Diego Ellwanger: «La influencia de Spinetta es innegable»

El dúo chileno Triciclo Parlante conformado por Diego Ellwanger y Chiris Verdugo, acaba de presentar una nueva versión del clásico “Cheques” de Luis Alberto Spinetta y los Socios del Desierto. En charla exclusiva con ECDL, Diego Ellwanger contó los pormenores de la grabación del tema al tiempo que analiza la influencia de las redes sociales, la vuelta de los vinilos, el comportamiento del público ante la curiosidad artística y las opiniones de los músicos y mucho más.  

– Diego, primera y obvia pregunta. ¿Por qué “Cheques”y Los Socios del Desierto? Es una etapa rica y quizás no tan explorada de la carrera de Luis Alberto.

– De partida, Luis Alberto es un ídolo para mí. Quería sí o sí, hacer algo de él. “Cheques” tiene un poder único y una personalidad tremenda. Esta parte más rockera no se la explora tanto. Uno siempre asocia a un Spinetta más tranquilo, calmado. “Cheques” es todo lo contrario. Además, sentía que era una canción muy rica para tocar en vivo. Siempre pensamos con Chiris, mi compañero de Triciclo Parlante en cómo hacemos una canción «en vivo». Ahí es cuando me imagino abriendo un concierto con “Cheques”.

– Sí.

– Y dijimos “A ver… ¿cómo sería?”. La canción, la que hagamos nosotros, nunca va a ser mejor que la original, pero ¿cómo la podemos como adaptar a la actualidad? Lo hicimos con un sonido más fresco y le metimos unos teclados que no tiene la canción original. Quisimos dar algo distinto. Si uno hace el original, tal como es, al final no vale mucho la pena.  

– Me ganaste de mano porque te iba a preguntar por los teclados. Al respecto, ¿qué teclado metiste?

– Fue un Rhodes que lo tocó Chiris, que también es el guitarrista y el productor. Le brinda frescura a una canción de 1997 que está casi 30 años atrás. Entonces preguntamos “¿cómo podemos hacerlo sonar, aunque quizás no tan actual? Estaba esa dicotomía y el Rhodes, que es muy antiguo, le da ese toque. Sobre todo, en la melodía. Es el motivo principal

– Fue lo que más me llamó la atención. Ah, ¿cómo fue el proceso de grabación del tema?

– Lo grabamos en el estudio Bestia donde trabaja Chiris Verdugo. Justamente a donde le metimos más cabeza fue a las guitarras. Si bien en la canción original son súper características, metimos algunas otras que hicieran algo distinto. El solo es diferente. Tiene otra narrativa, otra energía, un poco más funky. Después, apelamos a nuestro amigo David Morena, que es un bajista increíble, que grabó los bajos en su casa. Así fuimos armando la canción como pisponeando.

– Al día de hoy, ¿cómo ves el legado de Luis Alberto Spinetta? A veces, parece que se lo cita más de lo que se lo escucha.

– Sí. Creo que todos han escuchado a Spinetta, de buena u otra forma, y aunque no lo crean, ha influenciado mucho en la música de todos. Hablo desde una óptica latinoamericana. O sea, si te gusta Soda, Spinetta está ahí. Lo mismo en la música actual, con Los Bandalos Chinos, el Zar, Usted Señálemelo o 1915. En todos ellos, hay algo de Spinetta. Es innegable su influencia.

– ¿Te acordás cómo llegó Luis Alberto a vos? ¿A través de un disco, un CD?

– Cuando era más pequeño escuchaba “Muchacha, ojos de papel” pero no sabía de quién era. Me llegó más de grande. Hace unos 4 o 5 años me empecé a meter mal en la música de Spinetta; en especial con el “Artaud” de Pescado Rabioso que me voló la cabeza. También me gusta mucho “Peluson of milk”, que tiene “Seguir viviendo sin tu amor”. Un discazo.

A medida que me fui metiendo, cada vez más, me di cuenta que Spinetta es como un pulpo. Almendra, Invisible, Pescado Rabioso, los Socios del Desierto. Ha pasado por todo. Encima, con el legado que tiene….más que nada porque soy muy fanático de Ilya Kuriaki y los Valderrama.

– Con Dante.

– Si. Son los números uno. Además, pensé enseguida: “¡Qué familia!”. Soy de averiguar y comprar música. Tengo muchos vinilos de Ilya Kuryaki y de Spinetta. Me encanta la música argentina.

