Antonella Jaime. “El carácter independiente del TABA es un compromiso que asumimos sostener

El próximo 12 de febrero, se inicia la 14° edición del Festival Temporada Alta en Buenos Aires (TABA) en Timbre 4. El TABA se realiza de manera ininterrumpida desde 2013. Por tal motivo, ECDL charló con Antonella Jaime sobre este nuevo encuentro teatral que ya es una cita ineludible en el mes de febrero.

– Antonella, ¿qué expectativas tenes para esta edición 2026 del TABA?

– Este año se viene un Festival Temporada Alta en Buenos Aires distinto y para todos los gustos. Estamos muy contentos con la variedad en la programación, de las compañías que participan tanto locales como internacionales y de la calidad de los proyectos a presentarse. Las expectativas son muy altas porque, a diferencia de otros años, va a haber obras de danza, performance, semi-montados, creaciones inéditas así también como siempre nos acompañan obras y unipersonales internacionales. El TABA 2026 va ser una experiencia distinta.

-¿Aumentó la cantidad de obras?

– Sí, se viene un festival cargadito. El TABA 2026 consta de 11 días con 17 obras teatrales, 34 funciones y 4 países. Van a participar del festival obras de Suiza, Cataluña, Argentina y dramaturgias francesas.

La obra “Bell End” desde Suiza, es una performance física y sonora que usa humor y repetición para diseccionar gestos cotidianos de la masculinidad. La compañía también dictará un workshop sobre su proceso de creación.

Cataluña fue el foco del festival desde la primera edición, pero este año se suma una propuesta de “semimontados” como “El amor” o “Prime Time” donde dramaturgos y directores catalanes harán un trabajo de creación y puesta en escena con elencos argentinos.

Por otro lado, nos asociamos a CASA Teatro Estudio y Martín Flores Cárdenas que programa dentro del festival obras asociadas a su espacio con artistas como Lucia Selles, Luisina Girelli, Bernardita Epelbaum y la compañía “Labrusca”. Tendremos artistas argentinos que queremos mucho como Fernando Rubio con “Yo no muero, ya no más” y Los Pipis Teatro con “Cae una catedral”

Por último, se presenta el ciclo “À la Carté” que propone un cruce de textos franceses con artistas argentinos, con puestas en el espacio innovadoras desde una forma lúdica con mesas de ping pong hasta una cata de vino y un concierto dramatúrgico.

– ¿Cómo fue el criterio de selección de las obras?

– Este año, en este contexto, se optó por un festival distinto: hacer del TABA una experiencia y un lugar de encuentro. Que haya una confluencia entre diversos públicos con varios tipos de propuestas que en el común del año no se vuelven a repetir.

Fue un trabajo en equipo con Maxime Seugé y Jonathan Zak, productores generales de Timbre 4 así como también con Narcis Puig curador del festival en Girona y Martín Flores Cárdenas por parte de CASA Estudio Teatro. También contamos con el trabajo de Obradoras (María García de Oteyza y Mónica Acevedo), dos artistas muy queridas por Timbre 4.

– Los nombres de Lucia Seles y Fernando Rubio son fuertes, con sendas propuestas.

– ¡Sin dudas! Son personalidades destacadas dentro de la cultura y por supuesto tenemos mucha expectativa. Lucía presenta su obra “When when when” y “Una track desesperada” que ya fue estrenada en el Teatro Argentino de La Plata. En cambio, Fernando Rubio presenta “Yo no muero, ya no más” que volvió a programarse hace poco en Buenos Aires en el Centro Cultural Borges. Para nosotros es un orgullo recibirlos en nuestra casa que es Timbre 4.

Desde Suiza, llega «Bell End»

– ¿Es difícil mantener el carácter de “independiente” del TABA?

– Si. Para nosotros es un orgullo sostener, con mucho esfuerzo, durante 14 años consecutivos un festival de estas características y en este contexto. Sobre todo, cuando es de público conocimiento que las políticas para la cultura vienen en caída y el apoyo de las instituciones, cada vez, es menor. El carácter independiente del festival es un compromiso que asumimos sostener. El teatro se mantiene vivo si hay reunión. Por este motivo, hacemos del TABA una propuesta que invite al espectador. Que le permita reunirse y, por supuesto, encontrarnos.

En lo personal, creo que eso es el motor del TABA. Un momento de encuentro teatral entre artistas, público y hacedores de teatro que no queremos que nadie se pierda.

– ¿Cómo ves la evolución del Festival a través del tiempo?

– Es un festival que, año tras año, tuvo distintos objetivos y se fue planteando cosas a sí mismo. Primero, fue el de crecer; después el de expandirse; luego el mantener y sostenerse; volver a crecer y achicar para volver a crecer… Cada edición fue muy distinta a la anterior y siempre estamos frente al contexto que se presente año tras año. Se tuvo que enfrentar la pandemia, hacerse online y volverse presencial nuevamente.

Lo que es más que destacable es su constancia. Se mantiene todos los años. Son las ganas desde Timbre4 de hacer un evento que inaugure la temporada anual invitando a compañías internacionales y que esa cita sea una fiesta teatral para todos.

