Marcelo Mazzarello: «El humor tiene una base de cuento social»

Acaba de presentar un unipersonal que combina política, humor y reflexión, algo que hacia rato que no se veía por estos pagos. En una rica charla, Marcelo Mazzarello se da el tiempo para reflexionar sobre el teatro, la política y el desarrollo de su “Mazzarello no chilla” con profundidad, al tiempo que abre la puerta un futuro….¿dramático?


-¿Este “Mazzarello no chilla”, es una continuación de “Quien son vo”, tu primer unipersonal? ¿Lo tomas de esa manera? 
– No diría que es una continuación. Hay una matríz común que atribuyo a que siendo yo el que los ha hecho, vuelven a salir los mismos temas con otras formas. Cambian matices pero seguís siendo vos, por lo que va a tener su impronta. En el caso de un unipersonal, es una marca muy personal. La verdad es que mi idea era diferenciarme de ese primer unipersonal. Este tiene más desarrollo y está más pensado para el espectador pero empezas a trabajar y ves que la matriz vuelve a aparecer. La forma de encarar los temas y de meterte en aspectos más histórico, que es lo que más me gusta. Cuando haces un espectáculo, vuelven a aparecer los temas que a uno más lo cautivan. 

-Además, son diez años justos del estreno de tu primer unipersonal…. 
– Si, si. Parece que todo tiene una lógica propia, que no me pertenece. Nada fue pensado… 

-¿Cómo fueron surgiendo los personajes? 
– Van saliendo….Vos viste “Quien son vo” y el bombero ya estaba, pero es el único. Eso tiene una lógica que creo que va más allá de todo. Hay una lógica universal que permite que las cosas empiecen a aparecer. De esta manera, el ensamble final –que termina siendo un pensamiento en línea-, está ensamblado por los distintos personajes que aparecieron y fueron escritos en distintos momentos y aparecieron de distintas formas. Ese ensamble final es lo último que hago. Escribo cosas, armo y después empiezo a buscar el sentido para que cada una de ellas se ensamble con otra. Por eso digo que no es algo especulado desde un principio. No quise hacer algo que tuviese que ver con el unipersonal pero aparecen las mismas cosas pero de distinta forma. Hay personajes que van apareciendo, porque me aparecen en la vida. Hablaste del economista…¿habías escuchado que es una persona? 

-No, pero todos tenemos un amigo que es medio chanta y ventajero… 
– Si, pero este…vino a la primera función. Quiero que venga a la última y lo voy a hacer subir al escenario. Él se ríe pero hace esas cosas. Son todas anécdotas de él. Es un conocido del Parque Saavedra. Los personajes van apareciendo asi. Al bombero lo vi una sola vez y largó todo ese rollo. Nunca más lo vi y hasta incluso empezas a dudar si realmente existió. Son personajes que aparecen…como si fuera una especie de regalo del universo que te muestra textos y personajes únicos. Uno lo rescata y lo pone en un contexto. Cuando aparece un personaje asi, lo escribo. Después encuentro el sentido. Asi el público se identifica, lo identifica y sabe que están en alguna parte. 

-El economista es el primero que aparece en la puesta, ¿no? 
– Si. 

-Como dirían en boxeo, es una primera mano terrible que metes con el economista…
– Es la primer mano…Hay algo con ese personaje…Lo que me pasó con ese personaje fue que empecé contando yo las anécdotas. Las probé diciendo “conozco una persona que…” y asi sucesivamente. Se desmayaban y me decían “no puede ser”. Después, cuando armé el personaje era como contarlo, me pregunté si ¿lo cuento como anécdota –y la gente se caga de risa- o lo hago a él? Tuve que tomar esa decisión en algún momento. lo que había probado es que lo contaba y funcionaba. Tomé la decisión de hacer el personaje y funcionó. 

