Carlos Barragán: “678 rompió con la no critica a los periodistas”

Humorista, guionista, periodista y ahora cantante. Carlos Barragán canta en el ciclo de humor político “Rio y me voy”, mientras reparte su tiempo en la radio y en la televisión. Sin pelos en lengua y con mucho humor, Barragán habla de tango, kirchnerismo, política y recuerda también su paso por Radio Mitre.
– ¿Sos el guionista que canta?
– Podría decirse que soy un guionista que canta pero muchas veces no se que soy. Si, además, esto de los tangos sale por los guiones, por la radio. Arrancó siendo una forma de completar el guión en si. Por otro lado, desde el laburo, el cantar siempre fue para solucionar cuestiones artísticas. Con la negra Vernacci, volví a cantar y a agarrar la guitarra después de años que la tenía tirada por ahí y la había dejado de usar, cuando se nos ocurrió hacer una parodia del programa que tenía Silvina Chediek con Morgado. Volví agarrar la guitarra y empecé a cantar y a tocar de vuelta. Fue muy raro, muy loco ya que fue como volver a aprender todo de vuelta. Si, supongo que cantar, en esta cuestión, es una extensión de mi laburo como guionista y periodista.
– ¿Y periodista también?
– Periodista es una categoría muy extraña en estos tiempos. Creo que lo que me pasó en 678 es porque no vengo de la corporación periodística directamente. Hice periodismo por ahí, en lo que sería un poco al periodismo clásico, en Radio Mitre con Halperín y actuaba como un periodista. Si se iba alguno de vacaciones, me tocaba conducir el programa, hacer notas. Si periodista es un tipo que opina sobre lo que pasa y hace su análisis, soy periodista de hace mucho. Claro que no con la misma seriedad como para creermela y siempre con esa honestidad de decir lo que se me ocurre. No tengo intenciones de ser sensato, ecuánime, independiente o tener sentido común. Que es la gran discusión que plantea 678.
– Con respecto a los tangos, ¿cómo surge la posibilidad de hacer este espectáculo en si?
– Fue como un goteo de cosas. Muy raro en si. Fue a través de años. Apareció primero la Tonina como un personaje que iba a cantar tangos a un boliche que tenía Principi. Describíamos a este gordo que era merquero, trucho, mala gente, todo operado y viejo, que iba a cantar tangos como “Con el bombo te dejé” o “Te tuve que chorear”, con lo cual el tango no existía y usaba ese título, que estaba todo dicho. De ahí, en más, los productores como el Tano Gentili me dijo que me escriba un tango y lo cante. Me dije que estaba loco pero un día me entusiasmé y escribí uno y después otro y después otro. Es muy raro porque definió el chiste porque el tango ya estaba armado y ya decía, desde el comienzo, de que se trataba. Asi definió toda la estructura humorística del tango que ya no sorprende. Está todo hecho al principio y cuento de que viene el tango. No hay muchas sorpresas. Es más que se labura con la impunidad de este tipo, más con un tango que dice “Me comí un trava”. 
– Tomás a Carlos del Mar. ¿Por qué? ¿Acaso es el outsider del tango hegemónico?
– Claro! Era como un tipo maldito, en un sentido amplio. No solo porque estaba prohibido sino que era malo. Jugué con esta idea, de que estaba prohibido, que no lo dejaban grabar y estaba peleado con todos, con lo cual, se le podía dar algún tipo de verosimilitud y que compartió la misma época con Troilo, Manzi y Cadicamo. Ojo, la compartió desde un lugar de mierda porque se juntaba con ellos a ver si les podía chorear algo…Un malandra, mal tipo!
– ¿Con qué se va a encontrar la gente cuando vaya a ver el espectáculo?
– Es una historia que la cuento. Explico todo esto, porque no grabó y nadie lo conoce. Me hago cargo de contar la historia de este tipo, del tango que voy a cantar y después canto y asi vuelvo de nuevo. Adentro hay como una especie de biografía de un tipo perseguido por la cana, que va preso y que todos lo odian. También se caga a piñas con Mariano Mores. Asi va transcurriendo su vida, con muchos problemas.
