“Lo mucho que te amé” (Teatro)

Amores paralelos.

De Corina Fiorillo, Eduardo Sacheri y Belén Brito. Adaptación sobre la novela homónima de Eduardo Sacheri. Con Belén Brito. Intérprete musical: Lucía Gómez y Tomás Pol. Composición musical y diseño sonoro Tomás Pol. Diseño audiovisual Moreno Pereyra. Diseño de iluminación Ricardo Sica. Asistencia de iluminación Diego Becker. Diseño de vestuario Marlene Lievendag. Diseño de escenografía Nicolás Pol. Dirección Corina Fiorillo. Producción TNC Santiago Carranza. Asistencia de dirección TNC Vanesa Campanini

Teatro Nacional Cervantes. Libertad 816. Jueves a domingos, 18 h.

Los contextos son fundamentales para el análisis de determinadas situaciones. Sobre todo, si se toman hechos relacionados con la cultura y diversas expresiones que atraviesan a la sociedad. Más aún si tomamos a la cultura como un proceso continuo de intercambio a través de los años. Mientras algunas formas adquieren mayor fortaleza, otras la pierden.

Ofelia es la tercera de cuatro hermanas que está a punto de casarse con su novio. Este es el puntapié inicial de la adaptación de la novela homónima de Eduardo Sacheri. Aquí, hay un solo personaje, que es la joven mencionada. Por ende, la construcción de este unipersonal tiene algunos aditamentos para destacar.

Una excelente Belén Brito toma el centro de un escenario bien diseñado escenográficamente para enmarcar una historia que se condice con los mandatos de esos años 50’ y 60’, de nuestro país. Ofelia vive en Palermo (nada que ver a lo que es ahora) dentro de una familia de clase media. Por ende, el matrimonio y el respeto a “lo establecido” son fundamentales para acomodarse en el “juego de la vida”. Algunos aspectos como “felicidad” o “pasión” no forman parte de la ecuación. Mejor dicho, estarían incluidos dentro de un deber ser que, en ocasiones, es un corset difícil de sostener.

El diseño del personaje protagonista es rico en su composición. La sorpresa de verse frente a un hecho inesperado a su estructura la pone en una posición absolutamente desconocida. La llegada de un amor tan inesperado como poderoso, cambia su vida tanto por acción como por omisión. Pareciera que Ofelia se encuentra en “zugzwang” (término ajedrecístico en el que, cualquier movida, es mala) pero no. Depende pura y exclusivamente de ella la definición completa de la situación lo cual implica una toma de decisión fuerte.

Es realmente interesante es como se diseñaron los más mínimos matices de un personaje entrañable como Ofelia sin perder de vista donde se ubica. El “deber ser” empieza a tensar la relación con “el deseo” en una pulseada en la que no todos tienen su sapiencia. De hecho, el vestuario mismo forma parte de esa identidad que debería mantenerse a través de reglas y obligaciones. De ahí que, el discurso en ocasiones, choca con la fisonomía de quien esboza su parecer frente a lo vivido.

La dirección de Corina Fiorillo es dinámica. Sin prisa pero sin pausa, lleva a buen puerto una dramaturgia atrapante desde una encrucijada bien palpable, con sutileza y precisión. La dupla musical compuesta por Tomas Pol y Lucía Gómez es fundamental en la creación de los climas que forman parte de la escena. Un aporte indispensable para el enriquecimiento del relato.

“Lo mucho que te amé” es de esas puestas que exigen un paso más allá de la calidad que tiene, tanto en su aspecto literario –de origen- como teatral. Es el paso necesario para ver un mundo más rico y controvertido que se abre al debate y al intercambio. Paradigmas y costumbres de antes y de ahora que, en ocasiones chocan y en otras, no. La vida misma, hecha teatro….del bueno.

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