Fernando Blanco: Esa pasión interminable llamada Beatles

Es una de las voces más autorizadas con respecto al legado de los Cuatro de Liverpool. Acaba de iniciar, por tercer año consecutivo, la “Experiencia Beatle” donde analiza cada uno de los discos editados por los Fabs Four. Fernando Blanco se tomó un café con ECDL para hablar de este proyecto, su libro sobre los Beatles y la edición de su disco solista.

-Fernando, ¿Cómo surge “Experiencia Beatle”?

– Fue una idea que se fue decantando de unas charlas que había dado en una ocasión, sobre los Beatles. Como grababan o el aniversario de un disco. Noté que a la gente le interesaba saber, no solo escucharlos. A lo largo de mi vida, he leído mucho al respecto y la posibilidad de ser músico me dio una perspectiva distinta. Inclusive ya habíamos sacado el libro con Sergio Marchi, “Beatlend”. Fueron un par de cosas que se fueron juntando. Hace tres años di una charla que estuvo muy buena, en ETER. El encargado era Marcelo Nucenovich con quien pegamos buena onda. Nos entusiasmamos charlando y lo vi que tiraba mucho para adelante. Ahí le propuse de hacer unos cursos sobre los Beatles. Hicimos una primera experiencia en el 2015, de trece encuentros, dedicados a los discos de los Beatles. Pensabamos en diez o quince alumnos y tuvimos cuarenta y cinco. Lo sentimos como un éxito. Lo volvimos a hacer el año pasado y anduvo bien por lo que repetimos ahora, en el 2017. Es el tercer año. Durante tres horas, hablo del disco y vamos contando la historia de las canciones. Es canción por canción y la desmenuzamos. Vemos la letra y como se compuso. Curiosidades de la grabación y todo aquello que al fan beatle le interesa. Una escucha más profunda hace que guste aún más lo que escucha. Dolina dice que “leer te da más y mejores placeres”. Aprender sobre lo que te gusta te da un mayor y mejor placer.

-¿Se escuchan las canciones?

– Un fragmento porque las canciones ya son conocidas. A veces canto una o dos canciones y la gente se suma y acompaña pero básicamente es charlar y disfrutar del disco.

-También tocas algo de guitarra y bajo…

– Si, es para mostrar alguno de los arreglos. Es para aquél que no es músico y sepa de qué estoy hablando. Es hacerlo lo más accesible posible. Por ejemplo, en “All my loving”, Paul hace un bajo “walking”, que es hacer una escala descendente (o ascendente). Sobre este bajo, construye la canción. Analizamos eso y te da otra perspectiva de la composición. La gente dice que los Beatles eran genios y que todo aparece como «magia» pero ésta tiene una explicación. Se ve como hacían determinada cosa y, a diferencia de decir “ahora lo entiendo”, dicen “uh! Son más genios todavía”. Las canciones no revertían una complejidad enorme de acordes sino que hacían simple, lo complicado y lo complicado, simple. Esa es la magia beatle. Tenes una canción que pensas que es simple y es mucho más complicada pero también un tema que parece elaborado y es más sencillo.

-Siempre me acuerdo en “Let it be”, Paul le muestra a George como hacer el solo de “I’ve got a feeling” y la canción se basa en un La y un Re pero hechos en otra posición.

– Es una sucesión de dos acordes pero andá a tocarlo así y que suene de esa manera. Dentro de la simpleza, los tipos buscaban buenas ideas. Ahí radica la magia beatle. Es muy loco lo que pasa.

– ¿Qué edades van a la experiencia?

– Hubo chicos de corta edad pero es muy intenso para ellos. Son tres horas y las charlas son intensas. Los más jóvenes son de veinte años y llegamos hasta gente de sesenta años que viene a las charlas.

-No creo que haya deserción de alumnos tal como pasa con cualquier curso o cátedra.

– No. Al contrario, se van sumando. Esto se da después de “Rubber soul” y “Revolver”. Hay mucha gente que le gusta mucho la segunda época. Lo loco de eso es que, al año siguiente, se anotan para hacer los primeros discos. Por eso recomiendo hacerlo entero en el año. Te podrá gustar la primera época, la intermedia o la última pero toda la carrera es genial.

-Empezaste con el disco “Please, please me”. ¿Cual sería un tema al cual le tengas especial cariño por los arreglos, la melodía?

