Tata Cedrón: “Cuando se canta, no se piensa mal”

Siempre hay un buen motivo para ver al Tata Cedrón. Su vigencia es enorme. Más aún, con el retorno del Cuarteto con el espectáculo “Gotan. Siempre estoy llegando”. Ahora, junto con Miguel Praino –miembro original junto al Tata- y los jóvenes Daniel Frascoli en guitarra y Miguel López en bandoneón. Colectivo 63 de por medio, llegamos a Villa Santa Rita, barrio del Tata para una nota que nos sorprende en un ensayo junto con el mismo Praino.

– Primera y obvia pregunta ¿Cómo surge esta posibilidad de tocar en Hasta Trilce? ¡Es local ahí!

Tata Cedrón: Sí, sí. Aparte somos muy amigos, casi que lo inauguré. Era muy amigo de Tomás (N de R: Bradley, ex director de Hasta Trilce). Nos queríamos mucho. La verdad, una pena su desaparición. Ahora, tenemos mucho que ver con la hija, con el haber hecho un boliche. Algo que habíamos hecho con “Gotán” en 1964. Ambos tuvieron el mismo sentido en eso de tener un lugar para recibir a la gente con un café y que haya música.

– Es cierto.

Tata: Él lo hizo muy bien con el bar que está delante que es buenísimo y con la sala. Nosotros teníamos el mismo criterio. Fue Tomás quien me instó a hacer “La cantata del gallo cantor”, que la había hecho en el 72. Fue uno de los temas sobre lo de Trelew, el 22 de agosto. Lo hice enseguida y Gelman escribió un poema con eso. Junté varios poemas que tenían que ver con eso para crear como una carta. “El chiquito que crié tanto tiempo…”, La carta era de ese momento, de una mujer que la habían torturado y había perdido el hijo. No sabíamos quién era la mujer ni nada. Gelman agarró el poema y lo remodeló. “No hay caballo para derrotar al enemigo”, “el que vivió 5 días…”. La cuestión es que hace dos o tres meses apareció la mujer.

– ¿Si? ¡No lo puedo creer!

Tata: Si. “Yo soy la mujer de la carta”. Vive en Suecia. Me contó, muy emocionada que “estaba escuchándolo y dije ‘esa carta la escribí yo”. Una piba bárbara. Me escribe siempre. En su momento, Tomás me pregunta “¿No querés hacer ‘La cantata’?”. “Sí, pero la había hecho en el 72 acá, en un teatro de la calle Suipacha. Había poca gente pero estaban los Duhalde, Eduardo Luis y el hermano. Después la grabé en Europa, en noviembre, diciembre. Sí. Después la canté 10 años, llorando cada vez.

– Me imagino.

Tata: Sí. Además, me permitía contar lo que pasaba acá. Cuando me dice Tomás, le respondo que hacía mucho que no la hacía. “Hagámosla juntos” me tira y ahí la hicimos. Fue así que empezó a girar la rueda. Fue también para el 22 de agosto que la estrenamos ahí en Hasta Trilce.

Ahora vamos a tocar y retomar un poco lo del cuarteto. Hace un año que Miguel (N de R: Praino, único miembro original del Cuarteto, junto con el mismo Tata) vive en París y este año no vino. El bandoneonista que estaba también se fue, Julio Coviello, por lo que hice todo el año con Daniel Frascoli en guitarra y canto. Nada más. De pronto, volvió López al bandoneón y cuando vino Miguel dijimos de hacer el Cuarteto. Hacía tiempo que no hacíamos temas como “La tarjeta de cartón” y agregamos algunas cosas nuevas. Por ejemplo, un tema llamado “Madrugada”, que fue el primer tema que hice con guitarra y cello.

– Tema con el que abre el show.

Tata: Si, si pero nunca se había hecho chelo y guitarra.

Miguel Praino: Al menos, no en el tango. De cello hay solista, pero no en dúo. Así que vamos a hacer un poco con eso. Por ahí empiezo con otro tango viejo. Uno conocido, como “Caminito”, que está medio gastado pero lo haría muy simple, solo con guitarra. Quiero volver a la simpleza, a cómo hacía los ravioles mi abuela. No se le ponía nada de una lata. Vamos a agarrar un tanguito viejo como se hacía antes, con el mismo sabor.

