Aguafuertes porteñas: Marcha 24 horas por la urbanización de las villas


En Buenos Aires pasan cosas. A veces uno se entera por circunstancias relacionadas a su actividad o simplemente porque la casualidad metió la cola. De esta manera y con esta impronta, se relatarán historias y hechos varios dignos de mención.

Mediodía de fuerte calor en Buenos Aires. La esquina de Nazca y Rivadavia, que durante las noches de los 80 y 90 era una especie de Madison Square Garden por las peleas que se armaban, ahora espera la llegada de diversos contingentes de ciudadanos dispuestos a marchar por el derecho a la urbanización de las villas y el derecho a una vivienda digna. Un paisaje variopinto acompaña a la llegada de quienes vienen en colectivo, caminando o en bicicleta. Algunos bajan del colectivo 76, otros del 133. Hombres, mujeres y niños ataviados con gorros y paraguas para protegerse de un sol que alumbra y quema. De a poco, la esquina se va llenando. La presencia de los jóvenes es notoria pero también gente de mediana edad. En tiempos de protocolos para condicionar la protesta social, se palpa el deseo de salir de ese agujero interior en el cual la sociedad y los medios los han confinado.

De repente se produce ese fenómeno que busca la marcha, la visibilización de aquello que no se quiere ver. Es notoria la forma en que se aprecia en el aire. De repente, la esquina fue tomada por gente que no representa el corazón clase media venida a menos del habitante de esa porción de Flores –diferente al que vive en Rivadavia y Bonorino, por ejemplo-, pero a la cual explota, menosprecia y usufructúa su fuerza de trabajo –perdón por la utilización de un concepto marxista para explicar la idea, je!-.

Empiezan a sonar los bombos. Las pancartas escupen verdades que no salen en los medios de comunicación pero que ocurren cotidianamente. El orgullo de los sin jeta de pertenecer a una clase trabajadora y honesta, que tiene sus manos y su corazón, para dar de comer a su familia y construir parte de un país que los mira de costado. Porque es muy fácil llenarse la boca de prejuicios para repetirlos como loros ya sea en el marco de una reunión familiar o en un panel televisivo, formador de opinión en una población ávida de consumir aquello que reafirma sus propias «ideas».
Los colectivos hacen sonar sus bocinas por el aglomeramiento. Puertas adentro de Clapton, el café más caro del barrio, algunos miran con incredulidad y temor, otros prefieren obviar lo que ocurre afuera. Esos rostros son todo una postal.

Como no podía ser de otra manera, ECDL quiso indagar acerca de la convocatoria. Se acercó a Nico, de Encuentro de los Pueblos y habitante de Bajo Flores, uno de los organizadores que nos contó cómo iba a ser la marcha.

-Contame cómo es la marcha de hoy.

– Es una movilización que organizamos con vecinos de todas las villas de la Ciudad de Buenos Aires, exigiendo ya que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Macri cuando era jefe de Gobierno y ahora Rodriguez Larreta, con Macri como presidente de la Nación), prometieron que iban a urbanizar las viviendas de los barrios precarios de la ciudad. Lo que queremos es que cumplan con su promesa. Se dé cumplimiento a las leyes que ya están votadas en la Legislatura de la Ciudad para urbanizar las villas de la ciudad. Somos vecinos laburantes. Todos los días nos levantamos, salimos y vamos a limpiar casas o trabajar en la construcción o lo que sea. Creo que nos merecemos el derecho a la vivienda digna. No queremos caminar y pisar las necesidades de otros vecinos porque no hay un sistema de cloacas adecuado. Hay zonas en las que no tenemos agua potable y lugares donde se nos corta la luz, como a todo el mundo pero a nosotros bastante más seguido.

– Las leyes están todas votadas…

– Si. Está la Ley de la villa 31, la 20 y la del Bajo. No se avanzó en el cumplimiento de estas leyes. La de la Villa 20, que es la 1770, con todo el escándalo que hubo con la toma del barrio Papa Francisco, vino la jueza María Elena Liberatori sacó una resolución en que en dos años, el Gobierno de la Ciudad tenía que urbanizar. Ya pasaron dos años y nada. No hay ni medio ladrillo construido.

-¿Cuanto va a durar la movilización?

– Va a durar 24 hs, y el objetivo es visibilizarnos. Vamos a recorrer los barrios donde más incidimos, más allá de donde vivimos. Vamos a ir a toda la zona norte de la ciudad, donde nuestras compañeras limpian las casas y que nosotros construimos con nuestras manos. La gente que viste la ropa que nosotros costuramos. Vamos a recorrer desde Nazca y Rivadavia, hasta Beiro. Después Av de los Incas, Cabildo y Juramento,  Luis María Campos, Parque Las Heras y Av Alvear. Creemos que laburamos igual o más que la gente que vive ahí y tenemos derecho a vivir bien.

-¿Cómo es la recepción del vecino en general, frente a estas movilizaciones?

– Hay de todo. La gente que sigue creyendo que votó a Macri para que eche a los extranjeros y pase con topadoras por arriba de las villas, para vivir en un país “normal” y gente que  entiende que un país normal es aquél en que las villas progresen, se urbanicen y sea respetado el trabajo de todos. Hay una importante divisoria de aguas en el tema “villas”. También hay una campaña del Gobierno, que viene de hace rato, que es la de estigmatizar a los pobres. Que los pobres somos todos chorros y narcos pero hay muchos más narcos en Nordelta que en cualquier villa.

