Recitales: Pablo Grinjot y el sutil encanto del sonido.

En tiempos de vuelta a la canción, con recursos mínimos y recuperación de la letra, Pablo Grinjot se va acomodando como un músico y cantautor, muy respetable y de buen gusto en la escena porteña.


En ese hermoso reducto llamado Café Vinilo, Grinjot cantó los cuarenta, ante la llegada de su cumpleaños y deleitó a los presente, con varias canciones nuevas y otras de sus discos anteriores.


Es más, arrancó con tres temas nuevos como “Todas las estrellas”, “Faro” y “Maceta” –una chacarera-. Todo esto según palabras del propio Grinjot que dice “estos son temas nuevos a pesar de que pienso que todos son nuevos porque no son muy conocidos”. Con humor y buena predisposición, Grinjot interpreta cada una de sus canciones. Con la presencia de Lola Velazco en cello, el sonido se enriquece para ir alternando entre temas lentos, chacareras o alguna bossa que aparece por allí. Con “Lo que me hace llevar” – un tema con aires rioplatenses-, Grinjot dirá que es “una visión de una infancia que florece” al tiempo que interpreta por primera vez, canciones como “Despedida”. Suenan algunas canciones de ese muy buen disco que editó en el 2009 llamado “Rocha”, como “Barriga de luna” o “La bella durmiente”.

A medida que transcurre el show, crece la atmósfera del lugar. Buena música y buenos músicos para bellas canciones que se pueden disfrutar con los ojos cerrados, iniciando un viaje en el que la imaginación tendrá su propia banda de sonido. Un cuarteto de voces femenino –en el que se destacó Denise Mayo- brinda otros matices vocales a los temas de Grinjot.
Sube Alvy Singer para “Amor”, tema que da título a su último disco y a continuación, se le unirán Pablo Dacal y Alfonso Barbieri para “Instituciones”, el clásico de Sui Generis, en una versión más que interesante.

El clima creado por Grinjot con sus canciones es estupendo, de tranquilidad y disfrute. “Blus” y “Los artistas” encaran lo que sería la recta final del show con el mismo tenor de estar frente a canciones ricas y disfrutables de principio a fin. La sensación de estar pasando un buen momento es palpable.

El recital llega a su fin con “La puerta abierta” y “Milonga del tren”. La impresión de haberla pasado de maravillas es notoria por lo que no sería extraño volver a ver a Pablo Grinjot cuando se vuelva a presentar el 1 de diciembre. Seguramente, nos encontraremos allí para deleitarnos con bellas y sentidas canciones, algo que, en medio de tanta testosterona y gesto adusto, viene bien reivindicar y disfrutar.

Pablo Grinjot en Café Vinilo. Sábado 1 de diciembre. A las 23.30 hs.

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