– Habrá que ir a verlo todos los domingos porque me imagino que cambian el repertorio…

Tata: Lo iremos haciendo dentro de las próximas presentaciones. Lo vamos a estar retomando con Miguel. Igualmente, la gente quiere escuchar, ponele “Eche 20”, que la hizo Tuñón, en el año 22, cuando tenía 17 años.

– Usted contó la anécdota al respecto…

Tata: Que también está en el libro de Blomberg, que lo tengo por ahí. Ahí Blomberg cuenta lo mismo, acerca de “la mujer más gorda del mundo”, las prostitutas, el juego, la cana, etc. Tuñón vio todo eso, como Blomberg y nosotros lo estamos cantando a 103 años de su creación.

– Habían hecho “Eche 20…” en un espectáculo muy lindo que era “Arrabal salvaje”, de Andrea Castelli.

Tata: Si si. Un espectáculo muy lindo. Abríamos con ese tema. Ahora también estamos haciendo cosas nuevas. Por ejemplo, estuve con Rafael Urretabizkaya, un poeta de San Martín de los Andes. Hicimos “El caballo partido”, ¡un poemón! Creo que voy a empezar solo con “Caminito” y después voy a hacer este con Dani, “Madrugada” y “Vengan los cuatro”.

– Justo le iba a preguntar por la selección de temas y su orden porque es como un cuento

Miguel: ¡Claro! Él es un especialista.

Tata: Lo hago viendo la densidad de cada uno y qué es lo que puedo contar. Bueno, cuando conté lo de “Los ladrones” de Tuñon, y que hubo una pelea con Nicolás Olivari. Pusieron su poema en las redes: “el 17 de octubre”. Un hombre me dijo “No sabía que Olivari era tan peronista”, motivo por el que se peleó con Tuñon. Olivari dice “Me hubiese gustado intentar otro destino, pero es muy tarde. Estamos clausurados por la desdicha y por la democracia”.

– El otro día, cuando dijo lo de la democracia, se hizo un silencio.

Tata: ¡Total, y esto lo escribió en el 30! Hay mucha verdad ahí, más con el corso a contramano que hay. Dice “Vivamos de una vez, como hacemos”. Después, tengo “El hombre que se calló la boca”, con lo de “los ricos cada vez más pobres, sus armas cada vez más grandes, sus mentiras cada vez más chicas”. Pero no quiero entrar en ese juego. Todos sabemos lo que está pasando. Somos grandes. Ya pasó muchas veces. Démonos cuenta de que algo hay que hacer. Que todo el mundo golpeé fuerte en la tierra y a la mierda.

– Igual está muy complicado.

Tata: Si… ya sé. Es muy angustiante todo. Pero bueno, está el problema de lo que cada uno hace. Cuando digo lo que me decía mi abuelo, de que “cuando se canta, no se piensa mal”, el que escucha, tampoco piensa mal. Entonces, hay que cantar y tenemos que juntarnos, tal como lo hicimos con Kartún con quien tenemos un espectáculo.

– Si, lo contó usted….

Tata: Ahora, Mauricio está en Cariló de vacaciones. Seguramente lo retomaremos en marzo. Sin decir nada, el nombre que le pusimos fue “Una juntada”. Un título cortito, pero fuerte. Ah! Me olvidaba de decirte que la obra del Cuarteto está completa en internet. Todo lo de 60 hasta ahora y se puede ver la discografía, por décadas. Nosotros hicimos las tapas. Son como cuadros; no ponemos nuestra jetita.  

– Ya veo el arte de tapa con el CD que me acaba de dar. Eso se ha perdido al día de hoy.

Tata: Sí, es cierto. Se ha perdido pero nosotros tenemos una estética, una imagen que se ve en todos nuestros discos. Mirá esta tapa. Es del disco “Flor de la banda oriental”. Tuve la suerte que me la hizo Isol Misenta, de onda, ¿viste? Todas ilustraciones originales. Éste disco fue grabado acá, en esta casa. El disco de Blomberg también lo hicimos acá.

