Dallas Ponce & The Salmonettes: Calidad para el blues, el soul y el gospel

Si hay géneros que nunca pasan de moda son el blues, el soul, el gospel y el rhythm and blues. Por eso, cada presentación de Dallas Ponce & The Salmonettes es de una excelencia asegurada y, para muchos, un (re) descubrimiento. Al respecto, Marcelo Ponce y Viviana Dallas tienen mucho que contar en la previa a su show en Lucille.

– Marcelo, se viene la presentación en vivo. ¿Qué podés comentar como anticipo al show?

Marcelo Ponce: Dallas Ponce & The Salmonetes es un grupo vocal instrumental que se centra en el blues, el soul, el gospel y el rhythm and blues recreando fundamentalmente el repertorio de los Staple Singers.

– ¿Cómo es la selección de temas?

MP: Tratamos de buscar más el repertorio de los años 50 de los Staple Singers con un formato de guitarra y cuarteto vocal. Elegimos también otras canciones que nos gustan por alguna razón y las hacemos en el repertorio.

– ¿Cuándo decidieron incorporar a los Beatles y a Dylan en su repertorio? Lo pregunto, más que nada, por la instrumentación y el trabajo de voz.

MP: Los Staple Singers hacen algunas versiones de canciones conocidas de Dylan como “Hard Rain’s Gonna Fall”, que también la tocamos. Esto, de alguna forma, nos habilitó a buscar otras canciones que nos gustaban y que, quizás Staple Singers no habrían versionado. Nos dijimos “si fuéramos ellos y quisiéramos hacer una versión de algún tema de los Beatles, ¿cómo la haríamos…?”. Entonces la búsqueda fue darle vuelta al tema como para buscar la estética sonora de los Staple..

– Leí que van a “adelantar temas del próximo disco”. ¿Ya está grabado? ¿Van a incorporar más instrumentos como batería y vientos?

MP: En principio, todavía no está grabado el disco. Está en proceso de preproducción y probablemente (como en el primero) haya batería, bajo, vientos, armónicas y quizás Lap Steel o algún otro tipo de búsqueda sonora.

– Al respecto, ¿eligen sobre muchos temas o las versiones que hay de cada uno de ellos?

MP: En general vamos escuchando canciones que uno va escuchando por la vida y si nos gustan, tratamos de proponerlas. En función de eso, vemos también si es adaptable al formato de cuarteto vocal y eventualmente una guitarra. Solemos presentarnos así. Si todo eso fluye le damos para adelante.

– A lo largo del tiempo ¿han cambiado su forma de trabajar, de grabar? Lo pregunto en relación al disco “Do it again”.

MP: Como Dallas Ponce tenemos una larga trayectoria en esto de grabar discos. Hemos grabado muchos discos además de “Do It Again”. Puntualmente con este proyecto, salió un simple que tiene “Shake You There” y “Freedom Highway”. Uno quiere crecer y va tomando las experiencias para optimizar, mejorar y que, cada vez, las cosas se adapten más a lo que uno es hoy día. Obviamente, diferente al que uno fue ayer.

– Marcelo, ¿qué guitarras estás usando ahora? Para el disco, ¿vas a usar acústica o eléctrica? ¿Tenés algún modelo en especial, como preferido?

– Ahora en este momento estoy usando una guitarra acústica para los shows y en el disco. Probablemente (como en el anterior) usemos alguna que otra eléctrica con trémolo a lo pop staple. Me gustan las Martin y las Fender. Las Strato y las Telecaster también. Pero bueno, soy más Fender fan y Martin fan.

– Viviana, ¿cómo fue tu trabajo con la voz en tanto la cantidad de artistas que retoman y sus distintas formas de cantar?

Viviana Dallas: Claramente hubo un primer proceso de escuchar artistas, voces y empezar a aprender las canciones. Después, vino el conservatorio. Soy licenciada en artes musicales con especialidad en canto, así que toda esa información la pude aplicar a esto. De hecho, actualmente me encuentro haciendo una maestría en musicología donde sigo investigando sobre la música afro-norteamericana y la voz. Así que es un proceso que sigue en el tiempo.

Música y contexto

– ¿Cómo es, hoy en día, en medio del auge de la tecnología, las redes sociales y ritmos como el reggaetón, hacer blues, funk y soul?

