Festival de Teatro Mercosur 2015. Dos gemas cordobesas

Más allá de las propuestas internacionales del Festival Mercosur, nuestro espíritu curioso nos llevó a bucear en las propuestas de Córdoba. De esta manera, nos topamos con dos puestas absolutamente disfrutables. Inclusive, un unipersonal femenino que no formaba parte de la programación pero que, frente a las recomendaciones recibidas, fuimos a ver. 

Argentina Hurra (Teatro) 

Fábula y realidad 

Dramaturgia y dirección: Jorge Villegas. Con Rubén Gattino, Laura Ledesma, Santiago San Paulo, Diego Trejo y Matias Unsain. Vestuario: Edgar Tula. Objetos: Fernando Airaldo. Máscaras: Dante Area Ricciardi. Realización de escenografia: Eric Flores y Matias Unsain. Música: Cruz Zorrilla.

Medida x Medida. Montevideo 870. Sábado, 22 hs.

Una sonrisa, una mueca, pero por sobre todas las cosas, una reflexión. “Quien quiera oir que oiga”, dicen por ahí y se condice con el planteo que sobrevuela la puesta pergeñada por Jorge Villegas y el grupo Zeppelin. Aquí tenemos a un general Perón en su derrotero a través del tiempo en su exilio y retorno al país pero con un humor tan corrosivo como certero en su idea. 


Con un texto que combina humor, ironía y una investigación histórica exhaustiva y seria, “Argentina Hurra” baja a Perón del Olimpo de los intocables para abrir la puerta al debate sobre temas tan sensibles como el peronismo, la lealtad, la militancia, la coyuntura política e identidades propias de un discurso tan revolucionario como contradictorio.
En un escenario despojado, será la iluminación la encargada de dibujar los contextos y situaciones en las que se desarrolla una historia que comienza en el momento en que se conocen el General con una bailarina de nombre María Estela. El dibujo de los personajes van desde la sátira hasta una ironía cruel donde la sonrisa cómplice es una vía de escape no exenta de reflexión. Será ese Perón tan político y encantador como decisivo en sus decisiones –tan…Perón, ¿no?- el que navegará en aguas tan turbulentas como desconocidas donde la juventud y el peronismo de derecha luchan a brazo partido por llevar adelante el legado del líder. La bailarina, el brujo, el joven argentino revolucionario y un sicario forman parte de una construcción de sentido que va más allá del relato histórico para crear una puesta que incomoda a quien le guste mantener una historia “oficial” donde los héroes son impolutos y los villanos, los más malos del mundo. Cuando el espectador se ubica en el punto medio de sus ideas preconcebidas y el dato frío de la Historia y sus testimonios, logrará percibir la puesta en su punto exacto. Fragmentos de discursos de Perón que son tan elocuentes en su palabra como en la investigación encarada para la puesta, harán centro en las conciencias de los espectadores que no serán inocentes ante lo visto. Son esos momentos donde el teatro es completado por la mirada del otro.

La figura de Eva funciona como contraparte de la situación que plantea la puesta, con un diálogo tan ponzoñoso como esclarecedor entre el General y su ex esposa. El pasado y el presente de una figura que, tras su muerte, se convirtió en el refugio espiritual del movimiento al cual apelaban los jóvenes para reivindicar su lucha.
Por otra parte, la forma en que se concibe a Perón está llena de signos a decodificar. Desde una máscara que forma parte de su rostro hasta los discursos que emite en un todo de significación que se completa con el devenir histórico. Un López Rega tan freak como lo fue en los 70, da cuenta que esta supera a la ficción en su concepción de la realidad.
Es por demás ilustrativo ver como reacciona el público por demás heterogéneo en su composición. Desde jóvenes que aún no han llegado a los 20 años hasta un matrimonio que rondará los 60 años.
El fenómeno del teatro llega a todos lados e impacta de maneras diferentes más allá de las edades. Con algunos minutos menos, la puesta lograría una contundencia aún mayor, sin ningún tipo de dispersión que no aporta a la claridad de la historia.

Con actuaciones acordes a lo requerido por la pluma de Villegas, “Argentina Hurra” te lleva de paseo por una historia cuyos descalabros produce risa y tristeza pero llevó al desastre al país en los 70.



Despierta corazón dormido, Frida (Teatro) 

Pasión a flor de piel 

Libro: Camila Sosa Villada. Con Camila Sosa Villada, Erika González y Agustín Albrieu Llinás. Vestuario: Camila Sosa Villada. Iluminación: Rafael Rodríguez. Audiovisuales y fotografía: Pablo Pastor y Leonardo Sánchez. Producción: María Paula Delprato. Dirección de arte: Juliana Manarino Tachella. Dirección musical: Agustín Albrieu Llinás. Dirección: Erika González y Camila Sosa Villada.

Teatro La Cochera. Fructuoso Rivera 541. Sábado, 20 hs. 

La historia de Frida Kahlo ha sido llevada al cine y al teatro de diversas maneras y no siempre con éxito. Frida no es un personaje fácil de llevar a escena. Dueña de un talento sublime y un temperamento a prueba de balas, la artista mexicana se encarna en el cuerpo de Camila Sosa Villada para una puesta disfrutable de principio a fín.


Desde el mismo comienzo, se aprecia un deseo de ir más allá de cualquier convención al ver a la protagonista colgada de un trapecio –simbolizando la situación que vivió Frida cuando le pusieron un corset de yeso tras su accidente de tránsito-, será apreciable el carácter de homenaje, reivindicación asi como de provocación. Con la sabia utilización de objetos y pinturas y una escenografía tan austera como precisa, la puesta desarrolla la pasión de Frida Kahlo con un conocimiento pormenorizado de su obra y su vida.

El texto aborda cada una de las particularidades que conformaron la personalidad arrolladora de la artista con humor e inteligencia, sin perder la mordacidad. Su amor por Diego Rivera, su vida por la pintura, las traiciones, su ideología política y su precaria salud serán algunos puntos que se tocarán en una puesta que denota la exhaustiva investigación que se encaró para llevar a cabo el proyecto. Una Catrina se ocupará de asistir a la protagonista como una sombra de muerte con la que convivirá en las diversas etapas del personaje. Por su parte, Agustín Albrieu Llinás se encargará de aportar una música tan sutil como excelentemente interpretada para darle un marco adecuado a las acciones.

El texto atrapará tanto al admirador de Frida como a aquél que apenas la conoce a partir de la película de Salma Hayek. Al respecto, criticará con mordacidad al capitalismo que atraviesa la figura de Frida como producto del mercado, con una “Presidenta del Club de Fans” tan facilmente reconocible que romperá con toda pared, para acercar aún más la puesta a nuestros días. La satirización va más allá de la ironía para constituirse en una declamación sublime sobre la fetichización y el carácter de mercancía que adquieren los artistas –a su pesar- y porqué no decirlo, el lugar de cierto público consumista que quiere «poseer» a quien desarrolla su obra a través de su genio puesto en la actividad que desarrolla. Está crítica será extensible hacia otros rumbos pero, como dicen por ahí, “Quien quiera oir, que oiga”.
María Felix es otro de los personajes que participa como la contraparte de una Frida que también había sufrido la traición de su hermana Cristina.


Camila Sosa Villada se encarga de prestarle su cuerpo a Frida para que de rienda suelta a su pasión no exenta de dolor. Pero será esa oscilación la que dota a la puesta de una riqueza y un dinamismo atrapante.

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