Hace dos años y treinta y dos años

Marzo es un mes en el que, como decía Nico Repetto en “Fax”, “pasan cosas”. Como soy un iluso (al pedo –perdón por la expresión- y encima cascarrabias –peor aún porque sé que me ilusiono….en vano!-), siempre tuve la esperanza que nuestro pueblo despierte del letargo del que vive desde hace años y recuerde con reflexión y búsqueda de justicia lo ocurrido el 24 de marzo de 1976,  con el Golpe de Estado. Nunca ocurrió esa movilización generalizada de los habitantes de este país para defender la democracia y repudiar el Golpe. Pero hace dos años, eran las 23.13 hs exactamente de un día como hoy y se escucharon ruidos. No, no era un viejo documental. Recuerdo que me asomé a la calle y sonaban cacerolas.

La historia dice que desde la época de Rosas siempre el modelo agroexportador fue la fuente de ingresos de este bendito país. Que la distribución sea poco equitativa es lo de menos. Más para los que tienen más y para los demás, algún día les llegará la “teoría del derrame”. Esto se incrementó con la llegada del siglo XX. No olvidemos el apellido Roca, Anchorena y demás poseedores de estancias productoras. Tampoco olvidemos cuando Lisandro de la Torre hablaba en contra del pacto Roca-Runciman (patrocinado por el campo) en el Congreso hasta que una bala destinada a él, impactó en el senador Bordabehere poniendo fín a su vida.

Ese fue el mismo “campo” que impulsó cambios de política y de gobiernos en pos de sus propios intereses. No recuerdo a la gente del campo saliendo a defender a los gobiernos de Juan Domingo Perón, Arturo Frondizi o Arturo Illia. Cuando fue la segunda “década infame”, el campo dijo “ausente” ante el vaciamiento del país y la no distribución del 1 a 1 en la supuesta bonanza menemista.

Ese 24 de marzo del 2008, (tal como hoy en día, en 2010) se volvió a cumplir un aniversario más del golpe de Estado que dio comienzo al Proceso de Reorganización Nacional. Justamente, el “campo” no estuvo presente. ¡Si hasta se enoja ante la intención de remover el monumento a un genocida como Julio Argentino Roca!

Pero claro, Argentina es país del egoísmo. El campo hace “piquetes” de la misma manera que intentaría pasar por encima a “esos negros de mierda” cuando les cortan las rutas o las calles de sus destinos aquí en Capital Federal.

Y ¿quién salió en su defensa? ¡La Clase Media! Es lógico. Me acuerdo que faltaron un par de alimentos en las góndolas y se puso histérica. No había Madalenas para la merienda mientras los tamberos tiraban leche diciendo que “está pasada”. Hubiese sido bueno que esa misma leche la hubiesen donado o regalado a los barrios carenciados de Gran Buenos Aires o las ciudades del interior, en las que la leche, muchas veces, la ven en los carteles de publicidad o por televisión (en el caso que la tengan). Pero ¿como la van a donar si no me proporciona la ganancia que merezco por defender y hacer crecer al país?

Y que mejor aliada que la clase media para este reclamo “de clase”.
La misma clase media que “usó” en el 2001 a los piqueteros como apoyo a sus reclamos por el “corralito”.
La misma que en su momento, golpeó las puertas de los cuarteles para que haya un poco de orden en este gran lío que se llama Argentina.
La misma que propagó el modelo de los militares criando hijos con axiomas como “no te metas”, “por algo será”, “algo habrán hecho” o “¿Yo? Argentino”.

Quienes fueron a la Plaza con su cacerolita…¿cuántas veces fueron a manifestarse por algo? ¿Cuántas veces hicieron uso de su poder como ciudadanos?

