Con el EP “Bajo el horizonte”, Javier “Pino” Rodríguez aborda nuevos rumbos al crear un disco interpretado solo con su guitarra. A partir de la edición de su reciente trabajo, Rodríguez se abre al diálogo y brinda sus impresiones sobre la concepción del mismo, sus influencias y la forma en que se escucha música hoy en día.

-Javier, ¿cómo surge la posibilidad de hacer el EP “Bajo el horizonte”?
– Surgió de las ganas de componer música que esté más relacionada con una faceta nueva que estaba formando parte de mi cotidianidad. Siempre preferí tocar en banda pero, en los últimos años, me estuve presentando en público muchas veces solo. Al poco tiempo, sentí la necesidad de componer música específicamente para ese formato y en relación a lo que quería transmitir con mi guitarra criolla.
– Hacer un disco, solo de guitarra, es una toma de decisión en este 2026, pleno de tecnología. ¿Por qué?
– Justamente, el agarrar la criolla y poner la cabeza en blanco es lo que siempre me desconectó del mundo. Que los dedos se muevan solos y aparezca algo nuevo. Es un estado en el que me encanta estar y del cual salió esta música
– ¿Hubo algún motivo o circunstancia en particular que te haya motivado a pasar a la guitarra criolla?
– Siempre toqué mucho con la criolla de esta manera, pero si es verdad que al componer esta música estaba en un momento de introspección (uno de tantos) y me dieron ganas de exteriorizarlo y hacerlo un concepto en sí mismo.
– ¿Cuánto tiempo te llevó grabarlo?
– No me llevó mucho tiempo porque fue música que me salió de manera bastante espontánea. Estuve un poco más de un mes juntándome con Diego Muñiz, que me ayudó a organizar algunas ideas, ver nuevas posibilidades y explorar un poco más lo conceptual. Tenía la idea de agregar algún que otro instrumento, pero decidimos que sea solo yo con mi criolla.
– ¿Por qué elegiste el formato de EP? ¿Tuviste que elegir entre muchos temas?
– Quedó afuera un tema que tenía completamente armado, porque no se acomodaba tan bien al concepto de “Bajo el Horizonte”. Preferí darle un cierre con un cover cantado.
La obra del artista
– A lo largo del tiempo, ¿ha cambiando tu forma de trabajar, de grabar? Más que nada, en relación con tu obra previa.
– Si, totalmente. Estoy disfrutando mucho más del proceso en el estudio. Antes componía hasta la última nota solo en mi casa. Ahora, me gusta saber que hay espacios que los dejo para resolver en el estudio de manera espontánea. Al estar improvisando más y trabajando mucho más de la música, tengo menos tiempo para estar en casa con la guitarra explorando como antes. Por lo tanto, no me tomo el tiempo de anotar y desarrollar esas ideas. Estuvo muy lindo poder hacerlo para este EP.
– ¿Crees que los discos, como obra conceptual propia de otro tiempo, ha dejado de ser considerada?
– Si. Creo que ya es más difícil apreciar las obras desde ese lado. Tenemos menos tiempo, menos atención y siempre hay un estimulo que te hace avanzar a otra cosa. Igualmente, cada tanto, uno puede conectar con este tipo de obras. Eso ya hace que valga la pena que estén ahí
– ¿Qué pensas respecto a la capacidad de almacenar 300 canciones en un celular y nadie te escucha un disco entero de 30 minutos?
– El problema quizás está en la escucha pasiva en donde se pierde algo muy rico del arte. No soy un experto en el tema y no analizo tanto lo que escuchan los demás. Simplemente hago música por qué es lo que me nace. Si logro cambiarle el día a alguien con lo que hago, mucho mejor. El tema es que, para lograr eso, hay que adaptarse un poco a los cambios de la sociedad. En este contexto de tantos cambios y sobreexposición se vuelve complicado.
– Al respecto, ¿se volvió atrás en el tiempo con el cortar temas, “simples” en vez de presentar un disco entero?
