¿Cuanto cuestan los cristales? (Teatro)

Para no olvidar

 

De Jacques Attali y Bertolt Brecht. Adaptación y traducción: Ricardo Halac y Manuel Iedvabni. Con Roxana Del Greco, Betty Dimov, Annie Fink, Silvia Franc, Lidia Goldberg, Ariel Levenberg, Ariel Lotersztein, Georgina Michele, Rodrigo Pagano, Myriam Poteraica y Adrián Wasergold. Vestuario y Escenografía: Lucio Tirao. Operación de luces y sonido: Marina Roncari y Nora Roncari. Diseño gráfico: Rodrigo Pagano y  Esteban Ponce. Asistencia de dirección: Berta Epelbaum y Cecilia Milsztein. Dirección: Manuel Iedvabni.
Auditorio Ben Ami. Jean Jaures 746. Sábados, 21 hs.
La historia unida con el teatro o, mejor dicho, hecha teatro, es un tema que pueda dar cuenta de puestas amenas y dinámicas o en pancartas pedagógicas y ceremoniosas, con una bajada de línea como si fuera la moraleja del cuentito. “¿Cuanto cuestan los cristales?” es una muy interesante en la forma en que se inscribe en la primera sentencia y elude con sapiencia la segunda.
La puesta en cuestión intercala dos textos. Uno, del maestro Bertolt Brecht que es “¿Cuánto cuesta el hierro?, y “Del cristal y el humo” de Jacques Attali. Lo que hizo Manuel Iedvabni, desde la dirección y con la adaptación compartida con Ricardo Halac, fue entrelazar a ambos para crear una puesta de un buen ritmo y con textos de fuerte contenido. El cuento de Attali se basa en las actas de una reunión que sostuvo la plana mayor nazi luego de la «Noche de los Cristales Rotos” mientras que la fábula de Brecht toma al “señor sueco” (Suecia) como propietario de una fábrica de hierro, que tiene como cliente al “señor alemán” (Alemania) que va asesinando a cada uno de los clientes del primero, al tiempo que este mantiene la “neutralidad” de quien se esconde en el pacifismo y el “no es asunto mio lo que ocurre”.
El carácter preponderante de la economía en lo que sería la Segunda Guerra Mundial es uno de los puntos que se abordan en la puesta. La necesidad del dinero que se eleva por encima de la humanidad de las personas. Mientras que en la reunión del Estado Mayor del Reich, piensan como confiscarle el dinero a los judíos al tiempo que no quieren pagarle a las compañías de seguros, los daños realizados en la “Kristallnacht”, el “señor alemán” hace uso y abuso del vil metal para asegurarse el hierro para construir armas con el fín de apoderarse del Viejo Continente.
Por otra parte, la puesta tiene guiños no solo con el Holocausto judío, sino también con lo que fue la Segunda Guerra, la memoria y el olvido (“¿Alguien recuerda el Genocidio Armenio?”) y la preponderancia del factor económico por encima de la política que se ve, hoy en día, en las decisiones de los Estados europeos y americanos.
El carácter ominoso y tenso de uno de los cuentos se entrecruza con la ironía y el sarcasmo del otro, captando la atención inmediata del espectador al tiempo que brinda un toque de humor, no exento de sátira y crítica.
Si bien el espacio es un tanto pequeño para los once actores, la escenografía y la puesta dan cuenta de su exactitud, permitiendo que se entre y salga de las escenas con naturalidad, sin saturar las escenas.
Con respecto a las actuaciones, el elenco es correcto en general aunque Rodrigo Pagano, con su “señor alemán” da cuenta de su versatilidad para crear un personaje tan grotesco como intimidatorio.
“¿Cuanto cuestan los cristales?” es una puesta necesaria y de muy buena calidad para mantener la memoria de hechos que no deben repetirse en la historia de la Humanidad.

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