“El Barbero de Sevilla” en el Konex.

De verdad afortunado

Libro y dirección: María Jaunarena. Elenco: Gabriel Carasso, Laura Penchi, Patricio Oliveira, Mirko Tomas, Walter Schwarz y Cecilia Pérez San Martín. Músicos: Pablo Manzanelli (piano), Arauco Yepes y Pablo Reyes (percusión). Sobre la obra original: Música original: Gioacchino Rossini. Libreto original en italiano: Cesare Sterbini, basado en la novela de Pierre-Augustin C. de Beaumarchais. Sobre esta versión infanto-juvenil. Escenografía e iluminación: Gonzalo Córdova. Equipo de vestuario: Cecilia Diéguez, Rocío Arlia. Equipo de maquillaje y peinado: Silvana Caruso. Desarrollo Institucional: Gabriela Karasik.Prensa: Prensóplis. Duración: 75 minutos

Domingos 28 de junio, y 5 y 12 de julio. Ciudad Cultural Konex. Sarmiento 3131. A las 16 h.

Por Cecilia Inés Villarreal.

Hablar de música clásica remite inmediatamente, para muchas personas, al Teatro Colón y a una concepción de gusto elevado e inaccesible por la imponencia del templo ubicado en diagonal al Obelisco. Frases como «No la entiendo», «Es aburrida, es difícil», «No me llama la atención» y tantas otras forman parte de prejuicios arraigados en la sociedad. Si se quisiera enseñar este género a los más chicos, el interrogante es cómo hacerlo, de qué manera romper esa pared de ignorancia y miedo que tienen los adultos. Si tan sólo reflexionaran que la música clásica pese a su aura de inalcanzable es omnipresente…

Desde hace noventa años, se ha escabullido en los dibujos animados como Bugs Bunny, Tom y Jerry y el clásico maravilloso de la animación que es Fantasía (1940) de Walt Disney. Ni hablar en el ámbito musical como en Los Beatles, Los Violadores y Queen, tan sólo por nombrar algunos. Ya con los Fab Four de Liverpool las evidencias sobran. En las publicidades y como banda de sonido de películas, están presentes. La cultura popular ha batallado para acercar de manera masiva las otrora manifestaciones culturales asociadas con el refinamiento y un oído culto. Si hilamos fino, la ópera y el tango (como todo fenómeno cultural) ha sido disputada por una clase social, una elite. Sin embargo, esa apropiación fue producto de una romantización, de una idealización, ya que los músicos escribían para el vulgo y los argumentos eran muy sencillos.

Afortunadamente, en medio de estos tiempos individualistas y digitales, hay una asociación que invita a los más chicos (y a sus familias) a conocer y disfrutar de un género como la ópera. Por ende, tenemos dos cuestiones a considerar: la edad y el tipo de obra. Se llama Fígaro y nace en el seno de Juventus Lyrica (www.juventuslyrica.ar), la reconocida asociación de ópera que en 2024 cumplió 25 años de trayectoria en Buenos Aires, con una vasta experiencia en la formación de espectadores.

La obra en cuestión, protagonista de esta crónica es «El Barbero de Sevilla» basada en la novela de Pierre-Augustin C. de Beaumarchais con música de Gioacchino Rossini. Se trata de una ópera adaptada para familias que, actualmente, puede verse en Ciudad Cultural Konex en el porteñísimo barrio del Abasto. El libro y adaptación de María Jaunarena se lleva las palmas, porque cumple a rajatabla con la promesa de «Para toda la familia (para chicos y a prueba de adolescentes)». Recordemos, para aquellos neófitos, que la ópera consiste en una obra dramática o cómica musical cuyo texto se canta, total o parcialmente, con acompañamiento de orquesta.

