La riqueza que empobrece.
Autoría y dirección: Checho Castrillón y Marcelo Katz. Actúan: Charly Arzulian, Florencia Boasso, Carolina Hardoy, Luciana Maquez, Micaela Pane, Samanta Rodríguez y Sandra Rojas. Maquillaje: Samanta Rodríguez. Diseño de vestuario: Maria Cecilia Ximenes. Diseño y realización de escenografía: Ariel Vaccaro. Producción musical: Gustavo Pomeranec. Redes Sociales: Belisa Torres. Realización de vestuario: Tatiana Bosco, Maria Cecilia Ximenes. Diseño Multimedia: Gerson Moscoso (GTosco). Edición musical: Ricky Antequeda. Animación e ilustración: Gerson Moscoso (GTosco). Realización Audiovisual: Guadalupe Javaloyes. Diseño De Iluminación: Ricardo Sica. Fotografía: Juan Pablo Caldarone. Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia. Asistencia de dirección: Laura Chiron. Prensa: Paula Simkin. Producción ejecutiva: Adriana Yasky. Selección Musical: Checho Castrillón y Marcelo Katz. Coreografía: Valeria Narvaez. Duración: 75 minutos.
Teatro del Pueblo. Lavalle 3636. Sábado, 19 h

Hoy en día, año 2026, el nombre de “Vaca muerta” tiene una significación poderosa en sí misma. Más aún, cuando es la punta de lanza del enriquecimiento del país por la explotación de sus riquezas. Después, será motivo de debate hacia donde van los mencionados dividendos en tanto la Teoría del Derrame sigue siendo la mentira de mayor venta y consumo a nivel político de los últimos 60 años -y creo que me quedo corto con la ecuación….-
A partir de una situación bien actual que atraviesa el devenir político nacional, la dupla compuesta por Checho Castrillón y Marcelo Katz concibió una puesta tan rica como polémica, aunque esto último será motivo de debate.
Todo comienza con el nombramiento de una comisión autárquica para el manejo de Vaca Muerta, por parte del presidente de la Nación. Esta línea introductoria es, por demás reveladora. Más aún, si el clown mete su nariz y la esencia bufonesca está en el ADN de la puesta.
La situación explota con la irrupción de los “flamantes” funcionarios designados desde la presidencia. Será su derrotero el que lleve adelante el ritmo arrollador y corrosivo de una totalidad artística, no exenta del linkeo constante con la realidad. Cinco seres oscuros –literalmente hablando- que conectan con la platea desde su carisma y su comportamiento por demás extremo para afrontar la tarea encomendada.
Los -en este caso, cinco- jinetes del Apocalipsis cargan en sus hombros el peso del relato, con precisión. El bombardeo constante de acciones, ironías y una fisicalidad radical se sustenta con el uso variado de objetos que potencian la acción. El uso de videos e imágenes brindan un marco exacto para cobijar el cuento y tome por asalto a la platea.
Como buena fábula que se precie, su camino narrativo toca diferentes fibras con guiños desde lo político a una fuerte crítica social. Por eso, la exageración y lo grotesco, en su cruza con el bufón, potencia una risa cómplice del delirio (¿en serio?) que se plantea. No falta nadie a quien dedicarle algún tipo de alusión por los extremos que se tensan. La risa es sonora, estentórea, casi convirtiéndose en una risotada de desahogo en algunos mientras que, para otros, será sarcástica, con las cejas levantándose previo a cerrar los ojos.
Es para destacar la riqueza del texto, a partir de palabras y acciones estrafalarias y salvajes que, para algunos podrá caer en lo soez, Desde este lugar, el público deberá entrar en ese “contrato de lectura” que se plantea desde el escenario. Aquí surge un interrogante fuerte, ¿qué tan diferente es de la forma en que se habla en la realidad, inclusive, desde las altas esferas políticas? Lo chabacano y la prepotencia se instalaron en una sociedad que dejó de ver esto, de manera negativa. Por el contrario, como si se hubieran abierto las puertas de Arkham, los dementes tomaron las riendas de la institución. Lamentablemente, en la vida real, sus decisiones afectan a todos, cortesía del voto mayoritario construido a partir del odio y la ignorancia.
De más está decir que se producirá una división de aguas a partir de “la forma” en que se llevan a cabo los 75 minutos de obra. Estarán quienes disfruten de principio a fín como los que miren con desconfianza la incontinencia ilimitada clownesca que tensa los límites de manera constante. El ritmo rápido y vertiginoso invade el escenario. Igualmente, en referencia a la tan mentada «forma» –aspecto tan debatido en la vida partidaria y pública del país-, es imposible no identificarla con la coyuntura actual por más que su contenido sea nefasto.
Divertida y ponzoñosa, “Vaca muerta” es un in yer face que no se queda solo con el hacer reír sino que exige una reflexión más profunda y seria. Ésta será una decisión pura y exclusivamente de los presentes. De hecho, quien pasteuriza todo al concentrarse en “la risa” sin vinculaciones político-sociales, será el mismo que finja demencia tras haber votado al verdugo. Cualquier vinculación a la realidad es…..ustedes ya lo saben.
