Tata Cedrón: “Acá saben más de Bob Dylan que de Castagnino”.

Genio y leyenda. Luchador incansable de nuestra música. El Tata Cedrón está activo como siempre, brindando una serie de conciertos en Hasta Trilce, en Almagro. ECDLse hizo una escapada a su casa para hablar de música y política entre tantas cosas.

Entrevista realizada junto a Matias Recis.


¿Cómo surgió la posibilidad de hacer esta serie de conciertos en Hasta Trilce? 
-Por amistad.  Tengo gente amiga allí. El año pasado toqué en el Ecléctico y la gente del Ecléctico es amiga de esta gente. Es gente muy macanuda y me ofrecieron tocar ahí. El lugar es muy hermoso y está bien preparado. Es gente joven, de Entre Rios y provincia de Buenos Aires. Tiene una muy buena programación, con cursos y debates. Es muy bueno el proyecto que tienen. Allí puedo hacer una canción nueva como esta que está aquí escrita (muestra unas partituras) o esta que está acá que es “Sin hilo en el carretel”, de Cadicamo. Hago cosas viejas o más nuevas. Soy muy cambiante. Hago algunas cosas nuevas que hice y algunos tangos que nunca los hice, que son como nuevos. Para ustedes serán como nuevos porque nunca los escucharon. El fenómeno que pasa conmigo es ese, agarro cosas viejas como si fueran nuevas. 

En su concierto en la Alianza Francesa, tomó canciones de Gardel que no son conocidas dentro de su repertorio. 
– Es un poco curtir un doble sentido y decir “Gardel no cantaba solamente tangos”. Es una crítica y un mirar a lo que pasa, una manera de ver las cosas. La gente imita mucho y van todos detrás de algo. Todos con “tango”, “tango” y recontra tango y tanto el dulce de leche que te empalaga. Ya no quiero ni decir más que es tango. No quiero entrar en esa que está pasando. Por otra parte, tenés a los jóvenes que hacen tango y generan un clima “bien”. Los mismos músicos se dan cuenta que siempre tocan los mismos temas en esos lugares para el turismo. Tocan cuatro o cinco temas todos los días, tres o cuatro veces que son siempre los mismos. Cuatro temas, uno cantado, un clásico, uno de Piazzolla y otro bailado….Se va la tanda de turistas, aparece otra y vuelven a hacer lo mismo.


– ¿Cree que hoy en día, hay un tango for export, o para turistas? 
– No. El tango es como el aire. Es tango, somos nosotros. Después están los turistas. Se está haciendo una cosa con el turismo que no está mal. Igual, te cuento que tengo gente de Francia que me pregunta donde ir a escuchar tango acá pero que no sea “para turistas”. Los turistas quieren escuchar cosas buenas y aca les dan cosas baratas. 

¿Qué recomienda usted cuando le piden un lugar para escuchar tango?
 El CAFF, los chicos de La Fernández Fierro que es algo más moderno pero es tango, Leopoldo Federico, Salgán cuando estaba, Saluzzi. También les digo del folklore como Jaime Torres. Lo que no me termina de convencer es el rock y la fusión… 

¿La palabra «rock» o «fusión» no le termina de convencer?
– Ninguna de las dos. No tengo nada en contra de los rockeros. Soy amigo de varios. Lo que digo es que se introdujo una música anglosajona como el rock en los años 60 como una forma de penetración política, para romper una identidad y para dominar. Algo que hasta el día de hoy subsiste. La prueba está en que todo se habla en inglés. Esta semana me hicieron un reportaje en la radio y me preguntaron por el 7D. ¿Por qué le decís “7D”? ¿Cómo los yanquis? Entonces siempre estamos mirando para allá. Pero no es solo acá. El mes pasado estuve en Francia, y los comercios con los carteles de “Sale”, “Outlet”. Todo en inglés, cosa que nunca antes había pasado. Viene una compañía extranjera, en el 55, cuando cae Perón, y rompen todas las matrices que había para poner años después, música de los Beatles –que está bien- pero solo eso, y todos los pibes empiezan a escuchar eso. Después viene el rock nacional, y la difusión que se hizo cuando fue Malvinas. Igual hubo gente extraordinaria como Almendra, Manal. Es una pena que esa gente, en vez de seguir el envión que había en el tango y el folklore argentino, hayan agarrado lo que nos metieron a través de los Beatles. No digo que sean malos ni nada pero el pensamiento único no sirve. Tiene que haber una pluralidad. En esa época, decíamos que la gente que estaba haciendo rock era una continuidad del tango. 