Los Cuatro Fabulosos: Daniel Frascoli, el Tata, Miguel Praino y Miguel López

Grabación y después…

– ¿Cree que el tango, así como la música en general, se ha ido tanto para la tecnología que es necesario volver a lo artesanal?

Tato: Si. La verdad es que la tecnología perjudica porque enfría la cosa. Nosotros, por ejemplo, con el cuarteto grabamos todos juntos. No grabamos primero los instrumentos y después la voz. Ensayamos mucho y cuando vamos al estudio, en una tarde grabamos todo. Pum.

– Primera toma en vivo.

Tato: ¡Si! El disco “Madrugada” lo grabamos una tarde en los estudios Fonal, que estaban en la calle Santa Fe. En una tarde, grabamos los poemas de Gelman y cinco temas más. Todo “en directo”, nada de mezclar nada. El disco que grabé de Argentina, en España, está grabado en directo también en dos pistas.

Miguel: Sí, en estéreo. Era “¿bien el sonido?”, “¿más fuerte?”, “¿más bajo? Vamos, lo grabamos y queda así.

– Le pregunto porque hoy, todos los géneros van al estudio y es toda una ceremonia.

Tata: Sí…que el estudio local, que si van a Londres.

Miguel: Nosotros grabamos acá, en esta casa.

Tata: Yo me pongo ahí, en esa parte del pasillo, porque la voz suena más fuerte por la acústica. Los últimos discos nuestros lo grabamos acá.

Miguel: Son los “Estudios Calamar”, porque es hincha de Platense.

Tata: Y lo mezclamos en El Fortín, que son hinchas de Velez (risas). Pero venimos grabando siempre acá.

Miguel: Está bien, cada uno hace lo que quiere…  

– Todo de una toma, ¿no?

Tata: ¡Claro!

Miguel: Ensayamos y ensayamos hasta que decimos “prendé el micrófono” Ahí grabamos. Después, mezclamos en El Fortín. Para nosotros, es normal porque no sabemos tocar una partitura así y tocarla. Creo que nadie….

Tata: Troilo decía que había que tocar de memoria porque, sino, se pierde emoción.

– Desde otro lugar, Astor era diferente…

Miguel: Si, era otra cosa y le fue fenómeno.

Tata: El estudio es frío. Pareciera que está para que no resuene la música. Cantas y no escuchas ese “reverb”… Acá, canto y la voz sale como si estuviera en el baño, por el tema de la acústica. ¿Viste que a todo el mundo le gusta cantar en el baño?

– Debe ser por los azulejos y el sonido que se logra…

Miguel: Aparte, acá la altura respecto al techo…sirve mucho. .

Tata: Lo tenemos a Dani Frascoli que es el guitarrista y un técnico de sonido bárbaro.

A Daniel lo tengo de haberlo escuchado con Piraña, su banda. 

Tata: Si, si. Suenan bárbaro. Daniel es muy buen sonidista. Somos todos amigos y acá no hay problema de guita, ni de nada. Después, bueno, componemos. Ahora, rescaté un poema viejísimo de François Villon. Es rarísimo, del 1400 y le pusimos música.

Públicos y más

– ¿Cambió el público? ¿Es más “cómodo” ahora?

Tata: No. El público nuestro se mantiene. Vienen los veteranos como nosotros, pero también pibes y pibas. Hasta chicas embarazadas. Un día en Francia, en Montpellier había una chica veinteañera, madrileña. Se llamaba Madeleine. Se acerca una señora y me dice «Yo soy la madre de Madeleine. Cuando estaba embarazada de Madeleine, lo escuchaba a usted en la Sorbona”.

– Mire usted.

Tata: Ese día, había una mujer embarazada. ¿Entendés? El cuarteto tiene 60 años de trayectoria y tocamos un público que está ávido de escuchar poesía, de algo auténtico. No es que el tango que no esté de moda. Nosotros hacemos canciones. Algunas son tango, otras no aunque, en el fondo, todas son tango. Por ejemplo, si agarro “Los ladrones”, puede ser un tango o una milonga según como lo toque.

– Usted se crió, con esta música, con el tango.

