Eugenia Guerty: “Quiero ir más allá de la comicidad”

Si bien ahora está haciendo «Agosto» con Norma Aleandro y Mercedes Morán, su rostro ya fue visto en la tele en «Campeones», «Soy Gitano», «Padre Coraje» y «Aqui no hay quien viva» entre tantas tiras, sin olvidar que en teatro fue partícipe de la excelente «No me dejes asi», «La Noche canta sus canciones» y su muy buen unipersonal «Llorando me dormí». Mate de por medio, en su nueva casa, Eugenia Guerty cuenta como es trabajar en «Agosto», sus próximas películas y lo que significa ser actríz evitando estereotipos.

-¿Cómo fue hacer el personaje de la hija menor de la gran actriz argentina?
– Un placer! A Norma la conocía de “hola, que tal?” o de cuando hice “No me dejes así” en donde tuve un acercamiento muy lindo con ella ya que le había gustado la obra. Con esta convocatoria me enteré que a ella le gustaba mi trabajo! Lo mismo con Mercedes, a quien le estoy super agradecida porque tengo entendido que fue ella la que tiró mi nombre en primer lugar.

– Si? Que bueno!
– Parece que dijo mi nombre y el resto “si, si, siiii”. Las dos son muy generosas y son de estar muy presentes en escena. Estoy felíz y el personaje que hago (Carolina) es muy interesante, que está potenciado en esta versión. Realmente no vi la original pero de lo que está escrito a lo que se ve hay una potencialidad que está dada por la apertura de Norma y Mercedes. Porque la hija menor es la ninguneada. En un momento de la obra, una de las hijas le dice a otra “vos eras la preferida de mamá y yo de papá” y yo digo “bueno, gracias”. Esto es la síntesis de lo que pasa con Carolina. Es transparente. Es algo difícil porque una, como actríz, debe descubrir la transparencia que el personaje requiere pero a la vez, estar presente en la tonicidad del trabajo. Eso me pasó cuando la leí. Me gustó y dije que si porque estaba Tolcachir en la dirección. Si un director, no le da bola a un personaje que es secundario (lo digo por la estructura de la obra ya que todos tienen su momento) o si no le importara mucho, ocurre que te pasen de costado (que es lo que le pasa al personaje en la obra) o que te den un lugar interesante. De cero a la izquierda pero valorizado ¡y está super valorado! En un momento Norma me dice “¿Y vos quien sos?” menospreciando mucho. El personaje de Norma es una mujer muy cruel con el desamor en general. Me gusta mucho la palabra “ninguneado” porque es clarísimo el sentimiento y la emoción que abarca. Vos decís “me ningunearon” y decís “te entendí”. No tenés que decir nada más. Esta sería una síntesis de Carolina.

– ¿Cómo hacés para salir de la comicidad (por decirlo de alguna manera) a un registro más dramático?
– “La noche canta sus canciones”, la viste, no?

– Si.
– Bueno, amo a ese personaje porque abarca en si mismo, momentos muy tristes y de alegría. Cambia todo el tiempo y es como un catálogo de emociones. Tiene mucha ciclotimia y me encanta hacer eso. Me interesa y es algo que, evidentemente, fomento en mi misma, que ejercito y entreno. Esa sorpresa en la actuación y que no sea “ah, si, ya me lo imaginaba”. Hay otra posibilidad de reaccionar o de vivirlo. Lo lineal no lo desprecio pero me gusta combinarlo con cosas que vos digas “uh si”, con mucha verosimilitud. Mi objetivo, que lo descubrí en una nota, hace unos diez años, fue que lo que más valoro es la versatilidad y la ductilidad en la actuación. A mi me interesa eso.
– Además, tu nombre, más que nada después de “la Chicho”, quedó ligado a cierta comicidad aunque hiciste personajes que no eran cómicos. Por ejemplo, Teté.
– Si, es cierto. Teté era una zona como de humor pero tenía un borde, una oscuridad. Amé ese personaje. ¿Ves? Eso me gusta. Hay gente que me dijo “que graciosa que es Teté” o “vos sos comediante” pero también un trabajo que en su momento me gustó mucho fue el de la hermana de Gabriela Toscano en “Culpables”. La mina era muy normal hasta que se le soltaba la cadena. Una vez, en la calle, una persona me dijo “me encantó la sutileza con la que hiciste ese personaje”. Eso me gustó mucho porque lo que me dijo esta persona es lo que busco que se vea.