-¿Considera que Manal o Almendra retomaban la forma en que se miraba la realidad al igual que el tango pero con un sonido anglosajón?
– Claro! En esa época, decíamos que la gente que estaba haciendo rock era una continuidad del tango. Lo que pasó, y me lo dijo Acho Estol, fue que él y muchos pibes vieron “Grandes valores del tango”. “Estaban todos chiquitos, con smoking, moñito y pelo engominado y yo no quería eso. Entonces me fui para el rock”. Ojo, yo tampoco estaba de acuerdo con Grandes valores pero no me fui a escuchar rock. Agarré Tuñon, Manzi, Cadicamo, lo bueno del tango; compuse con Gelman, con Tuñon. Busqué dentro de lo mio…y sabés que? Dentro de lo que hice, tengo algunas cosas medio de rock.

-Por eso le preguntamos.
Como la Cantata del Gallo Cantor. Esto lo digo ahora pero en esa época no lo sentía asi. 

– También tiene un blues. 
– Si, fue mucho después pero medio en joda. Ojo, igual no es que estoy en contra ni nada. El primer disco que compré fue uno de Louis Armstrong de pasta, al tiempo que cantaba canciones de folklore y de Gardel desde chico. 

-Usted tuvo una conexión con Palo Pandolfo.

– También! Me mostró un tema que había hecho y se lo arreglé todo. Lo hice a mi manera.

-Charlando con Rodolfo Mederos, él también decía como usted, que «Grandes Valores» le dio una imagen negativa al tango.
– Si, una imagen cursi, barata. Es una parte que existe. No vamos a decir que no existe esa parte. Existe como hay gente alta, baja, más flaca, más gorda. Pero que sea “eso” lo que te impongan, como que no había otra cosa más que “eso” en la televisión para difundir y vender tango, los pibes lo veían y se iban, para saltar al Club del Clan, cosa que tampoco…. Una crítica que le hago al Canal Encuentro, canal que adoro y me parece que es de lo mejor que se puede ver en el país al igual que Paka Paka, ambos muy importantes a nivel cultural con respecto a lo que va a pasar. En el canal, hicieron un programa de décadas, y justo veo el de los 60 y 70. Cuando hablaron de cultura, se limitaron a nombrar al Di Tella y al Club del Clan. Se olvidaron de Yupanqui, Saluzzi, Pugliese, Piazzolla, Rovira, Los Chalchaleros, Jaime Torres. Esto solo en música y actores como Alcón, Alterio. Pintores tenías a Castagnino, Berni, Soldi. Todos los que te dije no eran ni del Club del Clan ni del Di Tella, por suerte. Del Di Tella había cuatro o cinco pero un galpón, un terreno de 10 x 40 en el que quemaban colchones en los happenings. Está bien pero no hagas un programa mostrándoles a los jóvenes de hoy en día, que lo único que había en la década del 60 era el Di Tella y el Club del Clan. Si querés decir que hubo un cambio en la cultura, está bien pero mostrá lo otro que era genial! Fue una época genial de Argentina y algo similar está pasando ahora. 

-Ahora también hay mucha apertura, otro clima. 
– Esta bien, pero “a lo hecho, pecho”, carajo. Hablemos de toda esa gente de la que hablamos recién de pintura y de música. Tenía otra estética, otra forma, otro lenguaje. Ellos son nuestros ancestros, nuestros parientes. Acá saben más de Bob Dylan que de Castagnino y eso no tiene que pasar. Los franceses dicen que “hay que conocer a sus clásicos”. Eso es muy importante. Hay que conocer a su propio pasado. Hay tipos que no saben que es el Facundo, quien era Maffia. Son tus clásicos y tenés que conocerlos. Eso habría que comentar y que decir. 