– No sé si le diría especial cariño pero no se puede creer la magia que lograron para hacer «I saw her standing there». Las palmas, la guitarra de John, el bajo de Paul y la batería de Ringo son un tren. Me parece un tema muy bien logrado, definido por el entusiasmo. Igualmente, destaco uno que quizás no sea tan conocido como “There’s a place”. Más allá de ser muy lindo, es complejo y no dura ni dos minutos. Existe una complejidad armónica y vocal que te muestra de lo que eran capaces estos pibes. Cuando arrancan la grabación, el 11 de febrero de 1963, que hacen la famosa sesión maratónica en la que graban diez temas, empiezan con ese tema porque era muy complejo y se lo querían sacar de encima cuanto antes. Otra característica que tiene es que la letra muestra lo que iba a ser John. Cuando se escribía sobre el amor y corazones rotos y desencontrados, John escribía “Hay un lugar, al que puede ir, cuando estoy deprimido y ese lugar es mi mente”. Ahí está hablando un tipo distinto. Alguien que tiene una vida interior muy rica y la irá volcando en canciones como “Strawberry fields forever”, “Norwegian Wood” o inclusive “Help”. Era un distinto.

Una pregunta al revés. ¿Crees que hay temas prescindibles de los Beatles? Por ejemplo, “Ob-la-di Ob-la-da” podría ser prescindible para los Beatles pero cualquier banda le encantaría tener un éxito de ese calibre.

– Hay discusiones con eso. Es muy subjetivo todo. Una vez dije que “Little child” era un tema prescindible, que atrasaba un poco y una chica del curso saltó y me dijo “A mi me encanta”. El caso de “Ob-la-di Ob-la-da” y de “Yellow submarine”, es que son dos temas polémicos. En apariencia, son un poco más simples que el resto y parecen un poco pavos. A mi me parecen brillantes. De alguna manera tienen un enfoque brillante.

Por otro lado, si los ves a priori, te pueden resultar infantiles pero son temas que te cautivan. “Ob-la-di ob-la-da” le parecía a Lennon una mierda y no quería que fuera un simple. Pero después lo graba un grupo llamado The Marmelades y obtienen un N° 1. ¿Quién tiene razón?

-Además, Lennon es quien mete la entrada de piano en el tema, que es fundamental…

– Si! Estaba hinchado los huevos con el tema y dice “hay que hacerlo así”. En los Beatles, nada era absoluto. No es que despreciaba a algunas cosas sino que apoyaba en algunas -y en otras, no- a Paul y viceversa. Hay mucho estereotipo con los Beatles. Se suele pensar que Lennon era el que hacía buenas letras y Mc Cartney, buenas melodías pero Paul tiene muy buenas letras y John, melodías excelentes. Todo lo analizamos en “Experiencia beatle”. John era un tipo que le gustaba cantar dos o tres notas, no moverse demasiado y cambiar acordes. En cambio Paul cambiaba menos acordes pero le gustaban las melodías con subidas y bajadas, logrando una amplia línea melódica. Dos formas distintas de trabajar que se complementaban. Por eso son tan entretenidos y variados musicalmente. En tan solo ocho años hicieron una obra tan rica que, al día de hoy, la seguimos disfrutando.

-Por otra parte, ninguno de ellos entraría en el calificativo de “virtuoso” en su instrumento.

– Es cierto. Quizás a Paul porque toca muchos instrumentos, aunque en el bajo es tremendo. No es virtuoso de tocar muchas notas en velocidad sino que son ingeniosos en tanto la creación. Los arreglos están en función de una buena canción, una buena escucha. A veces, el virtuosismo es solo para destacar pero te disminuye otras cosas.

-Cream tenía mucho más virtuosismo.

– Si, seguro, pero el virtuosismo fue una moda de un momento. Con todo lo bueno que era Cream y todos los fans que debe tener –y se pueden ofender por esto-, no tiene la estatura mundial e histórica que tienen los Beatles. El virtuosismo, a veces, hasta te juega en contra.

-También se pone en su lugar a la figura de Ringo, ¿no?