– Empieza todo el tema de las pelucas… 
– Exacto….También, probándolo, cuando no tengo un elemento que me saque de mi, al espectador le cuesta mucho engancharse. Me sigue viendo a mi todo el tiempo. Cualquier elemento que me ponga….un pelucón, algo fuerte, cambia. Esto me lo dijeron amigos que habían venido a verme cuando lo estaba ensayando. Tenía cosas armadas y lo mostraba sin peluca. Me decían que estaba buena pero “faltan personas”. Edu Blacher, el músico de la obra, me dijo “cada vez que te pones una peluca, es un aire….Es como si viniera más gente”. Entonces, ahí aparece lo que es una necesidad del espectador, que haya cambio de luz y personajes. Que tenga un ritmo vertiginoso pero que tenga “aire”. Si no, siento que el unipersonal, al no tener otra persona en escena, lo estoy ahogando. Es liberarlo de la carga de ver todo el tiempo una sola persona en el escenario. Estoy muy pendiente de lo que siente la gente. Soy medio paranoico con eso. Muchas de las cosas que digo, son pensamientos que encierran cosas que creo –y no son graciosas-, pero lo que lo vuelven gracioso es la forma, no el contenido. 

– Ahí aparece el Rey Inca. 
– Claro. En todos, hay un pensamiento central. Creo que también eso es el humor. Desde Chaplin para acá, que mostraba la explotación del hombre, los inmigrantes o Tato, con sus monólogos políticos que te cagabas de risa pero te mostraba todo. El humor tiene que tener una base de cuento social, que te hace reir porque sabes lo que te está diciendo.


-Mazzarello no chilla, ¿es político? 
– No, pero tiene una mirada política que intenta pasar por arriba, las antinomias que hay hoy en día. Ese era otro de los planteos. No se lo puede ubicar de un lado ni de otro. Hasta ahora se ha logrado. Ha venido gente, polarizada políticamente, y en ningún caso, nadie se sintió afuera, ni juzgado. Ni de un lado ni del otro. La pregunta que hay es, “¿Es K o no es K?”. A la función de prensa, vinieron Pablo Echarri y Nancy Dupláa, que son amigos. En un monólogo digo explícitamente que “no soy peronista” y lo señalo. Creo que, saliendo de esos lugares, es suficientemente rico para salir de las antinomias. Podes no ser del mismo palo pero no por eso tenes que estar peleándote con el otro cuando da una opinión política. “Que importa si soy o no soy peronista. Lo que importa es el artista”. Sus canciones siguen representándonos en el mundo. Discepolin fue una persona que pagó con la vida el haber dado una opinión política. En el momento fue muy castigado hasta que se murió de tristeza. Pero no fue el único que fue atacado por su opinión. Es “lo otro no es”. Fijate esa otra frase, siguiendo con el tango, de “Piazzolla no es tango”. Se toma todo aquello que “el otro no lo es”. Si eras de Pugliese, X no existe”. El otro día, charlando con una persona me decía que “los robos son muy violentos”. Después me dice que cuando maneja, le tira el auto para pasar primero, etc. Después nos preguntamos donde sale la violencia…La idea del espectáculo es poner en perspectiva a todos los temas de la argentinidad. No se le esquiva el bulto a la política pero no quiero que sea mirado o tomado como una bandera de ninguno de los dos lados.

A nivel contenido, lo más fuerte es lo de Discepolo y el rey Inca. 
– Si, por afano. 

