Teatro: Un caleidoscopio para las infancias

Excelentes alternativas teatrales para niños y niñas, en tres ciudades del país. Crónica sobre “Tiburón XXL” (Santa Fe), “Mundo Bilina” (Villa Ballester -BsAs), y “El aviso desoído” (Río Cuarto, Córdoba).

Por Alejandra Pía Nicolosi *

Como un caleidoscopio, girar los días y sus espectáculos para las infancias. Encontrar en la mirada la belleza colorida de lo inesperado, las formas aleatorias de la fantasía, los colores de la imaginación.

Estar frente a un espectáculo para infancias me adentra en otro mundo – algo dormido, a veces olvidado- que es el mundo interno de todas las historias de infancia que me habitan. Se levanta el telón y de pronto, éstas se activan, como por arte de magia teatral.

Giro el caleidoscopio. Decir “Tiburón”, me remite a esa cancioncita que me inculcó de pequeña Steven Spielberg para enseñarme que una amenaza está por llegar. (Escribo esto, y hasta puedo escucharla).  Apagón, apertura de telón y desde ese momento, sólo puedo leer la obra frente a mí en clave cinematográfica.

Empieza la función y al rato caen los títulos en medio del mar: “La gorda azul”…. «presenta”… «Tiburón XXL” (foto siguiente). ¡Arranca la “película teatral”! Peripecias de dibujo animado y ritmo de cine mudo nos muestran que estamos frente a la aventura marítima más extra large divertida del mundo.

Un cartel de precaución, dos bañistas empecinadas en pasar un día de playa, un náufrago perdido en las profundidades del mar y un guardacostas desesperado por controlar la situación usando papelitos de multas. Entre ellos, un mar de tela. Un mar que es caja de Pandora, y trae la sorpresa cada vez que rompe la ola en la orilla del escenario: la bañista se zambulle y se vuelve una eximia surfista hecha títere; el guardacostas se zambulle y vuelve con el uniforme destrozado; la otra bañista se zambulle y sale cabalgando en lobo marino; un arpón se zambulle y hace saltar a un quejoso hipocampo.

Todo lo que entra al mar, lo devuelve transformado. El tiburón acecha pero también cosecha: amistad y compasión. Nos zambullimos en este universo salado, y mientras las lágrimas del público reviven lo que parece peligroso, nuestros miedos salpicados cambian de lugar.

Otro giro más. Enfoco la vista desde la primera fila. Esa pequeña estantería cuadrada me recuerda a la que tiene mi hija donde guarda sus cositas inentendibles. Pero ésta que estoy viendo, tiene algo peculiar. Cada cuadradito contiene una minúscula ¿rareza? y todas juntas construyen un mundo inmenso. Una cabeza verde espeluznante, un puñado de piernas de muñecas, rollitos de fórmulas secretas, una calavera sonriente, otra calavera pero dibujada en un tenebroso frasquito, algo peludo encerrado en una jaula dorada. Es el fascinante mundo de Bilina. Es “Mundo Bilina” (foto siguiente).

Bilina tiene un plan: pergeñar formas de destruir el mundo. Frente a ella, su archienemigo cotidiano: su tío abuelo conservador y mandamás. Pero ojo, porque hay un archienemigo peor ¡¿Alguien peor?! Sí, su despótico maestro de escuela. E incluso, alguien peor. ¡¿Alguien peor?! Sí, las charlatanas e insufribles amigas de su tía abuela. Y hay alguien peor, eh. ¡¿Alguien peor?! Sí, claro, ¡su tía abuela!. ¿Creen que puede haber alguien peor? Sí, les juro que sí. La lista no termina pero Bilina cuenta con un aliado sensacional. Una noche, bien de noche, Bilina logra atrapar al peor monstruo invisible, ¡al más inculcado en la historia de los monstruos inculcados en nuestra infancia a nivel universal! Y él se convertirá en su único héroe en este lío.

