Taller Mecánico (Teatro)

Locura sobre ruedas


Dramaturgia y dirección: Patricio Abadi. Con Katja Alemann, German Cunese, Ariel Gigena, Rodrigo Ramirez, Eugenia Rosales y Ricardo Tamburrano. Vestuario: Ana Nieves Ventura. Iluminación: Silvana Correa. Maquillaje: Camila Valdez. Realización escenográfica: German Cunese, Eduardo Manfredi. Fotografía: Pablo Scavino. Entrenamiento corporal: Sandra Fiorito. Colaboración artística: Sergio Barattucci, Ana Clara Schauffele. Dramaturgista: Junior Lareo.

Beckett Teatro. Guardia Vieja 3556. Viernes, 21 hs.

Patricio Abadi es de esos dramaturgos arriesgados y creativos que buscan, dentro de un estilo determinado, expandir y forzar los límites. Sus textos combinan siempre un humor irónico, sarcástico, escatológico y bizarro en su justa medida. 

En “Taller Mecánico”, toda esta vorágine se aprecia desde el primer momento, con la aparición de un mecánico que acaba de asesinar al amante de su esposa embarazada. De esta manera, se da inicio a una cabalgata de palabras y situaciones que incluirán a una suegra barbuda, un ayudante lleno de patologías y un motociclista fanático de Pappo. Pero a no confundirse, lo bizarro de las situaciones planteadas no deja afuera a un realismo de neto corte tragicómico pero existente bajo toda esa capa de humor irreverente. Porque la risa es una válvula de escape frente a las situaciones ominosas de la vida y allí, donde Abadi pone su pluma.


Con una estenografía amplia, de taller mecánico (póster de mujer en bikini incluído –la mujer del mecánico-), los personajes desfilaran sus patéticas existencias por esa delgada línea que une a lo bizarro y lo irónico sin que decante netamente por alguno de estos dos aspectos.
Las actuaciones son medidas y exactas para lo requerido, con la grata sorpresa que es la versatilidad de Katja Alemann como la Madre Barbuda, riendose de su fama de mujer fatal para crear a una suegra loca y visceral enfundada en cuero negro.

“Taller mecánico” es graciosa, molesta e irreverente. Imposible de encuadrar. Justamente allí radica una de sus grandes virtudes.

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