La historia de «El Barbero…» es muy sencilla: Rosina (Laura Penchi), una joven adinerada y soltera, queda al cuidado de un médico de avanzada edad, Don Bártolo (Mirko Tomas). Este hombre resulta ser un personaje posesivo y celoso que no le permite ni siquiera salir al balcón porque teme que se enamore de alguien. «La fuerza del destino» hace que aparezca el Conde de Almaviva (Patricio Oliveira) quien caerá rendido a los pies de Rosina. La figura providencial del barbero (Gabriel Carasso) es el que va a hacer girar la rueda de la acción ya que es un ser carismático y pícaro. Las intervenciones de Berta (Cecilia Pérez San Martin) como la señora de limpieza y el sacerdote (Walter Schwarz) son destacables. Como en la estructura del cuento clásico, está la heroína, el enamorado, el villano y el ayudante. Las actuaciones se complementan armónicamente en el desarrollo de las escenas que son narradas con mucha pedagogía y soltura.

Vale destacar que la duración del espectáculo es de una hora y cuarto. Sin embargo, los chicos prestaban atención a cada detalle del cuento, el vestuario y las canciones. Más allá de que se trate de una adaptación, el trabajo de lenguaje es interesante ya que el libro cuenta con guiños y frases del lunfardo para que se diviertan chicos y grandes. Por supuesto, la obra original está en italiano y aquí se utiliza un español rioplatense actual, bien siglo XXI. No olvidemos que es una comedia de enredos y todo se resolverá felizmente.

Los artistas poseen calidad vocal, destreza y coloratura tanto de forma solista como cuando realizan un cuadro en grupo. En cuanto al sonido, hay música en vivo cuyos ejecutantes son  Pablo Manzanelli (piano), Juan Roqué Alsina (violín), Arauco Yepes (flauta) y Pablo Reyes (percusión). Los ejecutantes se lucen y acompañan las aventuras y desventuras que se desarrolla sobre las tablas. El vestuario a cargo de la directora es compatible con la época histórica en que ocurre (principios del siglo XIX). Se agradece la fidelidad en este punto. La iluminación y escenografía es precisa y realza al conjunto. Como si los laureles fueran pocos, esta genial versión recibió tres premios Hugo, en la categoría infantil/juvenil: Gabriel Carasso (mejor actor protagónico), María Jaunarena (mejor letra de canciones) y Gustavo Passerino (mejor producción).  Además tiene el galardón ACE 2025.

La adulta que escribe estas líneas con mucho placer no es una estudiosa de la música clásica. Sin embargo, disfruta y se deja conmover por las partituras de músicos inmortales. Esta puesta transporta a una inocencia, a la magia del teatro y une a las familias. «Que el asombro y el hambre por aprender quede intacto» podría ser el leit motiv de la asociación Fígaro con todas las reverberaciones que conlleva.

La experiencia del teatro y del viaje a otros mundos se concreta en «El Barbero». Que la imaginación tome carrera e impulso y veamos qué pasa, les garantizo que el trabajo de hormiga dará sus frutos. Lo dice una mujer que creció escuchando los cuentos de la colección Musicuento de Viscontea y se fascinó por la ilustración, la radio y las historias.

Algunas palabras sobre Juventus Lyrica.

Su programa de formación de audiencia llegó a 18.000 niños y familias con pre-estrenos exclusivos de grandes títulos para colegios secundarios en el Teatro Avenida, adaptaciones especiales de grandes óperas para los más pequeños como La flauta mágica, La cenicienta o El barbero de Sevilla, en Ciudad Cultural KONEX, Tecnópolis y el Centro Cultural Kirchner. A su vez, brinda materiales didácticos para que estudiantes y docentes pudieran ampliar en el aula la experiencia vivida en el teatro. El impacto de esta actividad dio origen a la gestación de Fígaro como proyecto independiente. Es una invitación (nada desdeñable) a iniciarse en una experiencia ancestral: la sagrada ceremonia del teatro.

La asociación tiene un manifiesto conformado por cuatro ítems: 1- Que el arte sea una herramienta de educación y cohesión ciudadana; 2- Que permita reunir a familias, a nietos con sus abuelos, a grupos escolares y a la comunidad en su conjunto; 3- Que la asistencia a espectáculos y muestras de arte sea una asignatura obligatoria que dispare debates en la currícula estudiantil; y 4- Que el teatro, la poesía y la música despierten en los chicos la emoción, la voluntad y el compromiso.

Info

+ Asociación Figaro Factótum de Arte: https://figaro.ar/

+ Juventus Lyrica: https://juventuslyrica.ar/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »
Scroll al inicio