Recitales: Cuarteto Cedrón en Hasta Trilce. La leyenda continúa.

En un verano más que austero en propuestas artísticas de calidad, el Cuarteto Cedrón grita «presente» en Hasta Trilce con un ciclo de conciertos que promete hacer justicia al legado de un combo musical único.

De a poco, la gente va llegando a Maza 177. El domingo es un día excelente para ver un recital en un recinto que brinda todas las comodidades para disfrutar de buena música. El ojo atento percibe un detalle: la venta de los CD’s del Cuarteto Cedrón, una gema importante para recrear una música que sigue vigente, por más que los años pasen.

La cita era a las 20 h, pero todo comenzó 10 minutos después aproximadamente. No hay inconvenientes. La platea está completamente llena. El Tata Cedrón es el capitán de esta nave insignia de la música argentina. Esta vez, compuesta por Daniel Frascoli en guitarra, Miguel López en bandoneón y el enorme Miguel Praino, compañero de tantas aventuras, en violín. Ataviados de negro, se ubican en el centro del escenario. Arrancan con «Madrugada», un instrumental cautivante que antecede a «Corralón de Barracas», uno de los tantos infaltables de su repertorio, con letra de Homero Manzi. Lo mismo ocurre con «Tarjeta de cartón», de Raúl González Tuñon que, al finalizar, despierta el aplauso instantáneo de la platea.

A la manera de los viejos trovadores, el Tata Cedrón toma la palabra entre tema y tema para contar la génesis de cada uno de los ellos. De repente, el escenario se convierte en el living de su casa, con un clima íntimo y, a la vez, curioso. Los ojos y los oídos de los presentes se abren de par en par. De sus labios aparecen nombres que -como él mismo lo es- son fundamentales en el acervo cultural argentino. A los mencionados González Tuñón, Manzi y Gelman, se agregan Astor Piazzolla, Eduardo Rovira y algún «colado» de otras geografías como Bertolt Brecht. Un placer absoluto.

Las canciones son una entidad en sí misma, constituyendo una creación de sentido única. De esta manera, «Pasaba algo» y «Palabras sin importancia», de Gelman y Manzi respectivamente, suenan con ese mix de «clásico» con una frescura que trasciende los años y los tiempos. Por eso, cuando toca «Los ladrones», se vuelve a ese Buenos Aires de cacos, piringündínes, prostíbulos y personajes que combinaban la marginalidad con la bohemia, según la hora del día (o la noche). Quizás, uno de éstos sea el mismo Nacho Whisky, de quien Cedrón cuenta su historia para interpretar «La calesita del tiempo».

Tangos, milongas, folklore y algún arreglo con guiño jazzero se escuchan en un poco más de una hora que dura el show. El cuarteto es una combinación exacta de experiencia y juventud, con la esencia como valor innegociable. Recordemos que esta formación fue la misma que llevó a cabo una exquisita puesta llamada «Arrabal Salvaje», concebida por Andrea Castelli, en dupla con el Tata. En el caso de Daniel Frascoli, es el nervio motor del grupo Piraña, cuyas presentaciones son rituales que combinan música, fiesta y barrio

El sonido es excelente. La banda suena afinadísima, más aún con su formación de dos guitarras, violín y bandoneón. Hay un deseo de ir al meollo de la canción, lejos de cualquier tipo de «ayuda tecnológica». Es toda una toma de posición frente a la forma de crear y llevar a cabo la música. Una marca que deja huella. Es la convivencia de letras sentidas y elocuentes con instrumentales deliciosos.

El final llega con «Eche 20 centavos en la ranura», otro incunable de la dupla Cedrón-Tuñón, aunque haya un bis con «Calle indio», en el que pone poesía para recrear parte de Villa Santa Rita, barrio en que reside. Allí, el Tata es vecino destacado y ha tocado en esas sesiones míticas de la verdulería.

Termina el show y la ovación es acorde a lo visto. El Tata Cedrón y sus compañeros musicales saludan y se marchan tras bambalinas. La ceremonia concluyó, solo por ahora. Continuará a la salida del show con el público saludando al Tata con cariño y devoción. Más allá de su talento, tiene esa aura de los elegidos que dejan un legado a partir de su obra y la coherencia de la misma. Después, será prácticamente obligatorio, ir a ver cada presentación que lleve a cabo el Cuarteto Cedrón. Música, mística y cultura.

Cuarteto Cedrón en Hasta Trilce. Maza 177. Domingos de enero, a las 20 h.

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