Baterista del enorme B.B.King, tocó y tuvo una profunda amistad con Pappo. Ahora, vuelve a Argentina para una gira en el país, en coincidencia con el 33 ° aniversario de la mítica presentación del Carpo en el Madison Square Garden, junto al Rey del Blues. En un diálogo exquisito, pleno de historias de vida y opiniones sinceras, Tony Coleman da su punto de vista sobre la actualidad del blues, los músicos ingleses de los 60’ que tomaron al género y su recuerdo del querido Norberto Napolitano.

– Tony, mi primera pregunta es cómo te convertiste en baterista.
– La verdad es que no sé bien cómo. Tengo buena memoria y recuerdo que, cuando era muy pequeño, un bebé de zapatitos blancos, oía música y ritmo. De niño, me encantaba la música y el ritmo. Siempre estaba marcando el ritmo. Cualquier sonido que oyera, lo tocaba. Era todo lo que siempre quise hacer. Fue todo natural.
– ¿Tenes alguna influencia en tu estilo, tu forma de tocar?
– Soy baterista, punto. Me encanta el ritmo y la percusión. Esa es mi esencia. No sé por qué, pero así es. No me importa qué tipo de batería uses, quién la toque o cuándo la toques. Me gusta la batería y el ritmo.
– ¿Cómo ves el blues hoy en día?
– No me gusta.
– ¿Por qué no?
– Porque siempre lo asociaba con gente negra pobre, sin educación, trabajando en el campo, con miedo a los blancos y cantando. De niño, no quería oírlo ni ver gente así. Para mí, el blues era la música de mi abuela, de mi abuelo y de toda la gente negra. No le gustaba a mi espíritu. De joven, quería estar en bandas de funk y me gustaban Sam & Dave y ¡James Brown! “I’m a soul maaaan!”. Quería hacer ese estilo, pero me mudé a Chicago y empecé a tocar en bandas de blues. No me gustaba tanto como el funk pero era un trabajo, por el cual me pagaban.
– Entiendo.
– Luego trabajé con Otis Clay, un cantante solista, e hicimos giras de blues con B.B King, Bobby Bland, Albert King, y toda esa gente. Luego B.B contrató a la sección rítmica de Otis Clay…
– …Y ahí te convertiste en el baterista de B.B.
– Sí. Aun cuando estaba con B.B King y en los festivales de blues, seguía sin gustarme. Cuando tocaba con B.B King y Bobby Bland, crecí escuchando esa música, pero solía burlarme y hacer chistes. B.B tocaba en Mississippi durante dos semanas, un mes al año, en junio, en verano. La cuestión es que tocaba gratis para la gente pobre del Delta para homenajear a Medgar Evers, el líder de los derechos civiles. Su hermano Charles Evers y B.B crecieron juntos, así que honraban a Medgar tocando en edificios abandonados, graneros y en cualquier sitio. Me parecía gracioso y me reía. ¡Miren dónde tocamos! Estábamos en el autobús y B.B escuchó mis chistes sobre el delta del Mississippi. El mánager de la gira dijo Bien, es hora de ir a tocar. Al bajar del autobús para ir a tocar, BB me detuvo.Tony Coleman. Siéntate, hijo. Quiero hablar contigo.
Me preguntó qué era lo que me parecía gracioso y me dijo Esta pobre gente no tiene la oportunidad de verme porque las entradas son carísimas. Así que toco gratis, pero sigo pagando la furgoneta. A ti también te pagan, ¿no? Le respondí que si. Cuando haces chistes sobre esta gente, me duele porque yo vengo de aquí. Cuando haces bromas sobre ellos, te burlas de mí y me duele. Me gustaría que no lo hicieras más. Sé que no te gusta el blues. Cuando crecía en Mississippi, no podía mirar a los blancos a la cara ni caminar por la misma acera. Tenía que correrme. No podía discutir con ellos y tenía que tener cuidado porque podían ahorcarme o matarme.
– ¡Qué historia!
– Después –contó- que había ido a Nueva York y a otros estados para tocar con gente negra como. Smokey Robinson, los Miracles y otros. Al público no le gustaba el blues y me abuchearon. Esto hirió mi corazón y me hizo sentir negro dos veces.
– ¡Guau!
– Ahí me dijo que el blues es el regalo del hombre negro para el mundo. El blues es nuestro regalo para el mundo. ¿Y a vos, no te gusta ser negro? ¿No te gusta el blues, la música negra? Sos negro, pero si no quieres tocar, puedes quedarte en el autobús, Ya lo resolveremos. ¡Fue un momento… guau! Deberíamos estar orgullosos de nuestra cultura. Cada vez que cuento esta historia, me emociono hasta las lágrimas.
– ¡Me imagino! Es muy fuerte todo este relato….
– Esa charla con B.B. King me hizo despertar. En la película de los Blues Brothers, John Belushi y Dan Aykroyd están en la iglesia y lo ven a James Brown como un predicador. Pregunta ¿Puedes ver la luz?, y John Belushi responde que El espíritu me está golpeando. Sí, ¡veo la luz! Ese fue el momento en que BB habría dicho ¿Ves la luz, hijo? y le hubiese respondido ¡Sí! ¡Veo la luz, BB! ¡La veo!