– Hoy ¿cómo ves el efecto de 678?
– El efecto es grande en cuanto al mundo periodístico en si. Nos miran mucho los periodistas y nos detestan. Me llamó mucho la atención hace unos pocos días que estuvo Caparros que escribió un libro, con Zlotowiazda y él le dijo “Te noto enojado, muy molesto” y le responde “Y si, porque el Gobierno hace cosas que me gustan (típico argumento de “me gusta lo que hace pero no como lo hace”). Esa frase dice Caparros y agrega “porque cosas como 678”. Está enojado con 678 y escribe un libro. Cuando a Pino Solanas le preguntan por la campaña sucia de Macri, dice “La campaña sucia la hace 678”. Hay una enorme molestia con 678 y eso es pesado de llevar. Somos muy odiados. Rompimos con ese consenso de “donde está la palabra autorizada” al desautorizarla. Corrimos el velo y se vio la mugre que hay detrás. Somos muy frontales. Esa idea de no hacer “periodismo de periodistas” que era como una especie de ley primera, como el “No matarás”, 678 lo hace todos los días de manera muy brutal y salvaje. Nos detestan y preferirían que no existamos (risa…cansada) y eso también es muy estresante…Lo siento en el cuerpo.
– ¿Y en la calle?
– Hace poquito que me pasó algo, y fue la primera vez que una persona me dijo “No hagas más ese programa que es un espanto. Vos sos buena persona pero el programa es malísimo”. El comentario fue rarísimo pero se que en estos últimos días, después del 47% hay como un envalentonamiento y se que algunos compañeros recibieron algún tipo de comentario adverso que antes no pasaba. Salvo esto que te cuento, siempre recibo buena onda. También influye que me puteen poco el hecho de que mido 190 y peso 120 kgs.
– Sos grandote.
– Y si. Tenemos un costado muy animal. Si fuera petisito y flaquito, quizás me bardearían más. Creo que también el efecto del 47% les crea un entusiasmo que no tenían. El entusiasmo lo tenía la parte del oficialismo. El goce, la alegría, el cariño, el “aguante”, “vamos”, y ellos estaban como detestando, sin mucha convicción ni mucha voluntad para putear. Ahora, con los resultados de la elección y las últimas semanas de Clarín y Nación, como producción de realidad que manejan los tipos, establezcan como que “ya se van”, “cayeron”. Hay un clima diferente. Lograron cambiarlo.
– Me da la impresión es que no se critica a 678 por los informes, sino el hecho de mostrar que, por ejemplo, Clarín miente. Es como sacarle el velo a la gente y esto no se lo banca….
– Lo que no se perdona es el haber hecho nombres propios. Haber apuntado sobre personas, tiene su dificultad porque uno se pregunta “¿quien soy yo para criticar?” pero al mismo tiempo “quien es el otro para destruir”. Ahí hay una dialéctica jodida porque quien es uno para criticar a Magdalena Ruiz Guiñazú, una señora periodista con una trayectoria y demás. Pero la única manera de mostrar que Magdalena es tendenciosa y que no es una señora equilibrada, es escarcharla. Hay un espíritu de escrache que no se digiere bien por lo cual es obvio que no se digiera bien. Es como hacer un laburo sucio y antipático, de mostrar y señalar “como hablan de tal cosa” haciendo nombres propios, cuando no se había hecho nunca, con un acuerdo tácito de no hacerse. Cada periodista podía hacer lo que quisiese. El periodismo estaba sin ningún tipo de análisis ni de crítica. ¿Por qué no vamos a criticar como se hace periodismo?
– Mucha gente anda media perdida porque ven a 678 asi como Clarín y La Nación y ven dos realidades.