-Cuando usted estuvo de invitado en el show de Dino Saluzzi, él pedía que los jóvenes y el público en general, pudiera mirar más a sus propias raíces. 
– Compartimos esa mirada. Somos amigos con él, con Jaime Torres. 

-¿Falta reivindicar a esos artistas que mencionó, de los 60 y 70? 

– Hay algunos que lo hacen como Larrea y Victor Hugo pero tendría que hacerse un poco más. Pero bueno, Argentina es asi. A lo mejor está bien que sea asi y que protestemos. Que no haya una cosa tan estructurada. Uno protesta pero te vas a las provincias y ves que están haciendo música de una manera… Es genial! En el conurbano bonaerense, como Quilmes, Lanus, hay orquestas buenísimas con chicos que han salido de las villas. Orquestas con treinta músicos y que tocan. O se meten con el rock, el folklore, o el tango. Lo mezclan y está muy bueno que esté pasando eso…. 

-Siempre se dijo que el tango, al igual que el jazz, es un tanto elitista.
– No se, no tengo idea. La gente que lo seguía a Gardel o a Pugliese era gente de barrio. En una época fue la alta burguesía la que recuperó eso pero los atorrantes estaban abajo. 

-Las músicas después, fueron ascendiendo de clase…primero estuvo por los pinringundines con Villoldo pero después se fue complejizando con gente como Piazzolla o Robira. Se hizo una música para escuchar y no para bailar. 
– Esto tiene que ver con la época en que se hizo. Cultural, política y socialmente, los 60 fueron otra cosa. La gente empezó a participar menos y hoy con la televisión, casi ni  participa. Hoy, la televisión como que no te deja mover ni ir para el teatro. Tampoco se va al baile. En vez de una orquesta ponían un disco y después en cassette. Ahora se pasa un CD y se evitan llevar a la tragedia. Dicen que eso es la evolución a partir de la tecnología pero si tengo que decirles algo…que eso fue una evolución, terminó perjudicando al espectáculo en vivo. Afectó a toda la actividad de los músicos. Ahora se votó la Ley de la música que me parece interesante… 

-Me ganó de mano porque justo le iba a preguntar sobre la Ley.
– Hay que ver como se complementa todo y como se hace eso. Hay que ver bien la ley. Hay una clausula que dice que si hay que ponerle a los artistas extranjeros que viene, un artista argentino. Quiero saber como va a ser esto. ¿Quién lo elige? ¿Un productor que va a poner a alguien que venda o son siempre los mismos? O sea quien venda más. La ley está bien pero hay que ver después como se reparte la torta. 

-También considera el tema de las jubilaciones de los músicos.
– Es cierto pero es como el caso de todas las personas. Antes los músicos no estaban inscriptos, yo tampoco, nunca podía pero salió con el gobierno de Kirchner que pagabas un dinero y podías acceder a la jubilación y a toda la cobertura social. Pago un dinero por mes hasta terminar un cupo pero tengo mi sanidad, puedo ir al médico. Es muy importante ese punto. Esto le puede pasar también a un albañil con la jubilación. Está bueno lo que están haciendo.


Intermedio: El mismísimo Tata Cedrón abre la puerta de su casa. Entramos y justo estaba revisando unas cintas. Comparte con nosotros un concierto que dió en 1988, en el Olimpia de Paris. Tira la noticia que en Francia se va a reditar toda la obra del Cuarteto Cedrón. La charla con el Tata va por distintos rumbos. Salta desde la música hasta anécdotas de distinta índole. Nos detenemos en el tema político donde tiene una visión clara con lo que está ocurriendo en la actualidad y lo relaciona con sus épocas de militancia.

Los músicos están organizándose porque estaban bastante desunidos en su momento, a diferencia de otras ramas del arte, como el teatro. Participan músicos de distintos géneros..
– Depende. Hice una experiencia en los años 70, que hice música en los barrios, en la que tocaban con nosotros, Facundo Cabral, Osvaldo Piro, y los Chalchaleros. Mezclabamos folklore, varieté y tango. Los de la Municipalidad no querían pero yo lo impuse. Había uno de cada género. 