– Son personajes que no se quedan en lo que decíamos antes, “Eugenia Guerty, la comediante”.
– Esa es una lucha interna bastante importante. Bah! Tengo una amiga periodista, Luciana Peque, siempre me dijo “vos que hacés humor” y yo le digo siempre “no soy humorista, soy actriz”. No quiero ser solo humorista, quedarme solo en eso. Lo que no quería era quedar limitada en esto. De hecho, creo que me pasó eso por un tiempo pero pude ir rompiéndolo de a poco y mostrar otras cosas. No reniego para nada pero estaba la cosa de “no soy humorista”. Lo de comediante es más abarcativo. Además, estaba creciendo y no quería ser solo lo humorista. Me gusta mucho lo dramático y también lo melancólico (de hecho, lo soy). Por ejemplo, hace poco trabajé en la película de Daniel Hendler, que es su opera prima como director y guionista y ahí no es gracioso lo que hago. La peli tiene cosas graciosas pero no son mias. Lo mio es el colchón para los otros, es el contraste. Soy la mujer de la protagonista. Lo que más me gustó fue que él tuvo la convicción absoluta de que lo podía hacer. Un tipo de expresividad que no es la típica para lo cual siempre me llaman. A Daniel lo conocí en “Aquí no hay quien viva” y pegamos muy buena onda. Fui a Montevideo a filmar. La película se llama “Norberto, apenas tarde” y no veo la hora de que salga.

– Cuando fui a ver “La noche….”, me encantó tu papel pero no me gustó el final. La persona que va al frente, acciona y le va mal!!! Se la señala todo el tiempo!!!
– Me encanta lo que decís porque hubo muchas discusiones al respecto. ¿Vos la viste con Pablo…

– …y con Tolcachir..
– Si, porque después cambió el elenco. Se fue Tolca y vino Diego Gentile y después se fue Pablo…Claro, al personaje le puse toda la verdad para que generara eso. Todo el mundo decía “que mala” y yo decía que no. No es mala. Por ahí, es jodida, ¿quién no lo es? ¿Vos sabés lo que es vivir con un tipo así, que tiene al hijo asi nomás? ¿Nadie piensa “que mal padre”? Pero como que traté de ponerle toda la verdad que pude, toda la dualidad humana. Esa sería la síntesis, todo lo humano. La gente, por cómo estaba escrita la obra, la traté de hacer como que no el 90% piense que esta mina es una turra sino que haya un 50 y 50. Hubo quienes me dijeron “a ese tipo lo quería matar” y gente que en la puerta del teatro que me decía “a vos te quería matar”. Entonces ves como la patología de cada uno reaccionaba de acuerdo a cual te molestaba más, si el pasivo o el hiperactivo. Pero para mí fue muy humano. Creo que cuando hay situaciones que no dan para más, que no se desarticulan, ni se resuelven, empiezan a pasar cosas. A Daniel (Veronese, el director de la obra) le dije “Ves, esta obra es machista porque a ella le van a caer con todo” a lo que él me dijo “ojo, también puede ser feminista porque la que quiere hacer y moverse es ella”. La lectura es muy fina y a mi me parece que todo el tiempo lo quería a él y lo quería despertar aunque después se le fue de la mano.

– Como dice el refrán, cuando uno no quiere, dos no pueden.
– Lo que hacía era trabajar con mucha pasión con el amante. Mi idea era mostrar al amante como lo vivo, lo más fresco, sin la cotidianeidad. Todo lo intenso ahí pero yo no puedo…lo miraba ofendida y despechada a él. Digamos que el personaje hace cosas que yo no haría pero trata de entender desde donde le pasan cosas y siente cosas que a mi me han pasado y no supe que hacer.

– Te pasó que la gente te decía “a mi me pasó una situación asi…”
– Si! De hecho, nosotros hicimos una filmación del público. Cuando entraba el amante en escena y como teníamos a la gente tan cerca, veíamos en la filmación las caras de la gente. Algunos hacían gestos, otros se agarraban. O decían “uhh…” y uno se preguntaba “¿a cuántos les podrá pasar esto? Cuanta trampa que hay! En “Agosto” es muy distinto. El personaje arranca con un monólogo de dos páginas acerca de la superación en la vida y la autoayuda y después el personaje vuelve a pasar por lo mismo y que todo, en realidad, es una cosa armada.

– ¿Tomaste cosas de otro personaje para “Agosto”?
– Trato tomar de lo que hay, el texto, el encuentro con los otros. Muchas cosas, como la autoestima baja de mi personaje, terminó de aparecer, porque al principio no lo hacía asi..en la mirada de Norma. Al entrar en acción, aparece solo. Es un personaje que está muy arriba. Vivió en Miami y dice que se va a casar. Después vemos que el novio (que ella lo llevó para presentar) es un personaje muy desagradable que queda expuesto ante toda la familia. Y ella también queda expuesta. Ahí se ve el patetismo de la elección. A mi me interesa en el personaje, eso de cuando elige tan mal a su compañero. Fue muy menospreciada y cuando su corazón estaba roto, en el sentido de la autoestima baja, vas a encontrar a alguien acorde a ese reflejo. Para mí, este personaje lo muestra. A mi me interesaba que eso se termine de ver. Vos ves como la trata la madre y la pareja que tiene y ahí te termina de cerrar todo. “Quisiera ayudarla” pero tampoco la podés culpar de eso. Lo ves y decís está bueno para ver como podes salir de ahí.

