El velo de la historia
Dramaturgia: Adriana Tursi. Actúa: Carolina Tejeda. Vestuario y escenografía: Paula Molina. Iluminación: Alejandro Le Roux. Diseño sonoro: Marcelo Perea. Realización de utileria: Victor Salvatore. Redes Sociales: Martina Suryano. Realización de títeres: Carolina Tejeda. Música original: Marcelo Perea. Fotografía: Lucas Suryano. Comunicación y prensa: Natalia Bocca. Asistencia de dirección: Lucas Suryano. Producción: Aurelia Escribe. Dirección: Marcelo Velázquez. Duración: 60 minutos.
Teatro del Pueblo. Lavalle 3636. Sábado, 17 h.

Un escenario casi despejado. Solo un escritorio (¿con un tablero de ajedrez?) y una silla rompen con el minimalismo propuesto. Ella, que es Aurelia Vélez Sarsfield, escribe y cuenta cada una de sus cartas a invisibles interlocutores. Su prosa es clara y de paso, revisita varios aspectos que tocan no solo su vida sino parte de la historia del país, en la segunda parte del siglo XIX.
Adriana Tursi pergeñó un texto tan intrigante como sutil. No porque escamotee información sino por la forma en que se expresa. En tiempos de e-mail y whatsapp, ver y entender el uso del papel y la tinta para la comunicación, es de un cariz artesanal adecuado. La escritura como elemento catártico y revelador, a cargo de una mujer que fue invisibilizada por la “historia oficial”, previo filtro por la coyuntura de su época.
Dueña de una inteligencia y carisma sorprendente para la época, Aurelia vivió como quiso para ese 1850 hasta el fín de sus días en esta tierra. En esas cartas se aprecia el devenir de un país que buscaba su destino, más allá de la grieta (¿vieron que no es nuevo esto?) entre unitarios y federales o de personajes como Facundo Quiroga, Nicolás Avellaneda, Juan Manuel de Rosas o Domingo Faustino Sarmiento. Justamente con éste último, tuvo una relación que duró hasta la partida del sanjuanino. La diferencia de edad, para la época (¿y también ahora?), era el detalle sobre el que se hablaba, con malicia y desconfianza. Ante las críticas, Aurelia mantiene un «Topo Gigio» simbólico frente a la opinión del decorado.
La puesta da cuenta de un sano deseo de visibilizar y reivindicar a quien fue más que “la hija de” Dalmacio Vélez Sarsfield –autor del código civil argentino- o “la amante de” Domingo Faustino Sarmiento. Por eso, cada carta, cada palabra que dice, certifica que estaba adelantada a su tiempo en tanto sus deseos de superación y curiosidad inquietante. El contexto en el que vivía termina siendo, de alguna manera, ese corset a sus ansias de progreso en tanto el trato a la mujer. De ahí que, en varias ocasiones, el linkeo con la realidad sea tan directo como certero.
La dirección de Marcelo Velázquez es fundamental para que el texto llegue a un buen puerto. El dinamismo en el desarrollo de hechos es atrapante en tanto capta la atención de los presentes. Es poner sobre tablas el axioma “sin prisa pero sin pausa”. Al respecto, nadie mejor que Carolina Tejeda para poner cuerpo y alma a una mujer única. Tejeda, de amplia experiencia y probadísima versatilidad, es la cara visible de un unipersonal que abre la ventana al descubrimiento constante.
Con sensatez y sentimiento, “Aurelia escribe” mira el presente desde su inteligencia y sensibilidad desde hace más de 150 años. La actualidad de su mirada implica una reflexión inmediata. Mientras tanto, nada mejor que disfrutar de un unipersonal de calidad.