Desde ese día, me dije a mi mismo que me iba a convertir en el mejor baterista de blues. Voy a estar orgulloso del blues. Voy a aprender el shuffle y a disfrutarlo al máximo». Así soy yo. La diferencia entre los músicos blancos que tocan blues hoy en día es que no entienden ese espíritu.
– La esencia….
– Claro. Solo entienden la superficie. Les encanta la música blues del hombre negro, pero no les gusta vivir como el hombre negro. Deberían experimentar lo que nosotros vivimos. No tienen ni idea porque si alguien es racista con la gente negra y tú eres blanco, no vas a sentirlo.

Camino a Inglaterra
– En los años 60’, los jóvenes blancos ingleses se aficionaron al blues. ¿Por qué crees que les impactó tanto?
– Primeramente, es buena música. Les gustó y la adoptaron, pero no podían tocarla exactamente como los negros. Lo hicieron lo mejor que pudieron. Y eso es bueno. Tomaron las raíces e intentaron replicarlas. No lo consiguieron, pero lo hicieron al estilo rock. Ya sabes, tomaban el rock y le añadían blues. Respetaban la música, pero no sabían que a los negros en Estados Unidos no se les respetaba. Así que a los jóvenes negros como yo no nos gusta esa música por las actitudes racistas hacia nosotros en Estados Unidos, algo que ellos no tenían ni idea de cómo se sentía. Tomaron esa música y la convirtieron en algo con lo que identificarse.
– Algo propio de “ellos” …
– Si.
—Lo entiendo. Te pregunto esto porque los músicos de los 60, desde Eric Clapton hasta John Lennon, The Rolling Stones, The Animals, rinden homenaje al blues porque lo consideran su raíz.
—Me gusta John Lennon y su música. Imagine all the people… Me gusta ese tipo de letras, pero Eric Clapton, no. En Cream, cantaba In a White room… Sí, ese sos vos. En tu habitación blanca. Deberías quedarte en tu habitación blanca porque no sabes nada de mi habitación negra. Pretende ser un músico de blues, pero no lo es, como BB King, Albert King, Bobby Bland. No vives ni pasas tiempo en la comunidad negra. Eres multimillonario, un hombre de apariencias que viaja en un avión privado y se aloja en los mejores hoteles de cinco estrellas. Toda su riqueza gracias a la cultura negra. ¿Pero alguna vez saliste en televisión y dijiste Gracias a la gente negra por su cultura? ¿Alguna vez has llevado dinero a Mississippi para ayudar a la gente negra pobre? No porque no te interesa la gente negra como personas.
Por otra parte, sé que a los Rolling Stones les importan las personas negras. Si escuchas las entrevistas con Keith Richards, lo dice siempre. Todo viene del blues. Tenemos éxito gracias al blues. Le pusimos ese nombre a nuestra banda por la canción de Muddy Waters. Amamos a la gente negra y al blues. Nunca escuché a Eric Clapton decir algo parecido.
– Bueno, también hizo algunas declaraciones extrañas, ¿no?
– Si, pero no voy a hablar de eso… Por esto que te cuento, los músicos blancos se ponen nerviosos porque estoy diciendo la verdad. La gente negra tampoco quiere decirle la verdad al establishment blanco porque no van a estar contentos y no les va a gustar. Me importa un carajo. Ahora, a mis 70 años, no tengo tiempo para fingir que me alegra. Al respecto, me encantan los argentinos que preguntan por el blues. Tienen el sentimiento del blues.
Buenos Aires Blues
-En los 90, tuvimos una visita muy importante de B.B King, Albert Collins, Tah Mahal, Buddy Guy, entre tantos. Hubo una generación —en mi caso— que creció escuchando blues.
-El músico negro promedio no dirá lo que dije, pero está de acuerdo. Tienen miedo de no ganar dinero porque sienten que yo no quiero. No quiero que nadie me impida tocar. A estas alturas, ya no me importan esas cosas. Es hora de dejar de fingir y reconocer los problemas que tenemos los músicos que no recibimos el mismo respeto ni la misma publicidad que algunos…
– Estuviste varias veces en Argentina….
– Sí, de hecho, esta es mi quinta o sexta visita. Dos veces con Pappo y muchas con B.B. Siento que Buenos Aires es mi segundo hogar.
—¿Sí? ¿Cómo te sientes hoy en Buenos Aires?
—Bien. Me encanta Buenos Aires y Argentina. No tengo problemas con nada. y con la gente que tiene problemas conmigo, prefiero no estar cerca. No me importa la negatividad de la política. Solo me interesa la música y hacer feliz a la humanidad. Para eso estamos aquí, para difundir amor, paz y armonía.
El amigo argentino
– ¿Cómo recuerdas la primera vez que viste a Pappo?
– Fue cuando BB King y yo vinimos aquí. Estábamos de gira mundial, el itinerario decía que íbamos a tocar en Luna Park. El telonero iba a ser Pappo. No lo conocía y no sabía nada de él. Cuando lo vimos tocar, lo entendimos. Toca con el corazón. ¡Su guitarra…! No intenta tocar como B.B, Albert King ni nadie. Es popular y toca con la misma pasión, seriedad y espíritu. Viene de lo más profundo de su ser. Así que fui a conocerlo y nos hicimos muy buenos amigos.