– ¿Qué análisis podés hacer de lo que fue la explosión de los unipersonales, en especial, los femeninos, en el marco del TABA?

– En lo personal soy una amante de los unipersonales. En un momento hubo un auge y todo eran unipersonales que, en el general, ya cansaba. Por el contrario, a mí me parece muy bello encontrar sus particularidades y conocer qué tiene cada uno para decir. Si el teatro es para alzar la voz, en caso de los unipersonales femeninos, me parece que es el lugar indicado para que nos hagamos escuchar.

Me entusiasma ver que en el marco del TABA se empezó a dar lugar a eso.  El carácter internacional del festival permite escucharnos junto con otras mujeres del mundo, que nos pasan las mismas cosas y sentimos lo mismo. Ese intercambio me parece sumamente interesante. La idea de que puede haber miles de unipersonales como miles de mujeres en el mundo y que sea el teatro el lugar donde poder encontrarnos, escucharnos y abrazarnos.

– Al día de hoy, en retrospectiva, ¿cómo evalúas el impacto de la pandemia en la organización del festival?

– La pandemia fue un acontecimiento que nos afectó a todos. La actividad teatral tuvo que recalcular sin dudas. No solo para mantenerse viva, sino también por necesidad de uno como espectador que estaba en casa y necesitaba del encuentro.

En nuestro caso sentimos que la gente quería esa cita y que había que hacer lo posible para procurar el encuentro que hacía tanta falta. En esos años hubo que transformar el TABA a una versión del festival online para hacerla con barbijo al año siguiente… Obviamente nos afectó y a partir de ahí fueron festivales distintos, pero lo importante era asegurar el festival como todos los años.

– ¿Cambió el público con el paso del tiempo? Lo pregunto porque, pareciera que hay capacidad de atención más baja y una “desobediencia” en relación con los celulares y la filmación de las obras

– No creo que el público haya sido lo que cambió propiamente. Creo que, con las redes sociales, se transformó la forma de ver la vida y ésta, en el marco de la sociedad. En el caso de los celulares, ya pasaron a ser una extremidad más del cuerpo y no nos damos cuenta el tiempo que pasamos con él.

Más que una cuestión de “desobediencia”, se perdió el control del uso del dispositivo. De pronto todo pasa por ahí. Si no saco la foto o si no filmo la obra, “no estuve ahí”. Es un esfuerzo de cada uno poder apagar el celular y desconectarse durante el tiempo que dure el espectáculo, pero también entiendo que no todos pueden hacerlo.

Me parece una fortuna – y es uno de los motivos por los cuales elijo hacer teatro – que el teatro pueda brindar, al menos, un ratito de conexión con lo real y sacarnos de ese mundo artificial que nos construimos detrás de la pantalla.

Antonella Jaime, productora del TABA 2026

– En este 2026, ¿qué sentís cuando todavía hay gente que se ofende cuando el teatro tiene un linkeo con la coyuntura político-social?

-El ofenderse va de la mano con una imposibilidad al diálogo y creo que eso lo perdimos como sociedad: la capacidad de escucha y de dialogar con un otro que piensa diferente. “Lo político” siempre fue mala palabra y, en realidad, va más allá de lo partidario. El teatro es político; también es diálogo y escucha. Ofenderse por una postura política que puede tener un espectáculo es un acto de arrogancia que aleja totalmente a lo que el teatro es. Lo vuelve vacío y artificial.

– Al respecto, ¿puede hacerse arte sin vinculación alguna con el contexto?

– No, no es posible. Una obra no solo se vincula con la acción que sucede dentro de la ficción. Se relaciona también con el momento real, con la coyuntura de esa persona que fue a ver el espectáculo, amén del de ese personaje y del actor o actriz que lo interpreta. Es imposible despegarse del contexto cuando hacemos arte.

– Hoy, en este marco, más allá del arte, ¿cuánto tiene de catarsis y de resistencia el teatro?

– El teatro es el espacio para alzar la voz, para transitar lo propio y encontrarse con lo ajeno. Como acto de catarsis, puede serlo tanto para quien lo hace como para quien lo ve. Desde el verse reflejado en la escena, la reflexión o el pensarse un escenario posible.

Por su parte, hacer teatro ya es un acto de resistir. Actuar para sobrevivir, hacer teatro para no morir. El teatro es lo más cercano a la vida y permite darle luz a lo que por momentos no se ve.

– Si te doy un formulario que te pregunta “profesión”, ¿qué pones?

-Actriz. En la descripción aclararía todas las áreas en las que trabajo para mantenerme viva en el teatro.

– Si por la puerta de tu casa, llegase la Antonella de 18 años, ¿qué le dirías? ¿Algún consejo o recomendación?

– Le diría que vaya a ese taller de teatro que le recomendaron…

14º Festival Internacional de teatro en Timbre 4. Del 12 al 22 de febrero de 2026

Información en Temporada Alta en Buenos Aires, Teatro Timbre 4 y Teatro Timbre 4

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