
Cambiar en pos de ser quién es, de como una se reconoce. Única y verdadera. Es ese tipo de construcción identitaria que requiere un carácter y una personalidad tan fuerte como especial. Tal es el caso de Milena Kalo Navún, una mujer trans que abre su corazón a la lente de Cecilia Pinotti, para concebir un documental tan ameno como cautivante.
Como no podía ser menos, Milena tiene muchas vidas dentro de su cuerpo de 33 años. Drag queen conocida como “La Kalo”, también fue Vanesa como trabajadora sexual. Vive en el conurbano, toma el tren y vive de la mejor manera que puede, sin resignar su esencia. ¿Será por eso que hay muchos planos de Milena en distintas geografías y espacios? Es esa metáfora que trasciende la pantalla para llevar a cabo una creación de sentido que exige el corazón –y la neurona- abierta y atenta.
La cercanía que exuda el film se destaca y agradece. El excelente manejo de la cámara de Pinotti brinda naturalidad al relato. Capta la sinceridad de una Milena en sus pensamientos más profundos. Es allí donde cuenta su intento de suicidio, así como visibiliza tanto su tratamiento hormonal y la depilación definitiva en su rostro. Es el “dolor” en forma de aguja para ser quien desea ser. Ni más, ni menos.

Uno de los momentos más destacados es el diálogo que mantiene Milena con su madre. La relación de ambas fue muy difícil en su momento, denuncia de por medio. A través de los años, el vínculo ha cambiado porque hay ¿respeto y/o aceptación? Una sutileza que no es tal porque es importante en el intercambio. El discurso de la madre responde, de alguna manera, a una forma – ¿mayoritaria? – de encarar la vida frente a sus hijos/as y su sentir por su identidad de género. El asado familiar es toda una postal que es necesario ver como una postal de la época.
El vínculo con la iglesia adventista, la militancia, la búsqueda del amor -¿y la aceptación?- en sus diversas expresiones son capítulos de una vida que no ha sido fácil. Algunas quedarán como cicatrices, otras como recuerdos resignificados por el tiempo pero todos, de alguna manera, formando parte de quien es hoy Milena. Crecer, vivir y también disfrutar de esos oasis existenciales en medio de una coyuntura complicada.
Dentro de los logros que tiene el film, quizás sea ese mix de sensible cotidianeidad y sanación interna donde se encuentra la esencia del mismo. Filmada durante varios años, el rompecabezas que es la vida de Milena va acomodando las múltiples piezas que lo conforman. Siempre a partir de una sinceridad no exenta de dudas, temores e incertidumbre. Si bien “el camino se hace al andar”, también hay que transitarlo. Una marcha, un boliche, la casa con su pareja, un almuerzo con la familia, etc. Milena es de las que se encuentran “peleando con el corazón” pero desde un lugar de reconstrucción personal.
“Soy ella” es como esos cuentos que se desarrollan sin prisa pero sin pausa, captando la atención inmediata. Después, lo que ocurre en el marco de la narración ya forma parte de un documental revelador de una historia que merece ser contada.
Ficha técnica.
Dirección: Cecilia Pinotti. Protagonista: Milena Kalo Navun. Producción: Cecilia Pinotti y María Fernández Aramburu. Dirección de fotografía: Virginia Rojas. Cámara: Cecilia Pinotti y Virginia Rojas. Foquista: Mariana Bruno. Asistente de cámara: Isadora Ardito Molina. Sonido directo: Juan José Suarez. Montaje: Cecilia Pinotti. Color: Boreal Color Studio, Guido Tomeo. Títulos: Gorky Films. Postproducción de sonido: La Oreja de Suarez. Diseño de sonido: Juan José Suarez. Editor de diálogos y mezcla: Miguel Kancepolsky. Mezcla: Francisco Pedemonte. Música: KRSSV, Rafael Krux. Corrección de subtítulos: Nina Kaelin. Diseño de poster: Neta Zeta. Distribución: Cinetren. Prensa: Julieta Bilik. Título original: Soy Ella. País: Argentina. Año: 2026. Duración: 85 minutos. 4K – DCP Flat – 1.90:1 – audio 5.1
Sábado 26 y domingo 27 de septiembre. Cine Gaumont, Av. Rivadavia 1635. A las 20.30 h. Venta de entradas: aquí.