Al día de hoy, no recuerdo ningún cacerolazo ni una presencia masiva para el 24 de marzo por la marcha de los Desaparecidos pero si lo hay por esto que pasa hoy ¿No será que nuestra clase media votaría al mismísimo Stalin o Hitler con tal de que mantenga bien satisfechos sus “caprichos de clase”? Nadie sale a cacerolear por “las andanzas de la UCEP”, los talleres clandestinos que explotan a inmigrantes bolivianos o por evitar el cierre del Borda y del Moyano. Causó gracia (por no decir tristeza) ver a los chicos con chomba de marca de cocodrilo con una cacerola en la mano. ¿Donde estuvieron en los 90? ¿Por qué no salieron antes? Nadie salió a protestar mientras el 1 a 1 servía como alucinógeno social. Mientras se remataron todas las empresas del Estado (porque “el Estado no servía para nada”, decían), el ferrocarril recibía el anuncio de “ramal que para, ramal que cierra” dejando huérfanas a poblaciones enteras. Volaron la Embajada de Israel, AMIA y Rio Tercero y aparecieron casos como el Swiftgate, Narcogate y las valijas de Amira (Antonini Wilson no era el primero, eh!); la muerte de José Luis Cabezas y siguen los hechos. Pero aún así, la gente siguió “para adelante”, de manera egoísta, sin pensar en todos los que quedaron fuera de dicha burbuja. Cuando la misma explotó, dijeron “No sabía nada”, “¿Yo? Argentino!”, mirando para otro y con la autocrítica de Henry Kissinger.

No recuerdo haberlos visto cuando en la calle en contra del arancelamiento de la universidad pública que intentó hacer Ricardo Lopez Murphy. Esta es la misma clase media que presta sus oídos a gente como Patricia Bullrich que dice que, eventualmente tendría que hablar con Carlos Saúl Menem para confrontar el modelo K, en el Senado. Dice «habría que hablar con personajes con los que uno no comulga». O sea, ¡no me gusta pero lo hago igual! Y lo que es peor, ¡sabiendo lo que esos personajes hicieron! La crítica es tanto a lo que Bullrich dice (que muchos realizan en su vida cotidiana) y a la aprobación que tiene dentro de una población anómica. ¿Por qué los que están ahora protestando no se unieron a los maestros y los médicos en contra de las medidas del Gobierno de la Ciudad? ¿Por qué se llenan la boca hablando de la inseguridad en zona norte y no en zona sur o en zona oeste? Y una cosa final: Patricia Bullrich, Elisa Carrió, Carlos Reutemann, Julio Cobos, Mauricio Macri, Carlos Menem, Adolfo Rodriguez Saa, Francisco de Narvaez….que gente linda para invitar al cumple de uno, no?

En esta tierra de iguales llamada Argentina, ¿hay más iguales que otros? Pregunto porque recuerdo las marchas de Juan Carlos Blumberg, cuando la “chusma asesina” (con la consabida criminalización de la pobreza) estaba en cada esquina buscando nuevas víctimas entre “gente como uno” y la ausencia de los bien pensantes en las pocas concentraciones que hubo cuando morían chicos como Ezequiel Demonty, asesinado por la Policía y arrojado al Riachuelo.

Tampoco puedo olvidar a los medios, (de los que soy parte), con su responsabilidad en estos temas. Porque así como son buenos para narcotizar a la opinión pública, son buenos para exaltar fantasmas. Y que mejor que una población con exceso de “Mirthas”, “Marcelos” y “Susanas”. Retomando el ejemplo anterior de Patricia Bullrich, no hubo medio que haya recordado la cantidad de partidos en los que estuvo Bullrich, a la manera de Rodolfo Orozco ya que, como el personaje de León Gieco, “La piba”, toco con todos, por poco no tocó con Colón. Una persona que postula recetas que ¡fueron desastrosas!

Lo peor de todo es que, prácticamente, no hay voces críticas a esta situación. Ocurre que conociendo la esquizofrenia llena de prejuicios de nuestra gente, no faltará quien diga «esto antes no pasaba». Estamos en un proceso democrático que costó mucho conseguir pero también esa democracia debe estar basada en la concordancia, el respeto y en la unión de todas las personas que conforman la población del país. Cualquiera sea su ideología política.
 
Porque en el país de “las chicas más lindas del mundo, de la avenida más larga del mundo”, tenemos también la “memoria y autocrítica más corta del planeta”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »
Scroll al inicio