“Osamenta y Patria” (Teatro)

Montón de huesos.

Dramaturgia y dirección: Andrés Binetti. Con Juan Anun, Nacho Bozzolo, Cecilia De Paoli, Virginia Flammini, Malala González, Sergio Lobo, Edgardo Marchiori y Alejandra Oteiza. Vestuario, escenografía y diseño de iluminación: Compañía Osamenta y Patria. Fotografía: Juan Pablo Caldarone. Asistencia de dirección: Valentina Lozano. Prensa: Valeria Franchi. Producción: Guillermina Arciniega. Duración: 75 minutos

Teatro del Pueblo. Lavalle 3636. Viernes, 20 h.

Suele haber historias que, a partir de una “engañosa” sencillez, cuentan con un desarrollo rico e intrigante. La dramaturgia es una perdigonada enorme de ideas en tanto lo que abarca desde el disparo propiamente dicho. Justamente, Andrés Binetti hizo, de este método, un culto que enaltece en cada una de sus creaciones.

En esta ocasión, el puntapié inicial lo brinda la aparición de una antropóloga extranjera que inicia el camino por el territorio argentino, para encontrarse con el Capitán Gutiérrez. ¿El motivo? El militar tendría en su poder la osamenta de un “Pterodáctilo bovino”, especie de vaquita voladora que habría vivido en esta geografía en el período mesozoico. Para que el encuentro se produzca, la académica aborda una carreta conducida por una simpática pareja de paisanos. Es el inicio de esa gira (no tan) mágica y misteriosa de atravesar la pampa para llegar a un fuerte como refugio ante el malón.

Como si fuera una “road movie criolla” del siglo XIX en que el viajar sería “un placer que nos suele suceder”, cada acontecimiento que suceda durante la travesía, conforma una rompecabezas tan ingenioso como preciso de ciertos proyectos y modelos que atravesaron la historia del país. El colonialismo busca imponer sus condiciones en nombre del conocimiento en un páramo que está a contramano de esta visión. Esta oposición es enarbolada por quien tiene su propia cultura y debe defenderse, como “local”, ante el complejo de superioridad -moral y cognitiva- foránea. Civilización y barbarie, en su más pura expresión.

Pero ojo, no cae en la “historización” hecha teatro. El ojo –y la neurona- atenta percibirán esos procesos políticos y sociales que pugnan por el alma de un país y sus habitantes. Los últimos serán aquellos que consumirán (o no) los “espejitos de colores” que la “Ilustración” europea usa como “trampas cazabobos”. Pero es aquí, donde la pluma de Binetti hace una gambeta corta frente a esa linealidad conceptual que, no solo no es tal, sino que cuenta con una gran cantidad de matices. Es menester que la reflexión y el pensamiento crítico canten “presente” ante lo visto sobre tablas.

La sutileza juega su partido con la parodia y el sarcasmo para una construcción de sentido poderosa. Cada palabra de la científica, de la pareja de gauchos, del Capitán Gutiérrez y del resto de los personajes, tiene una razón de ser. El humor está muy bien desarrollado. Apela, quizás, a esa sonrisa irónica y cómplice aunque no le cierra la puerta a la carcajada. Esa que no cae en un discurso único, sin fisuras. Los diálogos cuentan con una ingeniería que amerita una atención adecuada por parte del “soberano” en su conformación como “público”. El impacto que obtiene en tanto las coincidencias –inesperadas- que se pueden llegar a tener….

El desarrollo de las acciones es aceitado y dinámico. Cuenta con un carácter lúdico atrapante que no pasa inadvertido. La escenografía es fundamental, con la carreta convirtiéndose en un poderoso componente simbólico de viaje -y más- a través del tiempo. La conformación del fuerte que habita el particularísimo Gutierrez es otro momento a destacar. Todo, en un tándem indestructible junto con la iluminación. Párrafo aparte para un elenco de absoluta calidad, Un combo de puro talento que privilegia el todo por sobre la suma de las partes.

“Osamenta y Patria” es de esas gemas que se aplauden cuando concluyen pero aunque se efecto se prolongue con el paso del tiempo. Inclusive, puede linkearse con una coyuntura que se ha pasado unos cuantos pueblos, cortesía de ese loop constante en tanto la historia ocurre “como una gran tragedia y después como una miserable farsa”.

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