– Claro que hay dos realidades. Eso fue lo que logró 678, imponiendo una segunda versión de las cosas. Zaffaroni tiene que renunciar. Si, no, ¿por qué? Ver todas las operaciones que se hacen. Es muy impresionante esto que pasa. Puede ser que haya más versiones de lo que pasa pero todavía no se pueden imponer. Eso está muy claro con Macri. No logramos que llegara a la gente que Macri es quien es. Ganó el monopolio. Ellos pudieron contar al Macri que quieren y no nosotros. Por más que gritamos y pataleamos, para la gente Macri es un tipo copado y macanudo, que tira globos y hace las cosas bien. Uno no lo puede creer. Esto es lo interesante de la discusión de todo, de la Ley de Medios, que va a pasar con el periodismo, lo de Murdock. Es muy interesante y no tenemos mucha info. En Latinoamérica, por más que tengamos al Unasur y todo lo que pasa, no estamos tan al tanto. A Correa le pasa lo mismo o peor, al igual que a Evo y Chavez se come un golpe de Estado de la televisión. Es una gran discusión. 678 tiene que ser el principio de algo. No creo que sea el “nuevo periodismo” ni nada sino que vino a romper una lógica. Sobre ese espacio que rompió, hay que construir algo nuevo, que no se si lo construiremos nosotros. No somos una nueva «objetividad» -que tampoco la tenemos- al tiempo que sabemos que tampoco existe. Hay gente que se me acerca y me dice “tienen que hablar de lo que está pasando en..” y les digo “678 no es un programa que informe sino que muestra qué operaciones se están generando en Clarín. Te mostramos como te están lavando la cabeza con una mentira”. 
– No es un noticiero.
– Exacto, pero Telenoche tampoco es un noticiero pero por lo menos, lo decimos (risas). La gente se da cuenta y otra que no tanto.
Intermedio: Llegamos a Radio Nacional y Carlos nos recibe con un apretón de manos. Hablamos dos segundos y nos dicen que el Salón de Reuniones está libre para la nota. Nos acomodamos y empezamos, más que una nota, una charla muy distendida. Carlos es afable, macanudo. Se rie, reflexiona, gesticula al compás de esa voz grave que tiene. Es grandote y sentado, se lo ve “como en la tele”. Piensa lo que dice, aunque tire munición gruesa y se emociona con el recuerdo de Adolfo Castelo.
 
– Dijiste que con Macri no pudieron hacerle llegar el mensaje a la gente pero ¿a la gente no se la puede criticar cuando se expresa?
– No, no se puede (risas)
– Directamente…
– Sabés que nunca lo había hablado con nadie directamente este tema. ¡No se puede! (risas). ¡No preguntés más! No se puede… (risas)
– Con ese criterio, no se puede criticar a la gente en Berlin 1932 o Washington 2004, con terribles mocos que se mandaron votando a quien votaron….
– ¿Y el que votó a Menem? ¿A Fujimori? ¿A Patti? Ahí tenemos una movida muy compleja que me supera. Está buena la discusión. En un punto, hay una cuestión de hipocresía, que no se puede criticar a la gente porque el pueblo es como sagrado. La opinión del pueblo, del soberano, y bla, bla, blá. Es muy gracioso escuchar a gente de Radio Mitre diciendo “como van a criticar a la gente”. ¡Hijos de puta! Y también salta lo que hablamos hace un rato de ¿quien es uno para criticar? Para mi, es evidente que votar a Macri es un error y como tal, hay que criticarlo…..
– Pero…..
– ….pero parece que uno estuviera criticando la democracia y entran a jugar otras cosas. Está todo muy contaminado. Las palabras están contaminadas. Creo que, en la intimidad, hay que criticar a la gente porque la gente somos todos.
– Somos nosotros.
– Y si no nos criticamos, no avanzamos. También hay una cosa no del todo sincera, cuando se dice que “perdimos porque no supimos comunicar”.
– Termina siendo un tema comunicacional y no de ideas.