– “Cheques” forma parte del proyecto “Se Arrienda”. Contame de este proyecto.

– “Se arrienda” iba a partir como un disco y al final dijimos “hagamos un EP de dos canciones”. Elegimos la de Spinetta, que fue la primera que realizamos y la otra es “A las 9” de No Te Va A Gustar. Trabajamos en estos dos temas, a los que les metimos todo “y vemos cómo nos va”. Le pusimos “Se arrienda” porque son canciones que no son nuestras. Las tomamos prestadas un ratito, le hacemos lo nuestro y las dejamos ahí. Por suerte, nos ha ido increíble. Fuimos portada de Spotify en rock chileno con “A las 9”. Es todo un logro porque antes habíamos sido portada de otras listas de Spotify, pero ésta de rock chileno es un golazo. Significa que hicimos bien el trabajo.

– ¿Van a seguir grabando más covers para hacer darle una forma al proyecto Se Arrienda?

– Ahora, estoy grabando mi proyecto solista que es con Chiris también. Ahí quiero meter un cover más que va a estar en “Se Arrienda” que es “Día especial”, de Shakira con Gustavo Cerati.

– Lindo tema.

– Era tremendo, pero también hay tantas canciones que quedaron afuera. En algún momento, las vamos a grabar para un “Se arrienda. Volumen 2” y así. Es muy entretenido grabar covers. Más aún si tenes algo que proponer.

Trabajo puertas adentro

– ¿Ha cambiando tu forma de trabajar, de grabar? Se percibe un cambio. ¿Es así?

– Sí, sí. Tratamos siempre de que los discos sean diferentes y tratamos de hacer cosas distintas. En el caso de “Se arrienda”, fuimos más al choque. O sea, lo que nos gustaba, lo dejábamos. Fue un trabajo medio rápido, con pocas sesiones de estudio. Esto marca una diferencia con “Renacer”, el disco anterior que lo lanzamos a fines del 2024. Aquí, nos demoramos mucho más. Casi un año y medio, dos. Eran diez canciones, pero ahora fue super corto el proceso. Fue, simplemente como “nos gusta esto, lo dejamos”. Creo que el proceso más complejo y más largo fue haber elegido qué canciones grabamos porque hicimos una lista gigante

– En algún momento, ¿te dieron ganas de ir a grabar a algún lado en especial? Quizás, vos como sos melómano, de ir a Abbey Road o a Electric Lady.

– Sí. Creo que a cualquier músico le gustaría, pero es muy caro. Nosotros hemos logrado tener un sonido exquisito con los estudios que tenemos, que está buenísimo. Acá en Chile se instauró un estudio en la playa que se llama Los Lobos. Es espectacular y tengo la idea de ir a hacer el disco allá. Va a salir un poco más caro, pero está en un estudio al frente del mar.

Por otra parte, si estoy en un sello y me dicen “Podemos ir a grabar a Abbey Road”, voy si o sí. (risas). Pasó hace poco con Los Tres, otra banda chilena que se metió a Universal y la compañía les pagó para ir. Pero ojo, no voy a gastar la plata del jardín de mi hijo para ir a Abbey Road.  

– ¿Se volvió atrás en el tiempo con esto de cortar temas, “simples” en vez de presentar un disco entero, quizás a la vieja usanza que eran las famosas diez o doce canciones.

– ¡Claro! Nosotros somos muy románticos en ese sentido y nos gustan los discos. De hecho, lanzamos un disco hace nada. El tema está en que la música dura muy poco. Todo es muy efímero. Es la realidad. Cada viernes se lanzan cientos de miles de canciones, por lo que ese disco de diez canciones que lanzamos ya es viejo, aunque tenga menos de año y medio.

Entonces, hay que mantenerse con música arriba. ¿Qué hacemos? Hagamos este disco de covers, pero no completo, sino una primera parte: “Se arrienda. Volumen 1”. Lo hicimos rápido lo cual fue muy interesante.

– ¿Qué pensas respecto a la capacidad de almacenar 300 canciones en un celular y nadie te escucha un disco entero de 30 minutos?

– Trato de escuchar la obra completa. No soy muy amigo de las canciones “sueltas”. Me cuesta mucho en general. Así como volvió la moda de cortar temas, me encanta que haya retornado la del vinilo porque, de esa forma, la gente está obligada a escuchar un disco completo. Cuando el artista hace un disco significa que quiere contar un relato, de principio a fin. Uno, como oyente, debe respetar esto y escucharlo. Ojalá se vuelva a esto. Igualmente, se entiende lo que pasa porque es todo tan rápido y está tan a la mano que si quiero escuchar una canción y después, otra, está todo bien. Para eso están las playlist. Pero si un artista te quiere entregar un disco, lo mejor y lo más respetuoso que podemos hacer es escucharlo completo y después opinar.

