Alejandro Desilvestre: «El rock mutó muchas veces con el devenir del tiempo».

Músico de reconocida trayectoria, la cuarentena no lo detiene. Acaba de presentar “La revelación”, corte de difusión de su próximo disco “Todo volvió”, que está grabando con producción de Tito Losavio. Alejandro Desilvestre se ubica en un presente de plena actividad, mira al futuro con confianza y recuerda su pasado que incluye su participación en Sueter y la KGB.


-Alejandro, ¿cómo surgió “La revelación”?
  Nació….llegó inesperadamente, como un impulso. Es el encuentro de dos almas, dos seres. Nada es azar. Todo tiene un porqué y un para qué a través del Universo. En cada latido, nuestro palpitar relega a la mente y nos zambulle a ese mar, donde la revelación es sentirnos.

– ¿Cómo viene la grabación de “Todo volvió” tu próximo disco y el proceso de producción?
-La grabación fue hecha, en gran parte, antes de la pandemia que nos cayó como una espada de Damocles y se metió en el medio. Me obligó a parar en su momento y ahora retomé. Está bajo la producción de Tito Losavio, increíble músico y productor amigo por sobre todas las cosas, que también produjo mi disco anterior “Sigamos”.
Todo esto que nos ocurre no tiene precedentes, así que vamos avanzando como podemos ya que lo prioritario es cuidarnos para seguir existiendo y por ende, seguir viviendo.
En el disco tocan Los Perros de la Luna, la banda que me acompaña desde hace unos años. Está integrada por Joaquín Rivero y Nico Simone en guitarras, Beno Gelberd en bajo y Martina Boxaider en batería.

– ¿Cómo es tu forma de composición en relación tanto con la música como con la letra?
-A veces hago la música, distintas músicas que devienen en canción y cuando hay q ponerles voz las escribo.
A veces hago la música y luego me detengo a hacer la letra sin que haya un disco de por medio, pero eso no ocurre siempre.
A veces cuando duermo, sueño que estoy haciendo una canción. Cuando me despierto, corro a la guitarra o al piano y la grabo en mi estudio para no olvidarla.
A veces como en estos dos últimos discos, entro al estudio sin tener más que unos acordes, una vaga idea y nada más. Cuando se abre el canal todo aparece como también, a lo último, la letra

-¿Cuántos temas va a tener el disco?
-Hoy en día en que reaparecieron los singles, es complejo predecir dónde terminas. Entonces esa idea que empezó siendo concebida como un EP  se va a estirar a nueve canciones, englobadas en el término “disco” llamado “Todo Volvió”. Desde siempre habita en mí la forma de muchas canciones pero también me voy aggiornando a la modernidad que avanza.

– ¿Cómo es tu relación con el estudio de grabación? ¿Te sentís cómodo o es un momento de una presión diferente y extra al “vivo”?
-El estudio es un viaje a las estrellas. Es ver, sentir como realmente se produce la magia y surgen las ideas. Me atrapa y me siento como pez en el agua. Me gusta mucho trabajar con el productor y he aprendido a delegar…más, que soy de controlar todo. Por lo general, me siento sin presión ante la presión. Lo disfruto como un chico que aprendió.
En cambio, el “vivo” es donde entra a escena el alma, el personaje que no se en donde se esconde dentro de mí.

-Este cuarto disco, ¿en qué se diferencia de los anteriores, más allá del repertorio?
-Es mi cuarto disco solista…Tuve tres en grupo y ahora que veo son siete en total ¡Guau! Hay un crecimiento en el formato canción, y en eso tuvo que ver mucho Tito Losavio. Antes quería arreglarlo todo…Mucho doblaje de voz, muchas guitarras, teclas. Ahora menos es más

Rock, una forma de ser

– ¿El público puede condicionar la carrera de un artista?
– Humildemente imagino que depende de dicho artista. Difícilmente me verás haciendo regaaeton o trap (risas) pero quien sabe los caprichos del Universo. Soy un artista que comulgo el rock y el pop, un songwriter. El público, las generaciones van mutando y también cambia todo. Todo cambia como dice la canción folklórica. A veces las cosas cambian para bien y otras para mal pero de eso se trata la vida

