“Nido de Lagarto” (Teatro)

Amor, no tienes dueño…ni tiempo

Dramaturgia y dirección: Franco Verdoia. Actúan: Horacio Acosta y Silvina Sabater. Vestuario y diseño de escenografía: Cecilia Zuvialde. Peluquería Teatral: Soraya Ceccherelli. Diseño sonoro y música original: Ian Shifres. Diseño de iluminación: Matías López Stordeur y Franco Verdoia. Asistencia de dirección y producción ejecutiva: Matías López Stordeur y Debora Torres. Duración: 65 minutos

Teatro El Extranjero. Valentín Gómez 3378. Lunes, 20.30 h.

Si hay un sentimiento que ha atravesado el tiempo, sin documentos, es el amor. Cambia de acuerdo al paso de los años y según como sean las sociedades en las que recale, así como los protagonistas del vínculo. Las formas pueden mutar pero la esencia, la relación que une a una persona con otra, es la misma.

Franco Verdoia concibió una puesta atrapante desde su mismo inicio. La luz tenue, con pocos –y precisos- objetos, conforman un espacio versátil para el desarrollo de la acción. Allí se ubican Gloria y el Vasco que se aman y se necesitan como pocos pero que, por esas cosas de la vida, no están juntos.

La fotografía de ambos, semidesnudos y abrazados, es la postal de una situación que, -aunque quizás no lo deseen- termina siendo un disparador hacia múltiples latitudes. Inclusive, de algún debate y/o intercambio de ideas, de acuerdo a lo «abierto» que sean los interlocutores. Es el amor en su formato más puro y sano. Dos personas se sienten tal para cual pero lejos del romanticismo empalagoso e inverosímil de las películas, inoculado a lo largo del tiempo. Aquí hay un hombre y una mujer que viven sus respectivas existencias, con sus dimes y diretes y un oasis en formato de encuentro semanal que los revitaliza.

El uso del lenguaje es fundamental en la proximidad que se logra con los espectadores. Las causas y consecuencias del porqué de un vínculo que no es cotidiano, tiene una raíz por demás profunda. El respeto que hay ante las decisiones tomadas y quienes forman parte del contexto de cada uno de ellos es fundamental. Es lo que brinda credibilidad a la situación, aún con los errores han cometido, pero ¿quién no se ha equivocado en la vida? “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” diría un profeta ante la incontinencia verbal de quien ose levantar la voz de manera negativa.

Por otra parte, hay una reivindicación del amor a través de los años. En un primer momento, la edad pasa a ser un detalle en tanto la fortaleza del vínculo. Igualmente, una lectura más fina pone sobre tablas el amor en una etapa de la vida que pareciera estar negado. Nada más lejos de la verdad. Se puede resignificar, adaptar o variar por motivos obvios lo cual no implica caducidad o fecha de vencimiento si ambas partes (man) tienen el deseo del uno por el otro. Pasión de por medio.

Las excelentes actuaciones de Horacio Acosta y Silvina Sabater potencian el texto de Verdoia al que dotan de su personalidad interpretativa. Cada silencio, cada gesto, cala hondo en el corazón –y el cerebro- abierto. La guardia alta cae ante el buen gusto con que todo se lleva a cabo, sin escamotear un ápice de contundencia. La intensidad de una relación que también es consciente del hilo y el carretel en el que se encuentran. Que esos laureles, que supieron conseguir, sean eternos y vitales a través de la reivindicación del más puro de los sentimientos.

“Nido de lagarto” toca fibras íntimas de quienes tienen el gran placer de contemplar una puesta sensible y actual. En tiempos de IA y de robots que reemplazarían en varias tareas al ser humano, el amar implica un riesgo tan necesario como vital. El sentir para mantenernos vivos a través del dar y recibir amor. Ni más, ni menos.

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