Ternura, desparpajo, complicidad, escalofrío: todo cabe en el valiente mundo de Bilina, quien defiende todo su ser, entre monstruos de piel de zorro y latas de atún. Una hermosa oda a las infancias libres y a sus deseos voladores.   

Vuelvo a enfocar la vista desde la primera fila. Esa pequeña estantería cuadrada me recuerda a la que tiene mi hija donde guarda sus cositas ahora entendibles, hechas todas… de masa… de bilina.

Un último giro de caleidoscopio, pausado, sigiloso, y atento. Recuerdo un estado similar a cuando mi abuela me contaba cuentos, improvisados, antes de irme a dormir. Un estado de entrega total a la escucha, de suspensión del cuerpo en el aire.

“El aviso desoído” (foto siguiente) es una historia que contiene a otras; relatos ancestrales, de nuestros orígenes más remotos. Es la historia de amor que se deshace entre Antileo y Rosaluna; es la historia de un caballo overo que escapa hacia un horizonte tejido de hojas color sepia; es la historia de un dragón y su corazón tajeado con un hilo profundo de tinta roja.

Hay un universo de una extrema belleza: suave, frágil, delicado, dúctil, rompible, sutil y noble, como el papel. Es, de hecho, un universo enteramente construido en papel y lleva la forma de un gran libro, antiguo y fascinante. En cada vuelta de página, como una caja mágica, el relato se despliega y trae un aviso.

Estoy completamente hipnotizada, boquiabierta, “oidoabierta”. Entre palabras envolventes, el llamado del tambor, el quejido de un reco-reco, el alivio de una quena y el sobrevuelo de un aguilucho, quedo suspendida en el aire apenas agarrada del pelo de la cabeza de Rosaluna que planea desorientada por su habitación, mientras todos duermen y sueñan.

¿Puede Antileo oir la canción de amor que hay detrás del chirrido que sale del bosque? ¿Podemos acaso nosotros oír los avisos que trae “el viento, la lluvia, algunos atardeceres, las burbujas del agua”?

Luz de sala, salgo y camino. Calle, murmullos, ruidos cotidianos.

Me pregunto de qué material estará hecha la sordera del mundo, y en el mismo momento guardo mi caleidoscopio, lleno de avisos, en el bolsillo de mi campera.    

Para tomar y agendar:

– “Tiburón XXL” (de La gorda Azul). Viernes 25, sábado 26 y domingo 27 de julio a las 15hs y 17 hs, y el Viernes 1, sábado 2 y domingo 3 de agosto a las 15hs y 17 hs en el Centro Cultural Borges (Viamonte 525, CABA). Entrada gratuita (Las entradas se retiran desde 1 hora antes de la función en Informes (1º piso).

– “Mundo Bilina” (de Omar Álvarez Títeres. Martes 22 de julio a las 16hs en el Teatro Argentino de La Plata (Sala Piazzolla, Av. 51 E/ 9 y 10) con entrada gratuita; el Jueves 24 de julio a las 16 hs en El Baldío Teatro (Finca 6577, Ciudad jardín) con entradas anticipadas a $6.000 y en puerta el día de la función a $7.000; y el Viernes 1 de agosto a las 16 hs en Centro Cultural Espacios (Witcomb 2623, Villa Ballester) con entradas a $12.000.

“El aviso desoído” (de Kika Producciones). Domingo 27 de julio a las 18:30hs en Espacio Blick (Pje. Perez 11, Ciudad de Córdoba) en el marco de la Feria de Obras Hermosas, con entrada a la gorra.

(*) Alejandra Pía Nicolosi. Es Magister en Ciencias de la Comunicación por la Escuela de Comunicaciones y Artes de la Universidad de San Pablo, Brasil. (ECA-USP), Lic. en Comunicación Social, docente e investigadora por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), directora de Prensópolis Comunicación y Prensa, fotógrafa de teatro.

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