– ¿No hay cierto “conservadurismo” del público que no acepta las búsquedas del artista? ¿O se volvió más conservador el rock?
-Se dice mucho del conservadurismo en el rock pero éste mutó muchas veces con el devenir del tiempo. Si creo que, desde hace ya 70 años en los que respira, tiene sus “sube y baja”. Algún día también acabará como todo lo que vive, como un amor, como una estrella. También creo que ahora está mucho más abierto.  Desde hace rato tiene un brillo distinto -mejor a mi entender-, desde que las mujeres se lanzaron a ser parte importante de este sentir musical. Se acabó eso de que solo es para varones. Hoy tiene una pátina de belleza auténtica que le da la feminidad.

– ¿En la actualidad, interesan las letras o se prefiere más la música?
-Pertenezco a esa especie, esa fauna musical que tiene como guía a tipos como Spinetta, un Moisés que nos llevó a través de todas las geografías, sensaciones, pieles y colores. Lugares áridos, acuosos y nos paseó por el universo con el poder que irradia la palabra y el sonido siendo nota, siendo música
Ahora, lo que le interesa a la gente….Pareciera que hay muchos que solo prefieren menear y apoyar su pito en algún lado. No creo que ellos estén muy concentrados en el decir o en la música misma. Y es válido.
Otros tal vez prefieran sumergirse al océano de la palabra y su significado, a su música

– ¿Crees que, hoy en día, falta esa desfachatez y búsqueda que hubo en los años 80, más allá de la coyuntura político-social?

-Lennon decía que en los ’60, el poder descubrió que con las drogas podían manejar a la juventud. En los ’70 el Imperio encontró la receta de que si manejan los medios, lo hacen con las mentes y la cultura. Contaminaron todo al son cumbiero después de los ’80 y las generaciones dejaron de ver hacia atrás para aprender de la historia e ir hacia adelante para vivir el hoy de una mejor manera. De ese modo perdimos la historia y la cultura pero volviendo a la pregunta, siempre la coyuntura político social fue la misma. Una elite que maneja todo, que te deja árido de vida y de ideas, y todos como monos empezamos a menear. Si falta la desfachatez de los ’70 y los ’80 en cuanto a las ideas, la metáfora y la armonía es porque denostaron la cultura

– A tu considerar, ¿qué le brindó y que le quitó al músico el desarrollo de la tecnología?
– Al principio pensaba que perdíamos la tracción a sangre. Mano-dedo-guitarra-plug-amplificador. Igualmente sigo pensando que eso es fundamental. Es la esencia.
Ahora, la tecnología vino para ayudarnos y simplificar las cosas, adentrarnos en nuevos planos sensoriales y auditivos.
Pensemos que, más allá de si es cierto que a Paul lo cambiaron por Faul, cuando los Beatles terminaron “Sgt Pepper” no lo podían reproducir en vivo. Se les hacía imposible, porque estaban inventando los loops, las secuencias, los delays, etc.
Hoy en día  podes reproducir en vivo lo que quieras, tan fielmente como lo hiciste en el estudio. Esto es tan solo un dato entre miles de posibilidades que nos brinda la tecnología.
Sigo esperando poder viajar en el tiempo ¡Ja! No sé si el tiempo de este plano me acompañará.

Los 80 en el siglo XXI

-Hiciste mención al trabajo de Tito Losavio en la producción. Hace rato largo que se conocen….!

