“Responsable” (Teatro)

La lupa en el pasado y… presente

Dramaturgia y dirección: Susana Torres Molina. Con Mercedes Fraile y Silvina Katz. Diseño gráfico: Santiago Botet. Asistencia de dirección: Julia Molinari. Producción: Sonia Calligo. Duración: 70 mins.

Lavalle Casabierta. Espacio De Arte. Lavalle 3644. Domingo, 12 h.

Suele decirse que el tiempo cura las heridas. Habría que ver quien lo dice y desde qué lugar. Esa verdad de Perogrullo dependerá del dolor que se pueda tener, sin exorcismos emocionales de por medio. El contexto será fundamental para que esta situación pueda llegar a buen término. Negar las coyunturas es de una “inocencia” (por no decir, idiotez) extrema. A las pruebas que brinda este 2026, me remito….

Si hay algo que no caracteriza a dos mujeres de carácter como Silvina y Mercedes es la mencionada “inocencia”. Tampoco la pasividad. De hecho, el vínculo de amistad que habían tenido en aquellos “convulsionados” años 70, da cuenta de esto. Ni hablar si el amor se mete entre las dos amigas que vuelven a encontrarse, por esos caprichos de la Diosa Fortuna, cuarenta años después.

Como si fuera la metáfora de un ring en el que se dirimen las diferencias, una mesa se convierte en el escenario en que reproches y acusaciones van y vienen. El dolor es palpable, tal como la bronca que se maneja con freno de mano, en pos del compañerismo que hubo, previo al quiebre.

No vamos a descubrir la pólvora si vamos a destacar, por enésima vez, la pluma de Susana Torres Molina. La riqueza de su escritura se plasma no solo en la relación de las dos amigas, que sería la punta de un iceberg mucho más profundo. El amor en tiempos de cólera (de muertes y desapariciones) pide un tratamiento serio en tanto el anclaje en el pasado, que se extiende al presente. Podrá ser en forma de “recuerdo histórico”, que debe ser mencionado y recordado constantemente, cortesía de la amnesia histórica libertaria que surca la sociedad. Pero también en una actualidad que tiene a vertientes de la derecha disfrazadas de opciones democráticas cuando son lo mismo de antes pero con un discurso más aceptable.

Es la mirada desde adentro, de una militancia que tomó decisiones de diversa índole antes y durante la dictadura. También indaga por las consecuencias de una política genocida, a cargo del gobierno militar. Allí es donde Torres Molina pone sobre tablas su llamado al intercambio de ideas y al pensar al respecto. Verbalizar lo ocurrido desde las experiencias absolutamente personales. Lealtad y traición, odio y amor, vivir y morir. Los pares dicotómicos de vivencias que todo ser humano atraviesa aunque siempre mirando el contexto en el que todo ocurre. La indagación que se realiza, toca los más profundos sentimientos así como miserias humanas. Por ende, la vinculación con el público es inmediata. No será raro ver gestos tanto de acompañamiento como de sorpresa ante lo escuchado.

Las actuaciones de Mercedes Fraille y Silvina Katz son propias de la rica trayectoria que cuentan. Está todo en su lugar. Ese rencor a punto de estallar frente a una culpa que debe expiarse…de alguna manera. El diseño del espacio es acorde a lo requerido así como la ubicación de los espectadores.

Atrapante desde el inicio, “Responsable” hace honor a su título. De hecho, hace algo que, pareciera ser, un tanto “novedoso”. Un texto sólido y rico, con actrices que actúan en el marco de una dirección que dirige, sin ningún tipo de ayuda/artificio tecnológico o multimedia que acompañe. Es volver a una esencia que, en ocasiones, parece perdida. Teatro en estado puro, del que conmueve y llama a la reflexión, desde el alma y el corazón.

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