Tata: Algo de eso decía Cadicamo en tanto una manera de vivir. Hubo un momento en que hubo una creación y ahí nació el tango. Esa emoción es la que queda y persiste. Hay que ir a esa emoción. Hay muchos pibes que tocan en orquestas de tango tradicional, pero suenan “frías” porque no vivieron todo lo anterior. No lo conocen. Les falta. Tenés que caminar, tenés que perderte, te tiene que pasar mucha cosa.

– Hay una historia por detrás.

Tata: Saber quien era Gobi o Pedro Maffia. Nosotros tenemos todo acá. Tengo 86 pirulos. En el 45 tenía 5 años y estaban De Ángelis, Gobi, Troilo, los hermanos Ávalos, Antonio Tormo, los Quilla Huasi, Ramón Ayala. Mirá todo lo que había.

– Sí, un seleccionado de música y de cultura

Tata: Sí, y nosotros nos criamos con ese clima, ¿te das cuenta?

– Sí. ¿Usted ve un continuador de su obra, un legado?

Tata: Eso que Perón llamaba “el travasamiento generacional”. Es como una autopista que empieza en el kilómetro 0; los muchachos están acá y yo corrí todo esto. Había un arbolito, una casa, una vaca blanca y negra, que yo vi ahí, ustedes no vieron. Les voy a contar cómo era esa vaca, que tenía un tono solo. Vi eso que ustedes no lo vieron y te lo cuento.

El tango y su visibilidad

– Al día de hoy, ¿cree que el tango es popular?

Tata: Sí, lo es….

Miguel:  ….pese al público, lo es.

– ¿Por qué pese al público?

Miguel: Por lo que dice él, porque en un momento ¿Por qué se metieron con el tango a partir de hace 20 años? Porque se puso de moda el baile aunque casi que no había orquestas y las que habían, no tocaban en los bailes. ¿Con qué lo hicieron? Con los discos. Ahí se avivaron muchos que tienen percepción o saben un poco de música. Un pianista amigo nuestro se salvó con el tango. Había ido a estudiar música antigua a Alemania. Le gustaba bailar y se avivó que era por ahí. Hay muchas cosas. Entonces se despierta la curiosidad

Tata: Era lo que te decía de que los pibes nuevos no la tienen. Manzi decía “no importa. Haciéndolo vamos a retomar las cosas”. Van a ir a buscar atrás y preguntar “Uy ¿cómo era?, ¿cómo lo hacían?”. Lo mismo con el bandoneón o la guitarra.

Miguel: Prepararse, se preparan muy bien los pibes de ahora.

Tata: ¡Si! Hay violinistas, guitarristas o bandoneonistas buenísimos. Ya van a retomar la esencia del tango histórico.

– Hay mucha técnica en los músicos hoy en día.

Tata: Muchísima pero bueno, con la técnica sola no pasa nada. Cuando se empieza a grabar primero el bajo, después el violín… Un día, me llamó para tocar una cantante muy conocida y buena. Fui a la grabadora y ya estaba grabada su voz. Tuve que grabar sobre su voz. ¡Por lo menos te hubieses puesto delante mío así te miraba mientras cantabas!.

– Le pusieron los auriculares…

Tata: ¡Si! Todo con los auriculares. Me acuerdo que, una vez en Francia, vino Pierre Boulez, un músico de música contemporánea. Nos preguntaron «Uy, ¿cómo hicieron para hacer desparejo el ruido en ‘La cantata’?”. Le dije que “estábamos muy calientes y emocionados. Cerramos los ojos y cada uno golpeaba como quería”. ¡Pero vinieron de un conservatorio de la música contemporánea para preguntarnos cómo hicimos para hacer desparejo eso!

– Eso pasa mucho en la música contemporánea que, a veces…

Miguel: …parece una ecuación.

Tata: Por los aparatos te dicen “espera hasta al final” y te ponen todo en Do, en línea, con los aparatos. No es así. Es muy frío. No hay corazón, sentimiento o esencia. Te equivocaste y te corren todo de manera tal que, si alguno terminó antes, después se lo corre para que terminen todos juntos.

Hace un tiempo, hablando con Rodolfo Mederos decía que “el tango es una música que no tiene entrada fácil”.