– Eso parece. Creo que, más que nunca, hay que ser sincero con lo que uno quiere hacer y transmitir. Si es realmente sincero y tiene dedicación, siempre va a haber alguien que ande en la búsqueda de ese tipo de música y ese formato que uno elija. Al haber más posibilidades. También da la oportunidad de explotar más la creatividad. Hay gente que opta por no poner su música en plataformas de streaming masivas o que saca su música en vinilo.
Antes y después.
– ¿Qué le dio y que le quitó a la música, internet y las redes sociales?
– Es una ilusión mas de creer que podes llegar a más gente cuando en realidad es todo lo contrario. A mi me gusta mucho la música en vivo.
– Al día de hoy, ¿interesa más la música que las letras?
– No tengo idea que está pasando con el mundo (risas). Me parece que hay mucha gente en busca de letras profundas hoy en día. Siento que esa es una necesidad humana de conexión que siempre está y hay cantautores geniales en la actualidad. También hay una gran necesidad de escaparle a eso. En lo masivo se ve mucho.
– Previo a la pandemia, había músicos como Fernando Kabusaki, Fernando Samalea, el Sexteto Irreal, etc haciendo shows de música instrumental de calidad. Después, pareciera que cambió esto. ¿Cómo ves este tipo de propuestas?
– A mi siempre me gustó mucho la música instrumental. Creo que la música permite empatizar y atraparte más fácil. La música instrumental, a veces lo compensa con la calidad, la complejidad y el virtuosismo. Es difícil hacer una música instrumental que te atrape con melodías profundas durante más de una hora sin evocar eso otro. Entonces nuevamente creo que tiene que ver con esta dificultad para conectar que está creciendo. Lo más fácil de digerir llega a más gente.
– En relación con el público, ¿qué sentís cuando se lo critica al artista por manifestar una posición política o social sobre un tema de la coyuntura?
– Me parece que tenemos que ser menos críticos con todo. En el caso particular de los artistas y las manifestaciones políticas, las valoro mucho. No todos tienen pensamientos perspicaces que compartir, pero el arte demanda cierta introspección y búsqueda de entender como es el mundo y aportar algo. Me parece que los grandes artistas son quienes son capaces de tener una observación interesante sobre lo que está pasando en el mundo y me gusta cuando lo expresan.

Mirada personal
– ¿Qué música estás escuchando ahora?
– En este momento, mientras escribo esto, estoy escuchando a Aaron Parks. Una banda que estuve escuchando mucho en el último tiempo es Militantes del Climax. Más allá de eso últimamente estoy más rockero que de costumbre. Sin embargo, el jazz moderno siempre me acompaña.
– ¿Cuál fue tu mayor influencia en tu forma de tocar la guitarra?
– Mis profesores. Nunca tuve tanto fanatismo por músicos consagrados. Siempre mi inspiración fue algo más mío y personal con la guitarra, donde no tenía presiones, ni público. Era solo por la exploración. Ahí es donde mis profesores me ayudaron mucho y siempre encontré personas a las cuales admiro mucho. Por esto que te digo, “Bajo el Horizonte” es una forma de hacer hincapié en la exploración. Como explorar por debajo de la superficie.
– Si te dan un formulario y te preguntan “ocupación”, ¿qué pones?
– Soy músico y docente. Aunque me gustaría poder poner astronauta o biólogo marino (risas)
– Si no te dedicabas a la música, ¿qué hubiera sido de tu vida?
– Intenté no dedicarme a la música. Nunca me interesó llenar teatros o sacar discos. Pero no pude escaparle a querer hacer música todos los días.
– Sí por la puerta de tu casa apareciese el “Pino” de los 18 años, ¿qué le dirías?
– Que disfrute todos los días que las cosas, de a poco, se van a ir dando. Tengo el alma llena por mi ser artístico y eso es lo que siempre quise. No es un camino fácil.
