La pluma inmortal
Idea: Lautaro Vilo y Fabián Lipovich. Anfitrión, selección de textos y dirección general: Lautaro Vilo. Producción: Verónica Pelaccini.
Cementerio Británico De Buenos Aires. Av Elcano 4568. Sábado 5 de septiembre, 18 h; sábado 3 de octubre 18.30 h y primer sábado de cada mes.

Siempre está y nos habla desde un lugar en el que, pareciera, está contemplando la realidad de los hechos. Muchos siguen diciendo que, a pesar de los años, sigue siendo el más “moderno” de todos. William Shakespeare es único, eterno e irrepetible. Ahora, su nombre cae en un lugar, quizás sorpresivo aunque cuadra 100% con su propuesta.
El Cementerio Británico alberga al reconocido Lautaro Vilo para que combine un paseo por dicho espacio junto con textos del máximo referente inglés de las letras. En su doble rol de narrador y anfitrión, Vilo cuenta parte de la historia de una necrópolis que tiene mucho por descubrir, cortesía de sus heterogéneos habitantes. Desde el recordado actor y clown Frank Brown hasta Melville Bagley, creador de las inolvidables galletitas, pasando por la abuela de Jorge Luis Borges, tenemos residentes que han dejado un gran valor para la cultura.
Como si fuera una flor que, de a poco, abre sus pétalos al mundo, Vilo encabeza una gira mágica y misteriosa, matizada con textos célebres que formaron parte de la obra de Shakespeare. Es el momento en que el gran dramaturgo vuelve a tomar contacto con un público próximo y ávido de escuchar no solo sus palabras sino indagar en sus implicancias e intenciones. El amor, la vida, la muerte y la maldad, son algunos de los puntos a considerar en este paseo que será inolvidable.
Con paradas estratégicamente diseñadas, el viajar es un placer a medida que el día deja su lugar a la noche. El clima será cómplice de esta aventura, que tendrá en la voz del propio Vilo el relato de varios fragmentos que impactan en los presentes. No será extraño ver a alguno/a con los ojos cerrados o con la mirada apuntando a un horizonte tan personal como sensible.
Llega el final del recorrido y, como si fuéramos jinetes en una tormenta, procedemos a retirarnos del Cementerio Británico. “Todo concluye al fín” dice una vieja canción argentina. Seguramente, al llegar a casa, más de uno irá a su biblioteca o se navegará en Google en busca de los textos de Shakespeare. Es refrescar la memoria o descubrir a quien sigue estando a la vanguardia de todo. Han transcurrido seiscientos diez años de su paso a la inmortalidad y su vigencia es absoluta.