-¿Lo hizo en teatro…? 
– Lo hicimos en los cines de los barrios.


-Esto también se relaciona con lo que hizo acá, en la verdulería.
– Claro pero eso fue más para reirme un rato, pasar un buen momento. No había promoción ni nada aunque se armó una linda movida, no? Antes había hecho Gotan, en el 65, un boliche de tango en el que tocaba Piazzolla, Rovira, y la Porteña Jazz Band, que hacían jazz de Nueva Orleans. También estaba Rodolfo Alchouron, con un grupo de jazz más moderno. Había gente que hacía folklore y teatro… 

-Eso se perdió… 

– Si, pero yo siempre estuve. Después hice el Taller Garibaldi, después un cuarteto. No toqué solo. Después hice una orquesta de tango. Siempre estoy haciendo grupos. Eso, en el libro, está bien marcado.

-Del encuentro de Piazzolla y Rovira, ¿qué recuerda? 
– Los junté  pero no les pregunté nada. No se si estuve mal o bien. En esa época hacíamos esas cosas. Apareció Piazzolla, vino a ver el lugar y le gustó. Hablé con él y le interesó venir a tocar. No me dijo “sácalo a Rovira” ni nada. Ellos tenían cierta pica. Por ejemplo, cuando inauguramos Rovira lo escuchó a Piazzolla pero cuando tocó Rovira, Piazzolla se fue al bar de la esquina. Hay que ser malo, eh! Despreciativo…pero nunca supe porqué esto. Nosotros, en el boliche, hicimos cosas muy abiertas. Le hemos puesto bajo eléctrico al cuarteto. Le pusimos viola también. 

Usted le puso unos tangos a una nueva versión de “El organito” en teatro.

– Si! Hice las canciones ahí. Fue algo interesante que hicimos con gente amiga. Me dijeron que necesitaban algo de música y les dije “Dejá que yo te la hago”. Estuvimos corriendo de acá para allá y todo, porque cuando querían inaugurar el teatro, no le daban el permiso. Al final, quedó todo ahí hasta que tuvieron que estrenar pero yo estaba con muchas casas. Les dije “sácame un turno de una hora en un estudio y lo hacemos”. Fui con un par de textos asi, como estos (muestra hojas con canciones y poemas) y me preguntaron que iba a grabar. Les dije “prendé el micrófono y vemos”. Se hizo todo en el acto. Escribí y también grabé. No sabía la melodía ni nada. Tenía los textos pero no me había sentado a mirarlos. Después quedó todo muy lindo. 

La posibilidad de la película «Tata Cedrón. El regreso de Juancito Caminador», ¿cómo salió? 
– Me hicieron un reportaje para Canal Encuentro y el chico Eduardo Pérez, que era camarógrafo de ahí, le gustó la idea, mi manera de ser y empezó a pensar la película. Tardó un año en hacerse. Le dimos mucho material. 


-Está aquí, por Villa del Parque, pero usted no es de Boedo? 
– Soy de todas partes. Estoy aca por una casualidad. No soy de esos “soy tanguero y soy de Boedo”. No, para nada. Viví en la Boca muchos años. Si querés, soy boquense ya que viví en la calle Olavarría y la via, en un conventillo. Después me mudé a Barrio Norte pero no viví allí porque nunca estaba. Nací en Saavedra, cerca de Puente Saavedra. 

-Siempre se lo asoció con Boedo.
– Si, lo que pasó fue que, cuando volví, me fui a vivir a Boedo. Allí se hizo mucha prensa y quedó con que “vivis en Boedo, que barrio fenómeno” y eso. Entonces quedó Boedo. El problema fue que vivía sobre una avenida y pasaban los coches por todos lados. Había mucho ruído y quería algo de tranquilidad. Busqué y busqué, y encontré esta casa que tiene mucha tranquilidad. Salvo algún cabrón que pasa a mucha velocidad con una moto, está muy bueno aca. 

