Hombres de teatro 2016

Claudio Pazos, talento para un cuento de Arlt

En lo que a actores se refiere, el 2016  tuvo a varios que engalanaron dicha palabra asi como alguna grata sorpresa en el rubro y consolidaciones/retornos de los que ya hablaremos.


En lo que fue una de las grandes puestas del año, como “Todas las cosas del mundo”, Iván Moschner fue uno de los tantos puntos altos de la misma. Aquí era el inescrupuloso padre Garzone. Su composición de este religioso se convirtió en un retrato que condensa todo aquello que se puede pensar de los servidores del Señor en la tierra, más cercanos a todo tipo de pecados que de la redención divina. Moschner volvió a crear un personaje intrigante y de gran calidad, que trasciende cualquier juicio de valor para dar vida a un cura inolvidable en todo el sentido de la palabra. Esto, sin dejar de lado que continuó con su magnífico unipersonal “Los hombres vuelven al monte”.

Otra de las joyas del 2016 fue “Bufarra –Carne a la parrilla-. Allí, Facundo Cardosi era Silvio, el acusado de tal apelativo. Cardosi dotó a su personaje de todos los matices que hacen que no tenga término medio en su recepción. Será su Silvio el que dialogará con espectadores que lo ubicarán en un lugar de empatía y complicidad hasta el desprecio. Esbozarán una risa burlonamente discriminadora tanto como culpable. Inclusive, una forma evasiva de eludir lo duro que se ve sobre tablas. Párrafo aparte para Leo Espíndola y su Angelito, ese niño tan particular, a punto de tomar la comunión pero cuya alma y ser serán los trofeos a disputarse entre los padres, Silvio y el propio chico.
 

Shakespeare vive en Juan Gil Navarro
Pepe Soriano tuvo una participación descollante en “El Padre”. Su Andrés era un ingeniero de 80 años de gran vitalidad y carácter, que debía afrontar el paso del tiempo –en forma de Alzheimer- que empezaba a erosionar su salud. Su actuación era cautivante. Sin apelar a golpes bajos sino a la vida misma, tocó todas las fibras de los presentes porque apelará a momentos que todos y todas hemos vivido en relación con nuestros adultos mayores.
Dentro de quienes ratificaron sus pergaminos, tenemos a Miguel Angel Solá y Horacio Peña con sublimes actuaciones en “El Diario de Adán y Eva” y “Decadencia” respectivamente.

La dupla masculina compuesta por Emiliano Diaz y Carlos Kaspar desarrolló un muy buen trabajo en “La fundación”. Diaz dará vida a un Pedro que sigue las reglas que le impone su pertenencia a un ámbito castrense –llega a la Fundación por recomendación de su tío- con el “noble” propósito de ser padre. Vivirá un proceso similar al de su esposa en tanto cambios con respecto a su forma de ver el mundo pero irá hacia otras latitudes –o no- en su comprensión de los acontecimientos. En cambio, Carlos Kaspar desarrolla con solvencia y credibilidad a un abogado encargado de preservar los valores de la tan mentada institución.
Germán Rodríguez fue otro de los grandes actores del año. No solo se lució en “No daré hijos, daré versos” sino que dirigió la cruda “Hacia via” y volvió con su excelente unipersonal “Rodando”. Otro tanto puede decirse de Luciano Suardi y su gran trabajo en «Pasolini».

Por otra parte, y hablando de unipersonales, destacaremos tres puestas tan diferentes pero de similar calidad.
En el marco de la cuarta edición del Festival Temporada Alta, oriundo de Badajoz, llegó José Antonio Lucia con “Alacrán o la ceremonia”. La puesta gira alrededor de un Alacrán, un tipo de los barrios bajos que combina orgullo y pasión, vulnerabilidad con descaro, petulancia con corazón. Habla y se exhibe, como quien necesita dar cuenta de lo ocurrido, buscando algún tipo de ¿redención? frente a los hechos. Pero José Antonio le dará vida a una serie de personajes tan extremos como entrañables. Alacrán, la Cangrejo –su amada-, Paquito el Santo serán algunos de estos seres “desangelados” que transitan por la vida pidiéndole a esta que les guiñe un ojo. ¡Hasta un gato de taberna podrá forma parte de este pedido! Con precisión y sensibilidad en dosis exactas, maneja los tiempos de la puesta con la magia de un Riquelme –o un Iniesta- del escenario.


Ivan Moschner brilla en «Todas las cosas del mundo»

En el caso de Juan Gil Navarro, llevó a cabo “Shakespeare. Todos y Ninguno”. Los textos del gran escritor británico en estado puro los cuales se dicen y se sienten. Esos textos toman por asalto al espectador a través de la sensibilidad y frescura de Gil Navarro. Fragmentos de “Hamlet”, “Macbeth”, “Otelo”, “Enrique IV”, “Romeo y Julieta”, “Ricardo III”, “Rey Lear”, “Julio César”, “Timón de Atenas”, “Coriolano” y “La tempestad” desfilan con muy buen gusto en una puesta de un desarrollo armónico, con todos los textos muy bien ensamblados. Amén de su probada capacidad actoral, la destreza física de Gil Navarro es por demás destacable. Su composición de Ricardo III en su diálogo con Lady Anne es excelente, tras abordarla en el cortejo fúnebre que lleva a su marido a quien asesinó al igual que a su padre. Sus brazos, su malformación es llevada en paralelo a su maldad. Con “Shakespeare, todos y ninguno”, Juan Gil Navarro no solo da cuenta de su calidad como actor y su búsqueda de nuevos desafíos sino que lleva adelante una puesta excelente en la que pone a William Shakespeare en sintonía con la actualidad.
Claudio Pazos en “Jorobado el encierro de un cornudo” realiza un trabajo sublime. Esta versión libre del cuento El jorobadito de Roberto Arlt contó con un Pazos excelente. Amor, odio, venganza y todas las pasiones atraviesan a un personaje encerrado en las paredes de lo que podría ser tanto una cárcel como su propia mente. Por este trabajo, Pazos recibió el premio Luisa Vehíl a Mejor Actor.

Poker de grandes actores para «La Denuncia»

Tal como fue destacado el elenco de “Tarascones” en el rubro actrices, otro tanto se podría hacer en “La Denuncia”. En un cuarteto de muy buenos actores (Marcelo Mazzarello, Marcelo Xicarts, Gastón Ricaud y Federico Cécere), se aprecia la probada experiencia en la comedia de un elenco con inquietudes hacia otros géneros. La utilización de las máscaras y el guiño a la Commedia dell’Arte permite una amplia versatilidad a los actores quienes llegarán a dar vida a tres personajes. En el caso particular de Marcelo Xicarts tendrá cuatro a su cargo.

Se vienen algunas apostillas para cerrar un 2016 que no se lo extrañará mucho por hechos que trascienden al teatro y son de público conocimiento…

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