– Se entiende…¿En algún momento, dudaste de tu condición de actriz? ¿Que la actuación no era para vos?
– Tuve dos momentos. Uno en que estaba económicamente muy mal y me dije de empezar a hacer otra cosa. Agarro un trabajo y vemos que pasa. Ahí hubo gente que me ayudó y me dijo “No dejes ahora porque no vas a volver más”, “Hacé el esfuerzo ahora y después vemos”. Pedí prestado y me costó mucho ya siempre fui autosuficiente. Pedí y “quedate tranquila” y asi salí. Y la otra fue después que se murió mi papá hace dos años. Sentí que no me interesaba actuar. Tuve que hacer un viaje interno muy profundo. Sentí que actuaba para su mirada ya que siempre estuvo muy lejos y era una forma de decir “aca estoy”. Tuve unos, no se si fueron ataques de pánico o que, en una función del unipersonal, en Madrid, que empecé a decir “no puedo hacer esto” y lo vencí y fue una de las mejores funciones. No fue que dije “voy a dejar” pero hubo algo que se movió de forma tan interna que realmente la estaba pasando mal. La semana antes de actuar, la pasé fatal pero con una cosa de, no se, digo ataque de pánico porque fue muy intenso pero fue de “no quiero, no puedo”. Y encima me castigaba, “como vas a seguir con esto si encima la pasás mal”, “si actuar es esto, no tiene sentido”, “si esto es placer, no quiero”. Dormí mal, iba al baño 18 veces, no comía, tomar agua y un día fue como una…cosa horrible y después de eso, recuperé de a poquito el placer. Ahí también bajé un poco lo del pánico escénico. “Me voy a olvidar todo”…Esta del 2007 fue más fuerte por el tema de la muerte de mi papá, que encima murió de repente, de un ataque al corazón, por lo que quedé medio tambaleante por varios meses. Decía cosas y pensaba cosas que ahora digo “que raro, yo dije eso?”. Gente que me dice “vos decias eso…”y pienso “yo lo dije?”. Es una situación muy fea. Pero hubo unos meses muy enrarecidos, en los que me cuentan cosas que me sorprenden o que lo tengo medio borrado. Como que yo pensaba que estaba presente y no estaba presente. Iba medio zombie, en un estado medio inevitable…Estuvo bien no evitarlo. Iba a hacer una obra muy triste y dije que no. Me costó mucho decir que no pero me quería dar el tiempo del duelo. Tuve la gran suerte de no tener trabajo (pero si ahorros) y me dediqué a mi misma, como si me pusiese ventosas para curarme de esta situación. De hecho, estaba haciendo un programa de televisión y una obra que no se porque no continuaron. Se cortó todo de golpe y yo no entendía porque me había quedado sin trabajo. En un año a full, de repente nada y el 25 de mayo, cuando se muere mi papá entendí todo: no tenía que estar en esos trabajos. Si hubiese tenido trabajo en ese momento hubiese sido muy traumático porque no iba a ir. No es que vuelvo a los cuatro días. Dentro de lo malo que fue todo, zafé que no tuve trabajo sino…hubiese sido aún peor. Iba a terapia, volvía y nunca dejé de hacer lo que tenía que hacer. Me hice ese lugarcito y por suerte, después pasaron cosas muy buenas. Volví con lo de la actuación “esto es lo que yo elegí para mi”. Para mi, hoy por hoy, es la única manera de ser felíz y es algo que yo quise hacer. Entonces volví con energías renovadas. “Agosto”, la película de Daniel, ahora la opera prima de Eugenia Sueiro….

– Contame sobre esta pelicula
– La filmamos en febrero y marzo. Somos tres protagonistas, tres hermanas, con Vanesa Weimberg y Nora Simki. Se llama “La Quinta”. Es una película muy fina, muy sutil. Eugenia es una persona muy inteligente y sensible. La película trata sobre los vínculos, con un humor sutil. Ya tuvimos un ensayo y veo como va a quedar. Ella trabaja como directora de arte de las grandes películas y personalidades de aca. La película va a ser en blanco y negro y veo que una visión estética, con una visión muy teatral, basada en los vínculos. Es una película de actuación y sucede todo en un mismo lugar, una casa. Mi personaje es Teresa y paso media película dentro de una Pelopincho, de la infancia, recordando…hablando de lo melancólico…Muere la madre menor y la hija menor..