Tata: Diría que el tango es muy rico, musicalmente muy rico. Lo que pasó en el 40, 50, 60 con las orquestas, que fue su época de oro, tienen arreglos musicalmente muy buenos. Cadicamo decía que “cada músico estaba contento con no parecerse a otro. Cada uno tenía su estilo”. Ahora no, uno “toca como…” y toca con otro… Decía que “Los músicos estaban orgullosos de no parecerse al otro.» Cada uno tenía su estilo. D’Arienzo era D’Arienzo, Salgán era Salgán, Pugliese era Pugliese.

Miguel: Y se escuchaban todos.

Tata: En su momento, en el 87, hice en Francia un espectáculo llamado “Memoria de Buenos Aires” y quisimos reproducir varios estilos, porque conocían nada más que Canaro y Gardel. Están Pugliese, Salgán, Gobi etc, junto con eso que cada estilo era diferente.

– ¿Cómo lo recibió el público francés?

Tata: Contentísimo.

Miguel: Había momentos de mucha emoción.

Tata: Después se hizo la Escuela de Orquesta de Tango que la dirigía Balcarce, estaba bárbaro porque enseñaba diferentes estilos. Entonces, a partir de ahí puede ser que se retomen las cosas. Lo que pasaba en esa época era que ninguno quería parecerse a otro. Si vos aprendés otros estilos, no quiere decir que vas a tocar como todos ellos. Aprenderlo, pero lo que pasó es que nosotros lo aprendimos escuchándolo de pasada, en la radio, en la calle. Comprábamos un disco, pero íbamos a estudiar como eran Troilo o Pugliese, ponele.  Ahora, se estudia todo eso y cuesta salir.

– A partir de eso, se debería construir su propia identidad.

Tata: Sí, aparte estaba la idea de que nadie quiere tocar como el otro. Vos no podés escribir como Borges o Roberto Arlt. Podés saber cómo hace, pero no vas a poder hacerlo como… No vas a poder jugar como Maradona. Intentaron, pero no se va a poder. Es mejor así. Cada uno tiene su estilo.

Referentes que iluminan y queman….

– Hablando con músicos y demás, poníamos tres ejemplos. Miles Davis en el jazz, los Beatles en el rock y Piazzolla en el tango. Tres fuentes creadoras tan grandes que no solo iluminaron, sino que, quemaron porque no tuvieron como “sucesores”.

Tata: Te cuento algo respecto de esto que decís. Nosotros nunca tocamos nada de Piazzolla. Solo hicimos “Rio Sena”, en el 63. ¿Por qué no tocamos Piazzolla? Porque no somos Piazzolla y nosotros no queríamos hacer otra cosa que lo que creábamos. Un día, un músico muy conocido, muy bueno dijo “No podemos salir de ahí”, respecto a Piazzolla. Entonces fue contraproducente. Era él…y él.

– La luz que iluminó, pero también quemó.

Tata: Después, hay que ver. A mí, personalmente, me gusta más Troilo, Pugliese, Caló. Piazzolla me gusta. Como todo el mundo, tiene cuatro o cinco temas buenísimos…

Miguel: Además, tenía su personalidad, su fuerza, pero no él. Para hacer Piazzolla, hay que escucharlo a Piazzolla o a Troilo. Hay que acordarse que Piazzolla se crió al lado de Troilo.

– En un punto, no hay Piazzolla sin Troilo.

Tata: Una vez en una revista, creo que la “7 días” en los años 70, les hicieron un reportaje por separados a los dos. Le preguntaron a Piazzolla “¿Qué le diría a Troilo?” y respondió “que estudie” y no se que otra cosa. Que tiene que avanzar, que “es un tipo muy capaz”. Cuando le hicieron la pregunta a Troilo respecto a Piazzolla, dijo “¿Te acordas de mí?”. Ahí te das cuenta de la diferencia entre ambos.

– También está la anécdota que Piazzolla le escribía los arreglos y Troilo los borraba.

Tata: Tenía algo que, justo ayer vimos un programa en la tele sobre Ringo Bonavena y Cassius Clay y era que se vendían muy bien. Piazzolla se vendió bien algo que, por ejemplo, no hizo Rovira. Empezó con que “esto es tango”, “esto no es tango”.