MP: En relación a las redes sociales tuvimos que hacer un update y buscar ayuda porque se comunica de otra manera. Tenemos personas que nos ayudan con las redes, la difusión y todas esas cuestiones.

Respecto a otras músicas, pensamos que cada uno tiene que hacer la música que su corazón le dicte y ser feliz.

– ¿Ven a las nuevas generaciones acercándose al blues, al funk?

MP: Siempre hay gente joven que se acerca o le llama la atención los sonidos porque su familia escuchaba a Elvis Presley o blues. Estos chicos y chicas, inclusive, llegan al jazz. A veces más, a veces menos, dependiendo del tiempo, pero siempre hay.

– Suele decirse que, cada diez años aproximadamente, el blues vuelve a tener “su” momento. ¿Creen que es así?

MP: Definitivamente, hay procesos sociales, políticos y económicos que condicionan no solo la vida de las personas. A veces, también las culturales y artísticas en general.

En los 90, el uno a uno permitió que determinados artistas afro-norteamericanos vinieran porque también había personas que se interesaban en poder traerlos en tanto les gustaba el blues. Uno tuvo la suerte de conocerlos y ser parte de esa movida con Uvas Amargas en los 90. No sé si cada 10 años, pero cada tanto, hay un devenir de la música folk norteamericana que favorece que el medio local también esté más en la vidriera.

– Justo se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Prince. ¿Cómo lo recordás?

MP: Prince fue un artista increíble, un tipo muy versátil, un músico de la hostia y si bien nosotros no hacemos ese tipo de de repertorio, obviamente nos ha llegado. Lo hemos escuchado y valoramos muchísimos su legado.

Actualidad y retromanía

– Los discos, como obra conceptual propia de otro tiempo, ¿han dejado de ser considerados?

MP: Nosotros seguimos haciendo álbumes conceptuales. De hecho, “100 años de blues grabado” es un álbum conceptual que rescata el primer blues grabado en 1920 por Mami Smith. Ahí recreamos un material que está relacionado o emparentado de alguna forma con esa situación. “Back to the Roots” también es un álbum conceptual que rescata Blue Singers de la década del 20. A nosotros nos gusta, nos interesa. En los Premios Gardel hay una categoría de “álbum conceptual”. No sé si es una tendencia masiva. Se me escapa ahí, pero por lo menos sigue perdurando, aunque sea con una mínima lucecita en el camino.

– ¿Sorprende esta vuelta en el tiempo al cortar “simples” en vez de presentar un disco entero?

MP: Pensemos que las condiciones tecnológicas, incluso sociales, a veces favorecen esa posibilidad. Así como cuando estaban los 78, de repente eran todos simples, porque no se podía hacer otra cosa. En la época del vinilo uno tenía los simples y los Long Plays. Después, con el Compact Disc fue más raro poder editar un simple. Hoy en día, con las plataformas, lo digital y esta ausencia de lo palpable vuelve a ser conveniente la posibilidad de sacar simples o sencillos, así como tener a la gente medio atrapada ahí. Incluso alguien puede grabar algo en su casa y subirlo. Esa novedad atrapa, favorecida por el contexto tecnológico.

– ¿Qué piensan respecto a la capacidad de almacenar 300 canciones en un celular y nadie escucha un disco entero de 30 minutos?

MP: Hay un refrán que dice que “el que mucho abarca, poco aprieta”. Hoy, la cantidad de información es tremenda. El ser humano va cambiando, va mutando y eso es inexorable. Particularmente a nosotros nos sigue gustando escuchar discos enteros. Es más, en mi caso, los pongo en Spotify. Somos gente de otra época. No concibo esa posibilidad de pasar de un artista a otro sin escalas. Ponemos Spotify como si pusiéramos un LP en la bandeja, que también lo hacemos. Ojalá otras personas pudieran disfrutar de eso también.

– En relación con el público, ¿qué sentís cuando se critica al artista por manifestar una posición política o social sobre un tema de la coyuntura?

MP: Particularmente, pensamos que todo lo que hace un artista sienta una posición política, básicamente porque todo lo que hace un ser humano sienta una posición. Aún la supuesta “no política” es la política de la no política y la política de la no política suele ser peligrosa, sobre todo en este país. Por más que un artista no demuestre una posición política crítica explícita, la está haciendo explícita, no haciéndola explícita en su arte. Entonces, la crítica debería ser también considerada como una posición política. Es decir, la persona que critica a alguien porque tiene una postura política, también la está haciendo y es la más peligrosa, que es la postura de la no política.