– Claro. Es como un cliché que lo usan todos. Tampoco crea que sea asi unicamente. Estoy convencido que hay gente que le molesta no lo que dice el oficialismo, el kirchnerismo sino que hable. Le hincha las pelotas el discurso de la política, de la recuperación de la política en si. Le hincha las bolas y no quieren saber nada. No quieren escucharla a Cristina hablando de historia, de luchas sociales y reivindicaciones. Quieren escuchar a Macri diciendo “Juntos venimos bien”, “Fuerza todos juntos”, “Hay que quererse”. Tienen derecho. Uno tiene derecho a ser bruto, estúpido o un genio, el que se desentiende de la realidad. No sé si hay derecho. Son muchas preguntas. ¿Un señor, tiene derecho a que no le importe la política?
– Y….
– Claro. En realidad, si vas a votar, tenés una obligación de que te interese y una responsabilidad cívica al respecto, de informarte, sino no votes. Hagamos una lista de los que no les interesa votar y listo, que no voten.
– El problema es que después, no votan y encima se quejan.
– Ahí uno se encuentra con lugares inaccesibles al preguntarse ¿Cómo la gente votó a Del Sel? No es tan fácil, como dijo Fito. No estoy de acuerdo con lo que dijo del «asco» porque él habla de un tipo garca, que vive en Palermo, que no le importa nada de nadie, que es un forro y vive en su mundo. Muy egoísta. Con ese garca egoísta no llegó al 47%.

– El problema es cuando suma al tipo que vive en Floresta, Mataderos…
– Bueno, en Mataderos, sacó el 55%, con gente de laburo, que se rompe el orto para laburar a la que Macri no registra ni le interesa registrar. Nunca tocó un tipo como esos, los ve a 100 mts y le chupa un huevo de su vida. Después, este ñato va y lo vota a Macri. Esto me supera. Después, está la otra discusión. A Duran Barba no le importa y quiere que este tipo te vote. La otra discusión es de si ponemos globos o no, para que nos voten. Ahí hay otro debate. Creo que el kirchnerismo, en eso, es demasiado ambicioso.
– ¿Si? ¿Por?
– El kirchnerismo es una movida muy exigente para la gente.
– Es todo un tema el “exigir” a la gente.
– Claro. Cuando Cristina habla, exige un entendimiento. Que milites, que te pongas las pilas, un conocimiento de lo que fue y lo que va a ser. Es todo lo contrario a esa imagen de una monarca que dice “yo voy a hacer”. El “nosotros” está implícito todo el tiempo. Te está diciendo que vos tenés que hacer lo tuyo pero con eso no alcanza.
– ¿Por qué las minas la detestan tanto a Cristina?
– Te digo lo que dicen las minas que la quieren, hay mucha envidia y machismo. Muchas minas detestan que otra tenga tanto poder, al ser la presidenta de un país. Encima lo ejerce desde un lugar muy femenino. Fijate que no usa pantalones, usa tacos y se maquilla como una mina. Es linda, usa el pelo largo y usa todos los atributos femeninos para la función política. No es como Bachelett que era una mina gordita, de anteojitos, que no se pintaba, con esos trajecitos y demás.
– Veamos a Merkel o en su momento, Margaret Thatcher.
– En eso, las minas tienen un tema. Es la Presidenta. Es linda, inteligente y habla bien.
– Hace un ratito, hablaste de cuando laburaste en Radio Mitre. ¿Cómo recordás esa época?