– Con Tito nos conocemos desde aquella época, en la que él estaba con Man Ray y yo, con la KGB. Antes había tocado en Sueter e Hilda Lizarazu era la pareja de Miguel Zavaleta. Tito empezaba a tocar con Hilda por lo que nos conocemos desde ese tiempo. Es más, Tito y yo hacemos producciones juntos. Tengo la idea de, cada vez que hago un disco, dejar de lado a Alejandro Desilvestre porque lo acapara y controla todo. Tito me conoce y me sabe llevar –como yo a él- lo cual está buenísimo. Hacemos una buena pareja de trabajo. Tito tiene esa costumbre de que menos es más. Le gusta mucho los Beatles -igual que a mí- por lo que comulgamos en esa misma raíz. Eso fue lo que hizo que nos llevemos bien.  

También pasa con Tito que tengo una idea y agarramos los dos la guitarra para terminar de armar la estructura. Si la estructura está, él maquilla la idea. Trabajamos muy bien y hacemos un buen equipo. Para mi, es formidable contar con él porque es un integrante más de este proyecto.


– A la distancia, ¿qué le faltó a Sueter para lograr esa masividad que obtuvieron otras bandas de la época?
-Esta es una pregunta que abordaré desde el máximo respeto a los otros Suéter y sobre todo a Miguel que me dio la posibilidad -siendo yo muy joven- de pertenecer y aprender a entender el arte de un modo profesional y apasionado. Creo que es el caso de búsqueda constante lo que, tal vez, limitó esa masividad. Cuando había un camino claro y directo con “20 Caras bonitas”, Miguel prefirió seguir buceando en nuevas formas. Eso bifurcó el camino. Para mí, Sueter fue una escuela. Imaginate que, cuando me convocan, me citan a los estudios Ion porque empezaban la grabación del disco. Tenía veinte años más o menos, y el que me abrió la puerta fue Charly Garcia que era el productor del disco. Mi cabeza hizo “Plop”.
A la semana me invitaron a ver un show de Suéter y los Redonditos de Ricota en el Stud Free Pub. Había cien personas y, sin siquiera saber un tema porque todavía no me los habían pasado, me hicieron subir al escenario a tocar en vivo. Una verdadera escuela. Aprendí todo lo bueno y lo malo del rock.

– ¿Cómo ves a la KGB? Es de esas bandas que su legado se ha valorizado con el paso del tiempo.
-Con la KGB llegué a los grandes escenarios como River (fuimos el primer grupo en tocar allí) y en ese contexto fue único porque la gente estaba ávida de todo. Iba a ver todo con las mismas ganas. Pude tocar en Latinoamérica ya que era la época en que se exportaba rock argentino. Eran mis canciones, era mi sentir. Fuimos parte de los ’80. La democracia, romper con el neoliberalismo y autoritarismo de estado y lo que eso conllevaba. La libertad, los extremos y los excesos también. Vivir  a mil dejándolo todo apasionadamente. Los peinados nuevos también! (risas)
Recuerdo que mi viejo siempre que pasábamos por River, me decía que no iba a creer en mí hasta que no tocara allí. El tema es que en ese lugar nadie había tocado ni se vislumbraba lo que ocurriría después, con ese océano de artistas internacionales que vinieron. Le dije que no tenía idea de cómo hacerlo y que, además, yo era de Boca. Él me contestó, ya habiendo pasado por Sueter y todo el aprendizaje de la fama, que entonces no creería. A los cuarenta días, el Universo conspiró a favor. Le llevé la entrada al concierto de Tina Turner en River y nosotros haciendo nuestra primera presentación masiva con La KGB. Un flash.
Tal vez se ha valorizado, a mi humilde entender, porque todavía queremos ir por más. Me importaba mucho, al igual que hoy, el qué decir, cómo lo digo, cómo lo siento y cómo lo toco. Extremar los límites.
Hoy cuando veo que alguien colgó en You Tube el primer y segundo disco de la KGB y en meses hay 54.000 vistas empiezo a entender que estábamos dejando una pequeña huella.
Fernando Ruiz Diaz de Catupecu me dijo una vez “yo tenía tus discos”. Sentí orgullo. Entendí que influenciamos a muchas bandas que hoy son grandes bandas. Simplemente digo “Gracias” por poder haber vivido ese momento y seguir hoy.

