Recitales: Paula Maffía en Café Vinilo

Texto y fotos: Cecilia Villarreal

Hay lugares de Buenos Aires como Café Vinilo que tienen un ángel especial. Este encanto se realza si quien sube al escenario es Paula Maffía. El pasado viernes 17 de enero presentó por partida doble “20 Años de Canciones” (n9.cl/w95g), un show intimo y de gran calidad, en el marco del ciclo “Verano en Canción”.

El escenario estaba iluminado de manera tenue, con un piano de cola, un ukelele y una guitarra acústica distribuidos estratégicamente. Paula salió a escena puntual tras un aplauso ansioso por parte del público. El tierno afiche con el dibujo de una osa sosteniendo una guitarra dio cuenta de su faceta como ilustradora, algo que se había manifestado anteriormente al diseñar la tapa de varios de sus discos anteriores, ya sea en banda o solista.

Maffía propuso un viaje musical y temporal a través del tiempo. Un recorrido del presente, pasado y futuro como solista e integrante de Las Taradas, La Cosa Mostra, entre otras bandas. 
Todo comenzó con “La fina línea” del disco “Ojos que ladran” que data de noviembre de 2015. La timidez con la que irrumpió en escena contrastaba con la presencia potente de esa leona feroz hecha mujer. “Corazón Licántropo” fue el segundo plato del menú de la noche, que corresponde a su último disco –y segundo solista-, “Polvo”. Será ese corazón que afirma “Mi mente se abalanza sobre un libro con la ferocidad de un animal herido”.

El pasado se dio cita con “Por qué” de cuando Paula tenía dieciocho años. Todo lo que significaba ser adolescente y estar en los umbrales de la juventud con la efervescencia hormonal y el hambre por vivir. Alanis Morissette, Jewel y Shakira fueron parte de sus influencias musicales en esa etapa, dicho por la misma Maffía desde el escenario, segundos antes de arremeter con un tema que afirma “Tu hermosura directamente proporcional a tu locura, devolvéme mi corazón, sos un terremoto en los cimientos de mis sentimientos”.

Sus rulos al viento, emblema de su anárquica cabellera que presenta batalla contra la dictadura irrefrenable de las lacias, planchita o no de por medio. Ella se para, levanta el mentón y esculpe las palabras como un artesano. Modela el verbo mientras le da volumen y cuerpo a cada línea y estrofa musical. Los claustros académicos la cobijaron entre la antropología y su actual desembarco en la filosofía. No es casual entonces la importancia otorgada a su pluma, más allá de su dominio del inglés y el italiano. “Nenita” y “Córcega” crearon un clima intenso en la sala ante el silencio de los presentes. Sensualidad, desparpajo y entrega predominan en sus letras. El color de sus canciones la pinta de cuerpo entero.

Last, but not least, bajó del escenario, ukelele en mano, para mezclarse entre el público y continuar desde allí ese tramo del show. “Mar de Caricias” fue el presente de la noche mientras cantaba extasiada con su instrumento y enhebraba sustantivos con adjetivos. “Las llaves”, tema de La Cosa Mostra, fue la yapa que cerró la presentación.  Es una verdad de Perogrullo deslizar que el postre estuvo delicioso y que el sabor de boca perdura aún. Sus letras tocan sentimientos complejos, ambiguos y contradictorios donde no siempre el happy end está a la orden del día. Por el contrario, serán la crudeza y el realismo quienes ingresen inevitablemente. En estas épocas de optimismo bobo y espiritualidad banal de TV, la acidez y la ironía son un buen ejercicio de reflexión y de lucidez.

Hechicera del siglo XXI con reminiscencias del rock y el punk, Paula Maffía realizó un excelente recorrido por veinte años de rica y variada carrera dentro de la música. Un show que logró con creces el cometido que el espectador pruebe y deguste sus melodías en uno de esos recitales inolvidables en que la emoción y la calidad están garantizadas de principio a fín.

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