– Fue fantástico laburar ahí. No porque estuviera ahí sino porque estaba Castelo, Gillespie, con productores con quien nos hicimos muy amigos, Lorena Maciel que todavía era progre. Después apareció Principi. Fue genial. Castelo falleció y nos afectó mucho. El programa estaba más arriba que nunca. Tuvimos una reacción contraangustia y el programa estaba muy a full. A pesar de que estaba yo adentro, era un gran programa. Teníamos mucha independencia. Esto lo digo para los que dicen “trabajó en Mitre” –nunca trabajé en Mitre-. Fue rarisimo. Castelo era un turro y un genio. Veniamos con producción externa por lo que Mitre no nos podía decir nada. Además, Castelo era tremendo. No le podías decir nada de eso. Cuando se muere, nosotros, de puro inconsciente y no por hacernos los banana, dijimos “nadie nos va a decir nada” y los gerentes se encontraron con una bandita de inconscientes que no entendían bien qué, cuando venían a decir algo, nosotros decíamos “no”. Todo desde un lugar muy de boludos, no de rebeldes. Ahí nos la juraron y cuando pudieron, nos echaron. No recibí presiones, más allá de que uno sabía que no se podía hablar de ciertas cosas. Hubo una vuelta que habían echado a mucha gente del diario -creo-, lo conversamos entre nosotros y dijimos “Vamos a decir algo”, “Pero no se puede” y asi. Pero no se podía y ahí vimos todo el tema de la autocensura en los medios. Después decíamos lo que queríamos.
– ¿Te sorprende ver a Lorena Maciel donde está?
– La verdad que si pero creo que uno se deja llevar a veces….Pienso, trato de no creerme muy pistola y exagero con eso pero me pregunto, ¿qué hubiese pasado si me daban a mi un programa en Mitre? Si en vez de echarme, me hubiesen pagado sesenta lucas, un programa para la tarde, con toda la vorágine de “los K son soberbios y agresivos” y con la guita en el bolsillo. El periodismo es un oficio liberal. Estás solo y laburás, laburás, laburás. No ganás mucha guita en gráfica y al otro día, entrás en la radio, en un programa mejor. Ya tenés cuarenta y pico de años, y un día te dan un programa y ahí ganás bien. La radio tiene más llegada y eso te tiene que afectar. Laburaste, te rompiste el orto….Me estoy poniendo en esa cabeza. Pienso para mi mismo qué me hubiese pasado. Si me voy pensando que Cristina es una mina copada o me quedo acá porque, ¡loco es mi carrera! Es complicado juzgar…igual juzgo. Después me siento un poco culpable. Vuelvo siempre a la idea de la “mierda oficialista”. No soy peronista. Me encantaría serlo y cada vez lo entiendo más al peronismo y también al gorilismo.
– Ahí es cuando te das cuenta.
– Yo mismo era gorila hasta hace doce años. Dejé de serlo y empecé a ver que el peronismo no era una mierda ni la peste que había podrido a Argentina.
– Esa cosa carismática…
– Claro…ahora con “mirá que bien que está Uruguay”. Esa pelotudez que inventaron ahora de que es un país serio porque no tuvo peronismo. Lo de Sarlo también fue un ejemplo más del entendimiento al gorilismo, de la profunda perversión que tiene. Es como el tipo que te pega en el piso y después te dice “Hijo de puta, encima llorás”. Muy sádico y psicópata. Eso lo descubrí hace poco.
– La última, si por esta puerta del salón de reuniones de Radio Nacional, entrase el Carlos Barragán que fue maestro de escuela primaria, ¿qué le dirías?
– En realidad, no fui maestro sino que estudié en el Magisterio. Le diría que se quede tranquilo que la vida le va a sacar y después le va a devolver. Tuve años tirados a la basura, sin saber que hacer con mi vida y de golpe, a los 30, empecé de la nada a laburar con Lalo Mir y así, ¡fuuuuu! De golpe me empezó a salir todo bien, cuando desde los veinte a los treinta me salía todo mal
– ¿Te arrepentis de algo?
– Tengo mala memoria, boludo. No se si te digo que no me arrepiento sino que no me estoy acordando. Creo que hice lo mejor que pude. Siempre. De los últimos cuatro años, últimos pasos por los medios, no me arrepiento. Soy bastante fiel a mi mismo aunque después también me traiga problemas conmigo mismo. Pero igual, pago mis propios costos.
Carlos Barragán. Jueves 18 de agosto. La Oreja Negra. Uriarte 1271. A las 21hs.

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