– Cómo recordás la participación de la banda en el recital por los cinco años de Democracia? 
-Veníamos de River, de giras y de pronto estábamos ante 250 mil personas. ¡La puta madre! Las cabezas llegaban desde Libertador hasta el Obelisco. Hay un video en mi canal de You Tube donde esta ese momento:
Fue otro gran acontecimiento.
Al otro día, nos invitaron a los Soda, a Spinetta, a Fito y a mí por La KGB a ver al presidente Alfonsín. Nos condecoró con palabras mágicas, dándole formalidad y credibilidad al movimiento rock en Argentina. Otro sueño impensado.
Aprovecho a dar gracias a Daniel Grinbank y a la Rock & Pop por confiar en mí. Nunca es tarde para agradecer.

Cuarentena y después….

-¿Cómo estás viviendo esta cuarentena/pandemia?
-Azorado. Viviendo una película de ciencia ficción. Angustiado, exaltado, feliz, enojado, esperanzado y desesperanzado. Dando gracias dentro de todo este horror que las riendas están en las manos de los que están. No puedo ni imaginar el desastre si hubiera sido distinto. Creo que, por primera vez, se produjo el milagro de que todos estemos de acuerdo en algo, en quedarnos en casa. Luego ya sabemos lo que siempre ocurre aquí. Los medios, la élite, el poder oculto lavacabezas y los meritocráticos.

– ¿Qué opinión tenes del protocolo que se aprobó para que los músicos puedan tocar?
-Se está tratando de encontrar la forma en que podamos hacerlo, cuidándonos. Lo más importante es vivir, y como no hay vacuna solo nos queda cuidarnos entre todos. Este virus es común a todos. De alguna forma, nos iguala. No distingue ni clase ni edad ni color ni nada. Hay que cuidarse.

– ¿Cómo ves el rol de las redes sociales y las diversas plataformas digitales en relación a la difusión y al acceso del público a la música?

-Es un milagro, nos da la posibilidad de llegar a cualquier rincón del mundo a todos y en todos los sentidos. Haces un tema y si querés, lo difundís en la India. Lo haces aunque igual te encontras como siempre que los grandes monopolios manejan todo y se hace cuesta arriba. Pero es bárbaro poder estar en todo el planeta.

– ¿Pudiste realizar alguna presentación por streaming? ¿Cómo ves esta herramienta?
-Estoy preparando un show. Me estoy tomando el tiempo en ver la forma en que se vea y se escuche con la misma dignidad en que se ven y se escuchan mis shows presenciales. Es una herramienta que nos deja acercarnos a  todos y nos da la bendición de poder tocar. Eso, para un artista, es como el oxígeno

-¿Sos de los músicos que desearía grabar nuevamente la mayor parte de su discografía?
-“Picando una piedra” de la KGB ya la grabé en vivo nuevamente para el disco “Vuela”
y “Ciegos en la noche” también de La KGB saldrá en este disco.
Claro que con la experiencia que te da los años uno ve las cosas de diferentes maneras.
Hay canciones que me parecen buenísimas y se merecerían ser grabadas nuevamente. En cambio, hay otras que mejor…olvidar (risas).

-Si no eras músico, ¿qué hubiera sido de  tu vida?
-Nada hubiera sido. No habría pactado en otro cielo haber venido aquí. Tal vez, en otras vidas. En esta, soy artista; la música es mi alma y mi carne

– Si por la puerta de tu casa entrase el Alejandro que se encontraba con Miguel Zavaleta para entrar a Sueter, ¿qué le dirías? ¿Algún consejo o recomendación?
-Le diría: “Sé humilde y considerado. No hay nada más importante que los afectos,
No corras, no te bebas el tiempo de un trago. La luz del escenario encandila, la luz del amor y el Universo es el motivo por el que estás aquí. Ojala lo entiendas».

↓↓↓Aquí….¡¡¡La Revelación, de Alejandro Desilvestre!!!↓↓↓

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