– Hace unos años, hablé con Daniel Melero, de las formas de grabar y decía, «Yo no sé para qué grabar un disco con todo lo que eso implica si después se termina comprimiendo tanto el sonido para poder escucharlo en un celular”. ¿Cómo te  ubicás frente a esta reflexión?

– Es bastante cierto lo que dice. Supercierto. También es verdad que, en el estudio, es donde mejor escuchas la canción. Después, uno tiene que entregarse y asumir que la canción va a sonar, no quiero decir peor, pero sí distinto, a lo que uno espera. O sea, cuando uno escucha el WAV que te llega como archivo, es increíble; después lo escuchas en Spotify y dices “¿Por qué me pasa esto?” Por eso, algunos prefieren, por ejemplo, Tidal que tiene mejor resolución de audio.

Entonces, creo que eso es más para los melómanos. El más común de los mortales, por así decirlo, es feliz y está contento con tener la canción. Uno es más obsesivo con el tema del audio. Será cuestión de invertir un poco más en Spotify Premium….

El ojo externo

– ¿Cómo es tu vínculo, por ejemplo, con el público en tanto y en cuanto le pide al artista que repita su propia canción in eternum?

– Esto le puede pasar más a los artistas antiguos, más grandes, quizás. La gente espera que toque el hit y cuando sacan canciones nuevas, no estén muy atentos o alegres por eso. Fijate lo que pasa con los artistas más actuales, como Ca7riel y Paco Amoroso. Soy fanático de ellos. Son nuevos y lanzaron un disco el año pasado; otro, el año antepasado y otro más, hace un par de días. La gente ya se sabe de todos los temas y quiere escuchar el disco nuevo.

Es muy loco lo que pasa. No sabría por qué, pero siento que, con los artistas actuales el público se comporta como si estuviesen avanzando juntos. En cambio, en el artista de antes, el público quiere escuchar la canción antigua. Ahí, el artista tiene que darse cuenta. Saber que la gente quiere eso. El escuchar “De música ligera” o “Persiana americana” de Soda Stereo. Eso pasa bastante.

– Justamente, hablaste de Soda y entre sus fans, hay una gran paradoja. Muchos –me incluyo- consideran que su mejor disco es “Dynamo” que casi no tiene hits.

– ¡Para mi, también! Es muy interesante esto, que también pasa, en mi caso, con “Sueño Stereo”. Va por ahí. Es también entrar en la mente loca de Cerati y sus ideas voladas y locas, que son superinteresantes.

– En relación con el público, ¿qué sentís vos cuando se lo critica al artista por manifestar una posición política o social sobre un tema de la coyuntura?

– El arte es político, la música es política y la gente lo tiene que entender. El artista tiene el deber de, no sé si tan asiduo con su postura política, pero sí un poder al respecto, en tanto llega a una cantidad enorme de gente. Esto conlleva una gran responsabilidad. Como diría Ben Parker, el tío de Spider-Man, “un gran poder acarrea una gran responsabilidad”.

El arte es político. Cuando la gente se enoja, acá en Chile y le dicen a los artistas que “no me gusta porque se pusieron políticos”, ¡escucha las letras! O sea, siempre ha sido político. Otra cosa es que esté de moda y esto, pero el arte es político. Una vez, Jorge González vocalista de Los Prisioneros, una de las bandas chilenas más grandes que existe, dijo algo muy cierto. “La música es el único arte o lo único que puede hacer abrazar al zurdo más zurdo con el facho más facho y ponerse a llorar por una canción”. Ese es el poder la música, pero es política. La música y el artista no tienen que ser «amarillos». (N de R: Ser «amarillo» es un término coloquial que describe a una persona moderada, tibia o que no se compromete con una postura política)

– Imagino que en Chile también debe pasar que hay artistas que dicen “Mi arte es mi arte y la política está allá lejos”.

– Eso es supersimplista. No hay que ser “amarillo” y miedo de perder auspiciantes. Tenes miles de seguidores y muchos son jóvenes. Fue muy bueno lo que hizo Taylor Swift, que dio su postura y la hicieron mierda. Ok, pero dio su postura. Al mostrar su pensamiento, se ganó un respeto enorme que fue mayor a lo que perdió con gente que la dejó de seguir. No solo es interesante e importante sino que es un deber.