Miguel: “Ustedes no saben”…

Tata: Igualmente, lo quiero a Piazzolla. Tocó seis meses en Gotan y aparte lo respeto. Como todo el mundo tiene seis o siete temas, bárbaros y después, me da la impresión que se repitió. Se copió a sí mismo. Agarró una ola grande, se subió y ahí, le metió. Me acuerdo cuando tocó en Gotan. Un calentón pero era jugoso. No queríamos tocarlo para no caer en nada pero después, lo escuchabas y te mataba. ¡Los músicos que tenía…!

Discos y recitales

–  El otro cuando fui a verlo a Hasta Trilce, vi que tenía los discos en la entrada….

Tata: Si. Los discos son para que la gente tenga un recuerdo de todo. Igual, la gente va y los compra. Hay una promoción para los 30 primeros que compren la entrada, le regalamos un disco. Es una atención. No es que había sido una nueva reedición.

– ¿A usted le pasa como a otros artistas de querer regrabar su obra?

Tato: Algunos hemos grabado varias veces, pero no hay mucha.

Miguel: En ocasiones lo hicimos porque venía un músico a tocar con nosotros con un cello. Entonces, ahí si.

– Estos conciertos en Hasta Trilce, ¿los van a grabar?

Tato: No. Mis dos sobrinos, Lucía y Andrés son cineastas (Andrés hizo un documental sobre Vicentín y Lucía –la hija de mi hermano Jorge- uno sobre “Operación Masacre”). Filmamos algo con Kartún y estamos tratando de hacer un rejunte para hacer una película musical del cuarteto. Va a ser todo de música y tirarle buena onda a la gente. El otro día, que vos viniste, salió todo fenómeno…y no siempre pasa.

– Salió muy lindo. Mucha emoción en el público.

Tata: Si. Después la gente esperó para saludar. Algo muy emotivo.

– ¿Notó que había, más allá del hecho artístico, algo de agradecimiento y de catarsis?

Tata: ¡Sí!! Catarsis y mucho agradecimiento mutuo. Hay un momento de amor de los dos lados. Yo siento amor y cuando canto, es como estar enamorado. La gente, igual. Nos quieren y los quiero. El otro día, vino una señora que me abrazaba y decía “Te quiero Tata, ¿cómo puede ser que puedas cantar todavía…?”. Y si, seguimos cantando a Tuñón.  ¿Te das cuenta? Ya ni fútbol se puede ver. Menos una gambeta.

Miguel: Nosotros estuvimos siempre contra el sistema, de cierta manera. Nunca hicimos nada porque íbamos a ganar más o menos plata o íbamos a salir en un diario. Considero que, en el cuarteto, nunca una nota que no quisiera.

– ¿Fue muy difícil ser, como usted dice, ser contra sistema?

Miguel: No se. A mí no me cuesta. Estoy acostumbrado. (risas)

Tata: Hace unos años tocamos en una verdulería, por acá cerca. No queríamos filmar ni que haya publicidad al respecto. Que la gente descubra sola la belleza que había en la música. Nada de un cartel luminoso que diga Coca-Cola o coma chicle X, ¿viste? Descubrir que hay un lindo pajarito y no un cartel que te diga “mire ese lindo pajarito”. Ni nadie que le saque foto al pajarito. Los franceses dicen “No se olviden de prender el teléfono cuando se va”, nosotros decimos al revés, prendanlo cuando se van.

– Si a usted le dan un formulario y le preguntan profesión ¿qué pone?

Tata: Artesano… Arte sano, separado.

– Si no era artesano, ¿qué hubiera sido de su vida?

Miguel: Tuviste varias cosas en el mismo sentido.

Tata: Si, muchos oficios. Hice cerámica, pintor de paredes, sobre todo cerámica así, porque era más artístico. Di clases y tuve muchos alumnos durante mucho tiempo. Inclusive después de 10 años de existencia del cuarteto, seguía dando clases. Después, todo música. Por eso, lo que decía mi abuelo, “cuando se canta no se piensa mal” me quedó para siempre.

¡Lo voy a poner como título de la nota! La última, si por la puerta de esta casa en Villa Santa Rita, tocase el timbre el Juan de 18 años, ¿qué le diría?

Tata: Vení que te voy a enseñar muchas cosas. (risas)

Cuarteto Cedrón en Hasta Trilce. Maza 177. Domingos de enero y febrero. A las 20 h.

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