– ¿Y los medios?

– En los últimos meses están bastante cerrados y herméticos con respecto a las cosas que van pasando. Por suerte, hoy ya fueron apareciendo unos cuantos. Nosotros creemos que hay un poco de presión mediatica para que las cosas que están mal, en este arranque del macrismo, no salgan a la difusión. La única que salió fue la de los pibes de la murga en el Bajo Flores, con la represión de la Gendarmería pero porque fue un escándalo. Hubo muchos medios de la zona que ayudaron a difundirlo. Nosotros organizamos un festival de murga para juntar a los vecinos pero situaciones como esa nos pasan todos los días. Los gendarmes, como cualquier vecino del barrio, saben donde hay desarmaderos, donde se vende falopa y nos paran a nosotros, a las seis de la mañana, cuando salimos a laburar. Nos cagan a palos y nos sacan los veinte pesos que llevamos en el bolsillo para comer un sándwich de milanesa al mediodía. Pero esto es parte de estigmatizar. Está mal ser pobre. Por eso, te tengo que cagar a palos. De esto no hay mucha difusión ni sale por ningún lado. Por eso, estas marchas se hacen para que todos sepan que nosotros salimos a laburar todos los días,  a las seis de la mañana y volvemos a las ocho de la noche, deslomados y reventados. Simplemente queremos vivir bien, dignamente.

– Es increíble  la construcción que se hace del “pobre”….

– Seguro! El pobre es pobre porque es vago. Y el que tiene plata es porque la hizo de buena fe y se mató laburando. No es lo mismo si vos naciste en cunita de oro y tenes la empresa de tu papá para administrar que si naciste en una villa en la que un gendarme te caga a palos y te amenaza la policía. Macri administró –y mal-.

– ¿Por qué crees que Macri logró tanta aceptación en los barrios humildes?

– Lo que pasó en las últimas elecciones fue que también hubo mucho agotamiento del otro modelo. Te pongo un ejemplo. Tenemos un trabajo en el barrio Nicole, de La Matanza. Los compañeros viven al lado del CEAMSE, en las peores situaciones. Hace décadas que piden que le remuevan el CEAMSE y no lo hacen. La mitad de la gente tiene cáncer y los chicos, muchísimas enfermedades respiratorias. ¿Quién no movió el CEAMSE? El intendente de La Matanza que era del Frente para la Victoria, en una provincia gobernada por el Frente para la Victoria. La gente se cansó y cambió. Ahora se quieren matar todos porque el que vino es peor. O sea, hubo un cambio pero para peor. Salimos de Guatemala y nos metimos en Guatepeor. Hubo mucho verso y manoseo con la gente en las villas y los barrios bajos. ¿Quién te pensas que viene por el Frente para la Victoria? Todos los punteros que estaban en la época de Menem, de Duhalde, que tienen terribles mansiones… Entonces, ¿Cómo queres que la gente le crea que representaban a un proyecto que los iba a beneficiar?

– ¿Qué sentís cuando prendes la tele y ves programas como “Intratables”, toca el tema “villas”?

– Me gusta que se toque el tema “villas”. También creo que hay mucho desconocimiento y se habla a partir de una foto. Cuando fue la represión de los chicos de la murga, hicimos un festival a la semana e invitamos a todos los medios a que vengan. No solo los invitamos a que vengan al festival sino que les abrimos las puertas de nuestras casas para que se queden a dormir una noche en el barrio. Para que vean, por ejemplo, como al otro día, estaban todos despiertos a las seis de la mañana para ir a laburar. Ningún medio de comunicación se quiso quedar o aceptó la invitación. Entonces es muy cómodo hablar de atrás de un escritorio con tu departamentito en Palermo. Hay que embarrarse un poco más para ser serio con las opiniones. Si queres hablar de algo, lo tenes que conocer. Creo que muchos lo hacen de buena fe pero hay otros que no y forman parte de la campaña general de estigmatizar al pobre. Pero nos gustaría que vengan a nuestros barrios y conozcan como la pasamos, como laburamos, como son las cosas ahí. Se van a llevar una sorpresa grata y triste. Grata porque van a descubrir que, en su gran mayoría, somos gente honesta y de trabajo, y triste porque van a ver lo mal que se vive.

La marcha empezó su camino por Nazca, con rumbo hacia la zona norte de la Ciudad. Pasará por la calle Avellaneda, lugar donde los talleres clandestinos tienen su patria chica y la explotación laboral está a la orden del día. Inclusive, contando con beneficiarios en altas esferas de poder (¡Teléfono, Juliana!). Después enfilará para los barrios más acomodados de Buenos Aires. ¿Que dirá la gente cuando vea la manifestación aproximarse a sus hogares?

Por eso, cuando hablan de “grieta” y tantas idioteces juntas, estaría bueno que salgan de sus cómodos lugares para ver lo que ocurre en otros espacios donde, ahí si, se vive realmente mal. Donde a un palazo de la Gendarmería no le podes responder con un “no seas agresivo” ni poniendo cara de pollito mojado y ofendido televisivo de horario prime time.

Como dicen por ahí, “Vivir solo cuesta vida”. El problema es que a unos les cuesta bastante más que a otros.  

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