¿Cómo fue la recepción del público francés a su música? 
– Buena. Justo estábamos escuchando una presentación del año 88, en el Olimpia de Paris. Un sonido bueno pero con problemas porque me contó mi compañero Miguel, que el Olimpia es un teatro importantísimo. Es la Catedral de allá, donde tocaron los Beatles, los Rolling Stones, Edith Piaf, todos los grandes. Pero estaba medio vetusto el cablerio por lo que tenía problemas de interferencia para mezclar. Hubo que limpiarlo todo. Lo habíamos grabado en ocho pistas. Sabía que estaba la grabación. Cuando lo hicimos, no teníamos guita. Lo mandó a hacer un productor pero al final, no lo terminó de hacer. Como ahora van a sacar en Francia la obra completa del Cuarteto.


– ¡Que buena noticia! 
– Hay como treinta CD, en vivo y en estudio. Ahí me acordé de esto, llamé y me dijeron que estaba. Listo. El formato era en cinta.

¿Le pasa como a muchos músicos de volver a grabar su obra?
– No. Una vez que la saco, ya está. Algunas cosas si, pero ponele, hay mucho reverb o si es más cercana a la música disco del momento con la utilización de un bajo más fuerte, pero cuando lo cambiás, volvés a pensar que la versión anterior era mejor. Además, también responde a un espíritu de época. Ahora estoy grabando con Cosentino y es la vez donde mejor grabé, con un sonido muy natural. No me rompieron los quinotos con la división, cada quien estaba suelto…

¿Como recuerda sus años de militancia, en el peronismo? 
– Como todo el mundo, en esa época se militaba. En mi caso, en la resistencia peronista y después vino las divisiones dentro del peronismo a partir del 65. Militamos en varios grupos, como Montoneros y demás. Hicimos una resistencia porque no había un gobierno civil ni democrático. En mi caso, nunca había votado hasta el 83, que encima voté en Francia, en la embajada. Milité como todo el mundo. En esa época se participaba más. 

-Se podría hacer una comparación entre la militancia de los jóvenes de ahora y lo que fue en su tiempo? 
– No. Simplemente diría que participen. Creo que hay menos movilización pero más organización. Están haciendo cosas buenas en la educación, y también en el interior del país. No hay una manifestación de la juventud. Antes eran muchas manifestaciones; ahora es, hay que arreglar cloacas o poner un semáforo. No es tanto política partidaria sino participativa asi como formar cuadros y discutir de política. Está bueno eso porque hay diferentes períodos de la historia que se formaron de manera distinta. Después hubo un vuelco muy groso del 76 al 83 (y un poquito más también) con una juventud criada con miedo, cerrada y cercionada. Se hablaban de algunas cosas y otras no. Esa gente que nació en el 70, empezaron a militar en el 2000, con treinta años y estaban como idiotas. No digo que sean todos idiotas los de treinta pero… Digo que tienen los dedos derechitos, como los extraterrestres. Parecen humanos pero son extraterrestres. Son falsos, se ríen, saben hacer política pero son muy cínicos. Entonces se lo ve en algunos cuadros que están ahora, que dan bronca. 

-Referido a las cuestiones generacionales, me siento más cómodo con un chico de 19 a 22 que uno de 33.

– Seguro y eso está bien. Le guste a quien le guste estos pibes tienen años de militar, estar en la calle. Se puede hablar y no como antes que te sacaban los tanques a la calle. Igual, esos tanques sería la comunicación que tiene un papel importantísimo en el mundo entero pero hay algo que se manoseó mucho que es la palabra “Democracia”. La gente puede enfrentar a los monopolios en un sistema democrático. Tenemos una manera de llevarlo adelante. No creo que pase nada grave sino vamos a seguir asi y realmente, si no hace política de comunicación y otro sector gana en las próximas elecciones, ganó otro sector. 

-Es la democracia.
– Si, pero creo que ahora vamos a estar más atentos y no vamos a entregar el país como se hizo en los 90. En el 2000 no quedó nada. Todo lo que no se formó entre el 80 y pico/90, esa gente que no se formó, no se puede rehacer. No hay más maestros de carpintería. No hay formadores sino que hay que formar formadores. Se destruyó en diez años y se necesitan al menos 30 para que empiece, tardaron 30. Creo que la alternancia está buena pero controlándose mutuamente, que no haga retroceder lo que se avanzó.

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