– Con el rey Inca, es muy fuerte el reclamo a Europa…
Es uno de los momentos más fuertes, más potentes. Mirá, han venido chicos de diez y hasta seis años y es lo que más le fascina. Les pegó el rey Inca y el economista. Después se pasan una semana diciendo “es todo mentira!”. La gente dice es que el argumento tan irrebatible que no hay manera de refutarlo. Con otros te pueden decir, “esto me gustó más”, etc. Nadie dejó de decir que el Rey Inca es irrebatible. Como está hecho con humor e ironía, hasta ha generado un bloque donde te preguntan de donde salió el texto. Al respecto, no es mio el texto. Es de Luis Brito García, de los años 90. Es un texto que se pone, a veces, en boca de Evo Morales. Es un texto tomado de internet y editado un poco. Está a los efectos de ilustrar ese pensamiento que unifica miradas. Tal como lo hace Discepolin. Al ser un argumento irrebatible, el humor se basa en la distancia. La historia hace que puedas mirar con distancia las cosas y puedas entenderlas mejor. Siempre que leas sin ponerle cargas adicionales. Esos son los dos momentos donde la gente se siente representada y a salvo de la antinomia. Si vivis en Latinoamérica, no podes no sentirte representado por ese texto. Tiene algo de justiciero…


-La gente no aplaude al toque…. 
– Si, se queda…Mi sensación es que hay algo muy poderoso entre la imagen y el texto, que a la gente la deja dura. Como no es un chiste, cuesta captarlo –algo que también pasó en “Quien son vo”- que es ese pensamiento que puedo generar de “este tipo es el que me hace cagar de risa y ahora me está tirando esto que es muy serio”. Es una serie de pensamientos que trabajan ahí y después decantan. Creo que sorprende. Siento que son las cosas que tengo que hacer. Me gusta jugar con que el espectador pase por esos lugares. Que el espectáculo no sea nada más que  te reis sino que está esa línea de pensamiento atrás. Siento que eso…soy yo. 

– ¿Fue catártico el espectáculo? 
– No era la intención pero termina siendo algo catártico.Lo que quería era que no se note tanto….jajajajajaja. 

-¿Siempre pensaste en hacerte cargo de la dirección? 
– A medida que lo fui escribiendo empezaron a aparecer las ideas de puesta. Ese aparato que iba cambiando de forma fue una idea del principio. Todas las ideas fueron naciendo a medida que escribía. “¿Acá que hago?” «¿Qué estoy haciendo?”. Cuando terminó de estar escrito, ya tenía algunas ideas de puesta en la cabeza. Si llamaba a un director era para imponerle las cosas que estaban o abandonaba todo para que el director disponga. Soy de trabajar en equipo, y ceder lugares preferentemente para que el equipo funcione. Como cada unipersonal me lleva diez años, no consideré que era el momento para ceder cosas que ya estaban puestas. Sabía que asumía un riesgo para la mirada del otro, que iba a tener muchas cosas que hacer y que por algún lado, se te podía escapar la tortuga. Preferí aceptar ese riesgo y si algo tenía que fallar, que sea con mi firma. 

– ¿Tiene nombre el personaje central? 
– No porque hay un juego en que, en definitiva, soy yo. Igual tiene nombre que es Momo. “Momo, dejá de pelotudear” y viene por el rey Momo. El primer nombre del espectáculo era “Momo Rex. La monarquía en ojotas”. Es la frase de Mitre. Lo hablé con Flor, mi mujer y no nos convencía. Le cambiamos el nombre a último momento. En realidad, fue primero “Calavera no chilla” pero cambió por un acto fallido de mi mujer. Estábamos armando la gráfica y todo y en vez de decir “Calavera no chilla”, dijo “subamos todo lo de Mazzarello no chilla”. La verdad, estaba bueno. El que diamagraba estaba en México y lo probamos con él. Le preguntamos dijo “Me encanta”. Después seguimos para adelante. Me parecía que estaba bueno que tuviera el apellido. Uno también va a tientas en esas cosas. Probando y demás… 

– ¿Cuanto tiempo estuviste ensayando? 
– Cuatro meses ensayando y dos años escribiéndolo. Tenía escrito otro espectáculo en realidad, para cuatro personajes. Cuando estuvo ese espectáculo escrito –que me demandó cinco años-, empecé a mostrarlo y ver la posibilidad de hacerlo. Ya tenía la experiencia con Jamel y de autogestión con más actores. Pero era difícil como otras veces, el mantener el grupo. Es un esfuerzo terrible. Me dije “voy a escribir algo que no dependa del armado de otros actores”. Que dependa solo de que quiera hacerlo. Me parecía una secuencia mejor y por otra parte, me iba a permitir siguiendo hacer lo que tenía ganas de hacer y decir arriba del escenario que es lo que me permite este espectáculo. 