– ¿Qué música están escuchando ahora?

VD: Ambos tenemos una formación académica.

MP. En mi caso, soy también licenciado en artes musicales con orientación en composición.

VD: Desde ese lugar tratamos de escuchar diferentes tipos de música que por ahí consideramos que pueden estar bien hechas. Música académica o de la tradición tonal. Gregoriano, renacimiento, hasta música académica contemporánea y dentro del ámbito de la música popular hay una vasta gama que incluye a los Beatles, Dylan, J. J. K., los Staple Singers.  Todas las músicas. Folk norteamericano, el country blues de preguerra, el blues de posguerra, góspel, pop, etcétera.

– ¿Qué le dio y que le quitó a la música internet y las redes sociales?

MP: Creo que le dieron a la música la posibilidad de una difusión mayor. En nuestro caso, por ejemplo, hemos llegado a lugares en el mundo con nuestra música que tal vez de otra forma hubiera sido muy difícil o prácticamente imposible.

Por otro lado, le quitó la posibilidad de cierta calidad. A veces hay compresiones que no están tan buenas. Es como un vinilo analógico y también la posibilidad de lo tangible. Está esa situación de poder oler los discos, abrir un vinilo y oler el cartón, palparlo, tocarlo, el arte de tapa, la información. Hoy, parecería no importar quién grabó, quién fue el ingeniero de sonido, quién sacó las fotos. Se vuelve todo un poquito más banal.

Puertas adentro

– Viviana, ¿cuál fue tu mayor influencia en tu forma de tocar y cantar?

VD: Mis primeras influencias tuvieron que ver con el pop que era lo que escuchaba en mi adolescencia, Whitney Houston y todas esas cantantes, Aretha Franklin metida ahí en el medio que era lo que se podía escuchar en la radio, y luego cuando empecé a escuchar blues, todas las artistas clásicas, Bessie Smith, y todas esas artistas de blues clásico y de country blues como Memphis Minnie, y tantas otras de blues de canto regional.

Últimamente la estoy escuchando mucho a Mavis Staples que también tiene ese estilo muy enraizado de canto soul y blues.

–Marcelo, ¿tu mayor influencia para tocar?

MP: Me gusta mucho el rockabilly, George Harrison, Carl Perkins así como todos esos artistas de rock and roll clásico como Chuck Berry. Además, he tenido mucho tránsito en lo que es el Country Blues, los guitarristas de preguerra, como Blind Lemon, Charlie Patton, Lonnie Johnson -que me gusta mucho- y, obviamente, Robert Johnson. Ya en la postguerra, Lightnin’ Hopkins, el mismísimo Mance Lipscomb o Fred McDowell, todos artistas muy intensos, y también Bob Dylan. Me gustan mucho los guitarristas rítmicos. Es más, el mismo Elvis Presley era un guitarrista rítmico increíble. Esos artistas ahí influenciaron mucho mi vida y habrá otros que me estoy olvidando.

– Si no se dedicaban a la música, ¿qué hubiera sido de sus respectivas vidas?

MP: Calculamos que no hubieran sido nuestras respectivas vidas. Ojo, tenemos otros títulos de otras cosas porque nuestras familias nos preguntaban y de qué vas a trabajar y entonces hemos hecho algunos vericuetos para poder surfear la familia y la música, pero si no nos dedicáramos a la música definitivamente moriríamos de tristeza.

– Cuando les dan un formulario y les preguntan “ocupación”, ¿qué ponen?

MP: En general, solemos poner “docentes” que es lo que somos. Damos clases en la Universidad Nacional de las Artes, en la Escuela de Música Esnaola, la Escuela de Danza Massi. Entonces, somos docentes de música.

– Si por la puerta de tu casa apareciese el Marcelo de los 18 años, ¿qué le dirías?

MP: Le diría «Hemos cumplido tu sueño» a ese pibe que iba a las casas de música y compraba una púa. Cada cosa que compraba lo hacía sentir más músico. En esa época compraba cosas chiquitas que era lo que le alcanzaba, pero bueno, le diría que «Lo hemos logrado.»

Dallas Ponce & The Salmonettes. Viernes 5 de junio. Lucille Bar. Gorriti 5520. A las 22.30 h. Reservas por whatsapp de miércoles a domingos de 12 a 20h. + 54 9 11 5748-1698

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