– Eso siempre. A Ringo se lo denostó durante mucho tiempo por ser indiscutiblemente inferior, en algún punto, a los otros tres pero se lo viene reivindicando y mucho, como baterista. Era el que menos pifiaba en el estudio. Si vas a lo meramente instrumental, no erraba. Rara vez se paraba una toma porque él se haya equivocado. Más meritorio que eso… Era un tipo que, con un arreglo, te definía una canción. A veces, era sugerencia de Paul como en “Ticket to ride” pero tenés a “Come together” que eran ideas de él y definen la canción. Te puedo citar tres o cuatro patterns de batería de Ringo y me vas a decir que es de tal o cual canción. ¿Cuántos bateristas pueden decir lo mismo? Eso es ser músico.

-Otra cosa de Ringo es que tenía una imagen de frescura y sonrisa, con un gran carisma.

– En Estados Unidos, la simpatía de Ringo fue lo que más llamó la atención al comienzo. Cuando se desató la “beatlemanía”, era el beatle más conocido. Por los anillos, por la nariz, por el nombre o lo que sea, los norteamericanos lo reconocieron primero a él. Eso es meritorio. Ringo vino a completar un cuadrado perfecto.

-Imagino que te deben preguntar por ese genio tapado que era George Harrison…

– ¡Si! Es otro que, en los últimos años, ha sido reivindicado. George era “la joya oculta” de los Beatles. Harrison estuvo relegado durante mucho tiempo. Era el más chico de la banda. Al comienzo, no estaba a la altura obviamente. Los otros dos eran de un nivel supremo. Compositores que no había hasta ese momento. Con el talento que tenían Lennon y Mc Cartney, desde un principio, era un milagro que estuviesen compartiendo la misma banda. Era como si Dalí y Picasso hubieran pintado juntos. George fue aprendiendo y, con el tiempo, creciendo hasta ponerse al nivel de los otros dos. Esto habla muy bien de él. En vez de copiar, fue aportando lo suyo con la cultura hindú y después, con su propia onda, juntándose con gente de afuera como Clapton o Dylan. Cuando los Beatles se separan, el disco que tiene realmente éxito es el triple “All things must pass” de George, con una gran cantidad de canciones acumuladas. Después, ponerlo a la altura de los otros dos, es cuestión de criterios. Me encanta la carrera de George. De hecho, tengo una banda llamada Nube 9, que es por un disco de George. A pesar de la carrera que tuvo es muy difícil ponerlo a la altura de los otros dos. Depende del criterio de cada uno. Igual, te encontras con los hinchas de Harrison y otros a los que no les gusta nada.

-¿Qué es lo que no gusta de George?

– Hay gente que le parece aburrido, taciturno. Un malhumorado –que, de hecho, lo era-. Tiene discos que son un poco bajón. A mi me encanta “Extra Texture” pero hay algunos discos un poco difíciles de George. Igual, te encontras de todo. Fans de Mc Cartney que no les gusta Lennon o viceversa, que piensan que Mc Cartney es un tonto. Pero ahí radica, justamente, la riqueza de la banda.

-¿Qué te pareció “El sonido de los Beatles”, el libro de Geoff Emerick sobre como se trabajaba en el estudio de grabación?

– Es muy interesante porque aportó una visión nueva, de parte de alguien que grabó con ellos varios discos y trabajó con los arreglos. Es un libro atractivo pero con una visión muy pro-Mc Cartney pero Emerick lo dice. El que avisa, no traiciona. Es un poco cruel con George pero lo que cuenta es cierto. A George le costaba mucho al principio pero bueno, también es meritorio que después haya salido adelante y los haya pasado por arriba a los otros dos con su disco triple.

Es un buen libro y aporta datos muy ricos sobre “la cocina del estudio” que, para mi, es lo mejor. Se puede hablar de donde tocaron y lo que hicieron pero lo que más interesa es la música y sus canciones.

-¿Crees eso que dijo Lennon que “los Beatles se murieron después de Hamburgo”?

– No, no opino igual. En mayo salió el libro que hicimos con Sergio Marchi, de toda la obra beatle, cuyo primer tomo va de 1962-1966. En el prólogo, citamos esa frase. Decimos que si estuviésemos de acuerdo con eso, no hubiéramos hecho este libro. Igual, entiendo lo que Lennon quería decir. Perdieron la impronta rockera y mucho del espíritu rebelde con la profesionalización pero la obra que dejaron después es inmensa. Me encanta escuchar el poco material de Hamburgo que quedó. Eran shows incendiarios con la fuerza de la juventud y mucho espíritu de rock and roll. Los Beatles tomaron un movimiento como el rock -que era juvenil, norteamericano y sectorizado- y lo hicieron universal. Perdieron el espíritu del rock rebelde y lo hacen universal. Es como agarrar danzas húngaras y hacerlas música clásica. O las polonesas de Chopin que tomaban elementos folklóricos y los volvía clásicos.