– Todavía hay quienes te dicen que “No hay que mezclar la política con el arte”. Les preguntas, «¿Qué música escuchás?» y te responden “Los Beatles” o “Bob Dylan”. La hipocresía de que afuera está bien que hablen de política pero no de lo que pasa en mi país.

– Claro. “Escucho a los Beatles, pero no sé lo que dicen” o “Me gusta Dylan porque no es político”. ¡Justo!. Recién te mencionaba Ca7riel y Paco Amoroso. Son políticos y tan creativos que te la meten de otra forma.

Música y palabras

– ¿Qué música estás escuchando ahora?

– Estuve con “Free spirits” de Ca7riel y Paco Amoroso y está buenísimo. Fui a la escucha a la que me invitó la gente de Sony y me gustó mucho. Lo di vuelta y todo. Esta semana, escuché “The Seeds of Love” de Tears for Fears, “Bach” de Bandalos Chinos. Te estoy diciendo discos completos. El primero de Coldplay que es el mejor que hicieron. Lo escuché ayer justamente.

– Coincido plenamente. “Parachutes” es un discazo. El segundo, tiene un par de temas y después, aburre.

– Respeto a Coldplay y los iría a ver pero “Parachutes” es impresionante.

– ¿Crees que hoy se le sigue dando tanta importancia a las letras?

– Creo que, en general, se le da más importancia a la música y no se escucha mucho la letra. Igualmente, para mí es siempre más importante la letra que la música. Siempre.

– ¿Por qué se da esto?

– A la gente le llueve mucha música y no tiene tiempo de escuchar y leer las letras. Si te pones a analizar una canción, enseguida te aparece otra. Entonces, es más fácil aprender una melodía tipo “wow, wow, wow, wow, wow”. Soy mucho más ceratiano, spinetteano. Me encantan las letras que digan algo. El poder interpretar una letra de lo que creo que dice la canción, independientemente de que el artista quiera decir otra cosa. Es el poder de darle la propia vida a la canción.

– ¿Las producciones de los discos se terminan o se abandonan?

– Se abandonan. Nunca se terminan en tanto siempre uno dice, «Oh, le podría haber hecho esto.» Hay que aprender a soltar. Si no la canción puede estar eternamente trabajándose y no es así.

– ¿Te quedó algún tema o algo con ganas de regrabarlo?

– Si. Me gustaría remezclar el primer disco de Triciclo Parlante que está increíble y Chiris, el otro Triciclo está mezclando de puta madre. Por eso, me gustaría de remasterizar ese disco.

Para terminar…

– ¿Qué le dio y qué le quitaron las redes sociales e internet a la música?

– La exclusividad de tener un disco. Lo difícil y lo interesante de encontrarlo. Ya no hay sorpresa. ¿Y que le dio…?  La capacidad de ser escuchado en todo el mundo. Eso está muy entretenido. Ahora, nosotros estamos en Chile y estoy hablando contigo que estas en Argentina, tras haber escuchado mi música, al igual que gente en Europa. Eso también tiene de sus cosas buenas.

– Si te dan un formulario y te preguntan “ocupación”, ¿qué pones?

– Pongo, en general “músico” y “publicista”. Tengo título de publicista, pero me dedico a la música.

– Si no te dedicabas a la música, ¿qué hubiera sido de tu vida?

– Creo que actor. Siempre me interesó y mi hermana es actriz. Me pasa el decir de “Uy, qué bueno que ella lo cumplió”. Siempre lo quise hacer pero no sé por qué nunca lo hice. Igual, actué en algunas web series, qué sé yo. También me gusta mucho el cine. Colecciono Blue Rays. Es más, tengo la colección de “Star Wars”, “El Padrino”, “Rocky”, “Pesadilla”, todo original. Soy ese ñoño de la colección (risas).

– ¿Actor de actor de cine, teatro o tele?

– Me gusta más el cine. 

– Sí por la puerta de donde estás ahora, que estás esperando a tu niño apareciese el Diego de los 18 años, ¿qué le dirías?

– Le diría, «No te tomes todo tan en serio”. Esto, como consejo. “No te tomes todo tan en serio, no todo es tan terrible”. Me cuesta soltar a veces o me quedo muy pegado en algo en tanto soy muy ansioso.

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