “Carnada” y lo promedió –y terminó- con “La verdadera historia de Ricardo III”, en el Teatro General San Martín. Versatilidad y talento puro. En el primer caso, con Manuel Callau interpretando a una dupla de actores con el deseo y el interrogante por sobre el porqué de la actuación. Después, compartió escenario con Carolina Guevara y Anahí Gadda en la inquietante “Carnada” con texto de Susana Torres Molina y dirección de Cintia Miraglia. Un combo femenino de lujo. Finalmente, dejó su sello en una puesta que dividió aguas en el marco de un gran elenco, que incluyó a Belén Blanco y Silvina Savater.

En lo que a «equipo femenino» se refiere, ya la habíamos destacado como una de las puestas del año a “El grito y el silencio”. Esto se extiende a las actuaciones de Gabriela Villalonga y Luciana Procaccini. Si en “Carnada” hubo un trío de actrices que se lucía, no podemos omitir a Julieta Brito, Andrea Nussembaum y María Inés Sancerni en “Civilización”

En el marco de los unipersonales, hubo mucho para ver y valorar. Laura Azcurra le puso el cuerpo y el alma a Frida Kahlo en “Frida, ¡Viva la vida!” mientras que Laura Otermin en “Después del después”, navegaba en las vivencias de una mujer que se debatía entre su deseo y el “deber ser”. Azcurra hace su primer unipersonal y sale más que airosa del desafío con un personaje único. En el caso de Otermin, llevó adelante el primer texto que escribió Paula Simkin con una actuación tan sensible como precisa.

Laura Otermin brilló en «Después del después».

En dos unipersonales en los que visibilizaron no solo sus vivencias personales sino que terminaron siendo historias de vida que sortearon todo tipo de dificultades, se encuentran “Respirar. Bitácora escénica de un solo acto” de Pilar Ruiz y “Algo lindo del horror”de Mariana Cumbi Bustinza. En el caso de Ruiz toma lo que vivió siendo ella una beba, cuando fue sometida a distintas operaciones para salvarle la vida. Nació con una patología congénita que afectaba el esófago y los pulmones. De ahí, la relevancia del “Respirar” para nombrar su creación artística.

Por su parte, Cumbi Bustinza creó un espectáculo “recital, teatral, performático, musical” –según sus propias palabras- que se inicia con el suicidio de su padre. El crecimiento de esa joven que buscaba su propia identidad, tomando todos los riesgos posibles para su cuerpo y su salud. Dos unipersonales que son dos lados A en tanto y en cuanto la forma que plantearon sus respectivas existencias. Diferentes pero parecidos, con la vida como celebración y oportunidad constante para un disfrute no exento de dolor. Corazón, talento y sensibilidad puestas al servicio de un arte sanador del pasado y una mirada artística y comprometida del futuro.

En lo que a “clásicos” se refiere, Lourdes Invierno encara “Sueños del bosque”, que lleva el universo shakespereano a una fábrica de pastas de la cual es la única heredera. Las palabras son una mezcla de catarsis y búsqueda de la verdad. El guiño hacia el texto más reconocido del célebre escritor británico se hace visible. El pasado y los deseos frustrados. Una niña devenida mujer se para frente a ese porvenir de enredos de padres, madres, hermanos y tíos que la tienen como testigo privilegiada de su propia vida. Es allí donde la acción se vuelve atrapante con su consabida creación de sentido. Temas como las relaciones familiares atravesadas por el rencor, la codicia y el poder incorporan al bullying y el acoso en la visibilización de los conflictos.

La pasión de «Marunica» vive en Cecilia Hopkins.

Por otra parte, Cecilia Hopkins presentaba “Marúnica. Reportaje a una pintora española”. Un trabajo de minucioso de investigación sobre Maruja Mallo, la reconocida artista gallega que desarrolló una obra por demás ecléctica en sus estilos, tanto en España y en su exilio en Argentina. Hopkins realiza una interpretación tan sensible como abarcativa en tanto le añade el tratamiento corporal propio de su condición de bailarina y el uso de un títere que la acompaña en su vida.

En esa gema que se llamaba “Ay Patria mia” de Eugenio Soto, brilla Bianca Vilouta Rando como esa Madre Patria que añora a quien la hizo feliz, de verdad. Tan sensible como visceral, Vilouta Rando vuelve a brillar con una composición que traspasa el escenario para inquirir a los presentes respecto a la coyuntura actual.

Si hablamos de versatilidad y talento, otro nombre que se impone es el de Lucía Adúriz. Cada una de sus apariciones, trasciende la escena a partir de su brillo, de su carisma y su calidad interpretativa. A principio de año, se la pudo ver en la vuelta de “Paquito” y de “Saraos uranistas”, saltando de Nun al Galpón de Guevara. Otro tanto podría decirse de Vero Gerez que ha participado de “Ha muerto un puto”.

Iride Mockert ilumina la escena en «La revista del Cervantes»

No queremos dejar de mencionar a Nahir Sánchez Romero y su «Cruda -hija de los 90-«, que lleva adelante una puesta que combina música con un contexto histórico que viaja sin escalas desde el menemato a la coyuntura actual de liberiotismo extremo. Más aún, cuando reivindica su identidad villera como parte fundamental como creación de sentido

Para el final, dejamos a Iride Mockert que vuelve a demostrar que es de las actrices más completas del país, sin lugar a dudas. Actúa, canta, baila y es música. Su participación en “La revista del Cervantes” no pasa desapercibida y es uno de los pilares de la puesta que consideramos LA mejor del año. Allí realiza varios personajes a los que dota de identidad propia, internándose en cada uno de ellos. Calidad interpretativa al 100 %. Un lujo verla arriba de un escenario, donde se destaca aún más, en lo que a actuaciones nos referimos.  

La próxima entrega estará destinada a los Hombres del Teatro 2025.

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