– ¿Consideras a Pappo un guitarrista virtuoso?
– Sí, absolutamente. Podía tocar lo que quisiera, pero era algo natural. Tocaba con el corazón mucho más que con la cabeza.
-Te pregunto eso porque hay guitarristas que, pareciera, tienen seis dedos para tocar, pero no transmiten nada.
-B.B King era un virtuoso de la guitarra, que te hacía sentir algo. ¡Así es como se toca, con el corazón! Podía tocar la cosa más simple y tener más sentimiento en un dedo, en una sola nota, que la mayoría de la gente que toca 200 notas. A quienes les gusta esa música, en mi opinión, les gustan las cualidades técnicas. Es algo para ver y no para sentir. Yo prefiero sentir algo.
– Me dijeron que te mostraron la pelea entre Pappo y DJ Deró.
– Pappo tenía razón. Eso no es talento. Los músicos más serios tocan porque no tienen nada más en el corazón que hacer música, porque es lo que su espíritu y su alma sienten naturalmente.
– Sí.
– Cuando escucho a un músico decir que estaba mirando la televisión y vio un tipo tocando la guitarra, con las chicas gritando, y eso le gustaba. “Quiero hacer eso porque quiero que las chicas griten por mí” ¡No! Nunca me importó que las chicas gritaran.
– Solo querías tocar la batería.
– Exacto. Déjame contarte una anécdota. Mi primera novia seria -con quien me casé-cuando era un niño pequeño, estábamos juntos. Un día, estábamos solos en mi casa y, ya sabes, solíamos besarnos, abrazarnos y todo eso. Le dije Quiero que vengas a mi habitación porque quiero mostrarte algo. Ella dijo “no” y le insistí porque era algo muy importante para mi. Al final, aceptó y cuando la llevé a mi habitación, le mostré mi batería. Me preguntó ¿Tu batería? Ella estaba pensando en otra cosa y le dije ¿No te parece genial mi batería? ¡Déjame tocar para ti! Aceptó con un Claro, está bien, y le toqué un ritmo.
Al día siguiente, su hermana me vio y me preguntó ¿Qué te pasa? ¿Eres tonto? ¿Llevas a mi hermana a la habitación para enseñarle tu batería?”. Le contesté que si y me dijo ¡Reacciona!. ¿Qué estás haciendo?”. Ahí entendí..
– Y si…
– Ahora que lo pienso, es gracioso. Nunca toqué la batería porque quisiera ser famoso, una estrella o rico. Solo quiero tocar la batería para ser feliz y hacer feliz a la gente con mi música.

Lo que vendrá
– ¿Cuál es el futuro de la música con todos los medios, las técnicas y todo internet?
– Creo que es triste porque, en mi opinión, no toca el espíritu ni el alma de la humanidad. BB King siempre me decía Tony Coleman, siempre di ‘en mi opinión’ porque no lo sabes todo. Bueno, pues, Tony Coleman opina que la música es algo muy especial y positivo que une a la humanidad en todos los rincones del mundo. Soy de Florida y estoy aquí en Argentina, y comparto el mismo sentimiento que tengo en Estados Unidos, con los mismos resultados. Es felicidad y bondad. Pero hoy en día la música es como la comida artificial. Si quieres la mejor comida, ve al mercado. Del campo al huerto, donde la cultiva el agricultor, en nuestra tierra sana, en un jardín sano. Buddy Guy y yo hablamos de esto una vez.
—¡Buddy Guy!
—Sí. Es un gran cocinero. La música natural tiene mejores cualidades que la artificial. Lo que considero “música mecánica” es ver a los músicos en el escenario, preocupados por el tempo perfecto. BPM, las pulsaciones por minuto en esta canción. ¿Pulsos por minuto? Es una tontería estar en el escenario pensando que si tocas más rápido que el tempo… Ritmo. “¡Oye, baja la velocidad!” Vete a la mierda, lárgate.
B.B y los músicos como yo, nunca tocamos perfectos, siempre de la misma manera. Seguimos el mapa de la canción, pero a veces nos desviamos del camino principal, ¿sabes? Y atravesamos el pueblo…
– El camino de tierra es el mejor.
– Sí, claro.
– La última pregunta. Imaginemos que, por la puerta de este bar entra el joven Tony Coleman, de 15 años. ¿Qué le dirías?
– Le diría Cállate la boca alguna vez. Me gusta tu espíritu, pequeño Tony, pero a veces deberías callarte y escuchar. Y así fue. Estuve con gente como BB King, que le decía al joven Tony Coleman, hijo, hablas demasiado. No deberías decirlo todo”. Me llevó tiempo aprender las lecciones y expresarme, pero seguí siendo el mismo. Aprendí a llegar a más gente siendo honesto, pero también le diría que no sea demasiado duro.
Tony Coleman y Aerophonics. Jueves 13 de agosto. Teatro Astros. Av. Corrientes 746. A las 20.
