
En el contexto del Festival de Tango de Buenos Aires, (o como es su nombre formal, Tango BA, Festival y Mundial 2012), Daniel Melingo presenta su último disco “Corazón y hueso”. Algunos temas ya los había presentado el año pasado en La Perla.
En una entrevista con ECDL, Melingo había contado que iba a seguir en la senda del tango pero sin perder su esencia rockera . Con “Corazón y hueso”, Melingo da un paso más allá del formato que venía teniendo con respecto al sonido de los discos previos. Se nota una producción refinada que no le resta en absoluto a esa voz y a esa poética que lo han convertido en una especie de “Tom Waits del tango”.
El disco abre con “El día que te fuiste”. El sonido de bandoneón y violín que da inicio al tema, antecede la calidad de lo que va a venir en el resto del disco. Desde el primer tema, con cambio de voz incluido, se percibe la búsqueda de un sonido acorde a cada canción.
Para este disco, Melingo mantiene la relación con Luis Alposta, quien le brinda sus letras para que el ex-Abuelo de la Nada le ponga música. Tal es el caso de “La novia”, un vals con un ambiente ominoso y reo, que roba una sonrisa frente a la sordidez que plantea. O la dupla seguida de “Soneto a un malevo que no leyó a Borges” y “El tatuaje”.
Los excesos, la mala vida y el consabido final frente a los mismos forman parte de la letra del primero. Allí, las guitarras abren un tango de aquellos. Con versos como “No recibió la herencia del cuchillo y con la droga reemplazó al coraje/Se enroló en el moderno malevaje/de inconscientes con dedo en el gatillo”, se inicia una fábula común a nuestros días donde la codicia y las drogas son un coctel explosivo. En cambio, el segundo retoma un “lenguaje carcelario” para darle una atmósfera sórdida a una letra expresiva y elocuente. Dice “Estigma de la leonera/que ha de llevar de por vida/como símbolo y herida/gramática que en su piel/a más de darle cartel/ lo pinta de cuerpo entero”, internándose en un mundo que se rige por sus propias leyes.
A todo esto, es menester destacar la performance de la banda que acompaña a Melingo, denominada, de manera elocuente e ilustrativa, Los Ramones del Tango. La producción del sonido que es pulcramente sucio y autentico, está a cargo de Rodrigo García.
Con “Negrito” y “La fábula”, sale un poco de la sordidez de los temas anteriores para abrir el juego a ritmos litoraleños. En “La fábula”, pone voces Felix, el hijo de Melingo para describir el amor de una mosca que ve como “una mariposa y un piojo compadrito, bailaban unos tanguitos”. El instrumental “Pichona”, cercana a una cueca, pone un punto de reflexión y disfrute al disco. Antecede a “Musa Rea”, un tango con aires psicodélicos, que se repiten en el loop vocal de la palabra “Cantina” y la atmósfera de “Lucio el anarquista”.
La mixtura de ritmos permite ver la sombra de Federico García Lorca en “El paso de la Siguriya” y la densidad minimalista de “Semos hermanos”.
En otro orden de cosas, diremos que “Corazón y hueso”, el tema que da título al disco, es el más “FM” de la placa. Esto no implica ninguna crítica; por el contrario, puede sonar más de una vez y está tan bien arreglado que se disfruta constantemente.
“Ritos en la sombra” es el cierre exacto para un excelente disco. Una guitarra punteando de manera tenue, se entremezcla con un arreglo de cuerdas. Una voz sale de ultratumba para decir que “una oscura visión de tugurio/llegaba la noche con tono violento”. Suena una batería asi como sonidos extraños y lejanos que remiten al free jazz, para un tema que cuenta con la experimentación de quién no se conforma con repetir y copiar sino dejar su propia impronta en el género.
Entre los invitados del disco figuran Miguel Zavaleta, Pablo Lescano y Christian Basso.
«Corazón y Hueso» es el quinto disco de la etapa tanguera de Daniel Melingo. Su personalísimo estilo junto con una interpretación exacta, lo pone como uno de los embajadores del tango –mal que le pese a algunos-, puertas afuera, con calidad y deseos de renovación.