-¿Sos de mostrar el material de Hamburgo?

– Se habla un poco, de costado. No da para todo el tiempo porque están los Antologhy y los de la BBC.  Hay mucho material. En la última clase hacemos los Past Masters que son los simples, por lo que no se pueden evitar históricamente. Ahí se toca un poquito el tema de Hamburgo, lo que se grabó con Tony Sheridan y todo lo que es más periférico.

-¿La Experiencia Beatle va a abarcar a las carreras solistas?

– Como curso complementario, cuando termina la Experiencia, hacemos a los Beatles solistas. El año pasado, además del “Beatles solistas”, agregamos a los Beatles como músicos. Se tomo a cada uno de los Beatles y se los analizó musicalmente. En el caso de Ringo, con un baterista invitado que mostró yeites que hacía Ringo en batería. En el caso de Paul, con bajos, arreglos y formas. Se analiza la composición individual de cada uno. Sus carreras solistas son muy ricas. Conozco gente que dice “Me gusta solo Beatles” y no se mete a conocer “Band on the run”, “All things must pass” o “Imagine”. Entiendo que no conozcas “Ringorama” pero que no conozcas “Band on the run”…Es imperdonable. Además, vendió más que “Let it be” por ejemplo.

-¿Es el mejor disco de Mc Cartney?

– Esa es otra discusión difícil. Para mi, lo es pero no es mi favorito. Objetivamente, es el disco más “beatle” de Paul. Me encanta, por una cuestión de sensibilidad, “Tug of war” porque fue el disco que me compré en su momento y me voló la cabeza. Es el disco en el que George Martin dijo que Paul “se puso los pantalones largos” y se convirtió en Mc Cartney, solista.

-¿Lo notas tan desparejo a Paul en su carrera solista? Quizás, en vez de sacar tantos discos, debería esperar para editar un buen par de canciones.

– Algo de eso está en el Album Blanco. George Martin decía que debería haber sido un disco solo de los Beatles y probablemente hubiese sido el mejor de su carrera. Agarrá las doce o catorce canciones del Album Blanco y te queda un disco que no lo podes creer. En cambio, Mc Cartney dice que no. El hecho de que también tenga temas que parecen de descarte, hacen a la obra lo que es. Un poco es esa la filosofía de Mc Cartney. Se arriesga a hacer esas cosas porque es muy prolífico. De alguna manera, está bien. Es verdad que lo hace irregular y errático pero a aquellos que nos gusta mucho Mc Cartney lo disfrutamos. Tiene cosas un poco bobas como “Bip bop” con esa voz….

-El tema de las ranitas…

– Si, es muy infantil pero tiene unos arreglos vocales y orquestales muy buenos. Entonces si, es discutible. Podría haber sido más cuidadoso con su carrera. Pero bueno, es estilo de cada uno y donde se equilibraban entre ellos. Lennon hubiese dicho que eran unas porquerías y se las hubiera filtrado. Pero Mc Cartney le hubiese filtrado esas parte tan radical que tenía de “Some time in New York City” o meter temas de Yoko en los discos.

-¿Los Travelling Wilburys van a entrar en los solistas?

– Si. Obviamente se habla de ellos. Los dos discos fueron muy importantes en la vida de George. Sobre todo el primero, que fue un discazo. Ellos eran un pandilla de amigos (Bob Dylan, Roy Orbison, Tom Petty y Jeff Lynne) pero tremendos músicos.

-Rodolfo Mederos dijo que “Piazzolla, los Beatles y Miles Davis eran luces que iluminaron tanto que encandilaron”. ¿Coincidís esa apreciación?

– Es una forma de verlo. Es verdad que son luces muy fuertes pero Miles Davis y Piazzolla fueron el techo de un género, muy difícil de superar y seguir el camino evolutivo. Esto va más allá del gusto. En cambio, los Beatles son las paredes. Sobre el piso del rock and roll, los Beatles pusieron las paredes para que surgieran mil cosas.  Para atrás, ves buen rock and roll y para adelante, dispararon un montón de cosas. Desde Pink Floyd hasta los Sex Pistols, hay un link a los Beatles. Todo puede aparecer en los Beatles. Por eso no creo que sea un techo. Si a nivel calidad pero me parece que no encandilaron tanto.