-¿Hay un Mazzarello dramaturgo? 
– No se…si tanto pero si un intento de escribir y hacer espectáculos como autor. 

-¿Y director? 
– Está todo puesto pero en ese caso, lo que me pasó fue que lo escribí, lo actuo y también lo dirigis. Es como tirar el corner e ir a cabecear. Las ideas están. Es un espectáculo que me parece, para que un espectáculo trascienda, tiene que trascenderte a vos. Si lo agarra alguien y lo quiere dirigir, no tengo problemas de entregarlo. Me correría un poquito de todo.mEl ser buen autor no te hace buen director, el ser buen director no te hace ser buen autor y ser buen actor no te hace ninguna de las dos anteriores. Cada uno de los personajes tiene una impronta personal. La ventaja al ser actor es conocer determinados resortes del actor. Pero también desconozco muchos como autor. Por eso no creo ser autor. Creo que he escrito este espectáculo pero un autor tiene más que eso.

Es de esas obras que va a tener espectadores que van a ir a verla más de una vez…
Por suerte, está pasando…y son espectadores-espectadores. Gente que vino una vez y volvió. Da para verla más de una vez. Es un lindo programa. El lugar está bueno, se toma un trago, tiene algo de evento y porque la obra les deja algo picando que no terminan de procesar. O que les gusta ver de nuevo. Todos los espectadores nos ponemos en ese lugar de “contamelo de nuevo”. Además el espectáculo fue mutando bastante, de función a función. Le sigo encontrando cosas que pueden mejorarse. El proceso del ensayo-estreno-función fue relativamente corto. Siento que necesita más desarrollo y un poco de pulido para que brille. Creo que lograr el control de toda la botonera….todavía no pude soltar las amarras como quiero. Ahora me voy a Mar del Plata, y me va a sumar porque voy a hacer dos funciones o tres

¿Cuando te vas de gira? 
– Hasta el 28-11 sigo acá y el 6 de diciembre es la primera fecha. A fin de diciembre ya arranco y me quedo toda la temporada. Después volveré para acá. Hago Mar del Plata en el Auditorium dos meses y después volver acá. Es un buen plan moverla. A la vuelta haremos fechas en el interior del país. La iremos adaptando de acuerdo a lo que vaya pasando. 

-La última vez que hablamos, micrófono de por medio, fue hace cinco años. Te voy a hacer la misma pregunta que me respondiste en ese momento, que estabas un tanto crítico al respecto. ¿Cómo ves el tema de la militancia de los actores? 
– A ver…no quiero criticar a los actores porque hay casos particulares. Creo que hay gente que, bien intencionadamente, en los últimos años ha empezado a participar. En ese momento, estaba mucho más caliente con algunas cosas. En los últimos años, aprendí mucho de la experiencia de trabajar con Pablo Echarri y Fernán Mirás. Fueron dos años de obra. Ellos son muy K y yo no. Logramos tener una convivencia muy armónica. Nos hicimos amigos con las diferencias. Aprendí, en este tiempo, a hablar de política de otra manera. A entender a los que opinan diferente. Yo mismo era como esos a los que critico. Igual de intolerante en mi forma de verlo. Hay cosas igual, que pasaron cerca de ese año, que tuvieron que ver con la Asamblea de Actores. Estaba caliente con esa Asamblea y algunas posturas…No todos los actores son lo mismo y se vieron cosas que no estaban en la militancia pero después si. Gente que en ese momento no estuvo pero después aparecieron como grandes militantes. Eso fue divisorio de aguas. Creo que no son todos iguales. Hay gente que se acercó a la política bienintencionadamente con una opinión con la que puedo estar o no de acuerdo pero no dudo de sus intenciones y su mirada. Tendremos diferencias y nada más. Estoy en desacuerdo aquél con aquél que saca partido de su militancia pero también es alguien que aprovecha –como tanta gente- intentando sacar de eso un rédito personal. Como está mezclado con la gente que no es asi y solo tiene una opinión política, no me gusta hacer una opinión generalizada respecto de los actores opinando de política