-…Otra hija menor…
– Si! Eugenia me decía “mira que loco” ya que el guión lo tenía de hace rato pero ahora consiguió el subsidio. Me la paso en la Pelopincho y medio como que no quiero salir de ahí. ¡No quiero contar más! Jajajajaja. Fue una experiencia buenísima y creo que va a quedar redondita. Me gusta eso de trabajar en armonía y muy buena onda entre todos. Nos juntamos a cenar y a intercambiar visiones y colores. Asi que tengo unas ganas….Además, hace rato que tenías ganas de hacer cine y ¡ahora se dan estas dos juntas, que se van estrenar durante el año! Son películas con gente que admiro y que son tranquilos, ya que me encanta…

– ¿Eso lo decís por la locura que hay en las tiras…?
– Si, pero es gente muy conectada con el placer entonces me da ganas porque se que la voy a pasar bien. Puedo tener mis problemas con el personaje, mis dudas e inseguridades típicos que trae el hecho de actuar en si mismo pero no más allá de eso. Uno trabaja muchas veces porque le gusta el personaje, por necesidad o porque “bueno, hagamos esto”. No tiene sentido pasarla mal. En general creo que está de moda pasarla bien, en la que cada cual uno elige lo que quiere hacer, jugarse y poner todo hasta las últimas consecuencias una tarea artística, como una cosa de cierta inestabilidad. “yo quiero hacer esto y lo voy a sostener”. Cuando uno elige su pasión, no tiene ningún sentido maltratar o generar una cadena de locura. La plata nos interesa a todos, si está se puede hacer y si no está no se puede hacer pero ahí está la elección de cada uno.

– Me contabas lo de tu papá y recuerdo la primera nota que te hice. Ahí me habías contado que eras como “la simpática”, “la cómica”. Inclusive en las relaciones cuando conocías un chico, “que simpática Eugenia, a ver si hace un chiste”. ¿Eso cambió?
– Que buena pregunta…Un poco la fui queriendo cambiar o limitar porque la gente un poco que se abusa…Hay una frase que dice “yo me rio de mi y vos reíte de vos”. Yo soy de reirme de mi y hay gente que se copa y también se rie de mi. Y eso no está bueno porque te entra a burlarte. Ahí deja de ser gracioso para ser agresivo. A mi me empezó a molestar un poco eso o “vamos y vamos”. Pero si yo propongo y genero eso…aunque estamos hablando del escenario, abajo también soy asi, me gusta pasarla bien, no me voy a ofender que alguien se ria de lo que digo. Ahora, hay gente que de verdad se rie de uno o que dicen algo y les falta ternura a lo que dicen. Aunque sea un palo, se un poco tierno. Te tira una, te tira otra y digo, “no entendiste nada”. Se reirme de mi, aprendé a reírte de vos. Entonces empecé a sentirme que en algunos lugares y personas, que acá pasa algo. Me abro a determinada cosa, me pongo vulnerable y bummm. Entonces empecé a cortar un poco y a que me importe todo menos. Me parece un valor el reírse de uno mismo y después de lo de papá, me puse si, un poco más seria. Por momentos digo, uy, que pasa? Tengo una solemnidad de tristeza? No, las cosas ya tienen otro peso. Eso también me lo dijo una de primeras maestras del conservatorio, Celina González, me fue a ver al teatro y a la salida me dijo “Tenés otro peso. Hay algo que bajó, que creció”. Fue muy bueno lo que me dijo! Además, me fueron pasando cosas, fui trabajando y aprendiendo. Hay una cosa que te pasa en la vida que te redirecciona. Te cambia mucho los valores automáticamente. Hay cosas que ya no me importan más por el hecho de la muerte en si misma, como por lo repentino que fue. ¿Que hago con este instante? ¿Cual es el valor del instante? Por eso, trato de disfrutar con lo que se hace. Hay tanto dolor en el mundo, que creo que está bueno que esté de moda el pasarlo bien, con respeto y lo pido más que nada con quienes tenemos la bendición (si bien no me gusta mucho este término…religioso), el gran honor de vivir de lo que uno le gusta. Soy muy agradecida. Uno tiene la posibilidad de elegir lo que hace. Dentro de las personas que podemos elegir, no tiene sentido el maltrato, el pasarlo mal, es demodé…ni siquiera vintage! Jajajaja.  Ojo, esto no implica que haya momentos en que la pase mal, no me angustie o no me enoje. Soy ariana o sea que soy brava pero me cambió el sistema de valores. Algunas cambiaron, otras las estoy descubriendo…

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