-Como fan de los Beatles, ¿no se vive una paradoja? ¿Creer que fueron los mejores y al mismo tiempo, pedir que venga otra banda y los supere?

– Es difícil esto. Ahora yo te pregunto, ¿Qué necesidad habría de una banda que supere a los Beatles?

-Una cuestión evolutiva…

– En ese sentido, Mederos tiene razón. Si todo el tiempo terminamos volviendo a los Beatles…Ellos abrieron caminos pero que aparezca algo mejor que los Beatles…Difícil. Es el punto donde convergieron todos los caminos y fue un momento histórico ideal. Hoy sería imposible. A todo eso, hay que sumarle el talento de ellos. Como dijimos, hoy es prácticamente imposible que converjan en una banda dos talentos y caracteres como los de Lennon y Mc Cartney y que encima, aparezca un tercero como Harrison. Es de locos. Es casi un milagro.

-Escribió Simon Reynolds en “Retromania” en relación con el tema del recuerdo constante, que el rock sigue esperando “el disco que los Beatles nunca llegaron a sacar”.

– Va todo en círculo y esto con los Beatles ya pasó. El círculo se cierra en el 68. Se llega un punto en el 67 con la psicodelia que los Beatles quieren cerrar con el “Álbum Blanco” en el 68, y la vuelta a los orígenes. Esto lo quieren profundizar aún más con el proyecto “Get Back” que termina siendo “Let it be”. Ahí pegan la vuelta. Además, el 68 es el regreso de Elvis, aparece Creedence y se empieza a formar Led Zeppelin. Se intentaba volver a la raíz del rock. Los Beatles hacen “Lady Madonna” o “Revolution” que es una vuelta.

Después tenes una segunda vuelta con el punk, que aparece después de lo complejo que se había tornado todo con el rock sinfónico. Pasa el punk y aparece la New Wave que es un poco más sofisticada. A fines de los 80, Harrison con su disco “Cloud 9” y los Travelling Wilburys retoman ese sonido más original. Siempre se está pegando una vuelta.

Otro responsable del fracaso de esta “evolución” es Brian Wilson que no saca “Smile”. Cuando te complejizas demasiado, tenes que volver a lo simple. Te perdes, te extravias y volves a tu casa. Vas y venis. Siempre se busca algo nuevo. Tenías el barroco que era muy sofisticado, después viene el clásico que busca el “más con menos” para después llegar al romanticismo y la emoción pura, sin adornos. Siempre estas buscando y cada tanto vas y volves.

-¿Con qué proyecto estas además de la Experiencia Beatle?

– En estos primeros días de mayo, sacamos junto a Sergio Marchi el libro “Desde el comienzo”, que es el primer tomo de un compendio de la obra beatle analizada. Sigo con Nube 9, mi banda. En agosto viajamos a Liverpool. Seguimos tocando casi todos los fines de semana  llevando la música beatle por todos lados. Hace poco empecé a hacer radio en Nacional Rock, con “Ruido blanco” donde tomo una canción de los Beatles que la desmenuzo (temas la influenciaron y ella influenció) y después realizamos algunas relaciones con algún tema del rock nacional. Algo en la música o en la letra. Es linkear una canción de los Beatles, con su historia. Por ejemplo, pasamos “Please, please me” y después “Only the lonely” de Roy Orbison a quien Lennon cita como influencia. También versiones y temas de acá.

Además, terminé de mezclar el disco solista. Falta masterizar pero está terminado. Veo como lo edito y lo saco. Tiene doce canciones y se va a llamar “Luces y sombras”.

-La última, ¿se va a remasterizar o reeditar algunos discos de los Super Ratones?

– No tengo idea. Me desentendí de todo. Lamentablemente, no tengo noticias ni control. Tal vez algún día me amigue con esa historia y haga algo.

 -Experiencia Beatle. Universo Música. Malabia 1077. Todos los jueves, hasta el 3 de agosto, de 19.30 a 22.30 hs. Informes e inscripción: experienciabeatle@gmail.com

– Sábado 27 de mayo. Tercer Festival Experiencia Beatle. Teatro Monteviejo. Lavalle 3177. A las 17.30 hs.

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