¿Y el público? Porque también estigmatiza a los actores por esta cuestión…
Claro. Esa si es una pelea. Por eso, en el espectáculo, estuvo bueno que vinieran Pablo y Nancy….Eso si hay que pelear. Importa la intencionalidad porque una cosa es cuando alguien lo hace con intención. Pero aquél que piensa genuinamente algo –por más que no estes de acuerdo- es peligroso estigmatizar. De eso hay que hacer un ejercicio, que tenemos que hacer todos. Siento que tuve que aprender a entender y a no enojarme con esas cosas. A luchar contra esa polarización que si, fue gestada y que también viene de nosotros. No es que vino de Marte. Si hay algo que se puede hacer –y uno como actor tiene responsabilidades sociales en lo que es la comunicación- hay que ser muy cuidadoso para poder pasar por arriba de eso y no ser partícipe de esa estigmatización. Cualquier opinión de uno –que es público no es lo mismo que lo diga alguien del público-, hay que hacer un ejercicio de cuidar mucho la palabra y la estigmatización, por el bien social, en el sentido de lo que somos como sociedad. No seguir generando violencia desde el discurso…que ya hay bastante violencia

Pareciera que el público es intocable…No se lo puede criticar… 
– No creo que el público sea un Dios y que haya que congraciarse con él dejando lo que uno piensa de lado. No se tiene que exagerar. Lo trabajé conmigo en particular, porque soy calentón y no esta bueno decir lo primero que se me viene a la cabeza. Hay que trabajar para mejorarse uno y para mejorar ese público. Que la identificación venga porque están de acuerdo con lo que pienso y les gusta mi espectáculo. Si no es así, no voy a adecuar mi ser para congraciarme con el público. Esto es en particular  en un espectáculo que está involucrada la mirada del “ser nacional”. No podía evitarlo. Evidentemente algo de eso soy yo. Tengo mucha mirada política y no podía no evitarlo. Podía saltar la antinomia pero no evitarla. 

-En los 80, estuviste laburando en el Parakultural. ¿El publico cambió en tanto y en cuanto más curioso a lo que le brindaba el artista respecto a lo que se brinda ahora? 
– Es una muy buena pregunta. Te voy a hablar de lo que era el Parakultural en los años 80. Diría que había un público –hay muchos públicos, no uno solo- que buscaba experimentar. Iba a un lugar a experimentar que pasaba y nosotros eramos artistas que íbamos a probar nuestras cosas con gente que quería experimentar. Si la pregunta es si hubo una involución cultural…


Digamos que esa es la pregunta…
– Digamos que si. La involución cultural no es parte del teatro. El neoliberalismo trajo los valores de la sociedad norteamericana. El que tiene es “más” que el otro. El “poder” impone opinión. Le da la prepotencia. En el mundo avasalló a todos los otros poderes, como la cultura. Nuestra sociedad tenía una mirada más europea que norteamericana. El objetivo de las elites argentinas era ir a Paris, no a Estados Unidos. No estábamos tan lejos a nivel generacional. Yo los ví. Esa herencia se corta en los 90 con el barco privatizador. Pero no es solo acá, en Argentina. Michael Moore dice en un libro que “vivía en Manhattan rodeado de artistas y en los 90, vivo rodeado de yuppies”. Esto es una buena muestra de como cambió culturalmente los años 90. El objetivo mismo del artista no era que “lo vean” sino hacer algo que estuviera bueno. Después, bueno….daba lo mismo acá o allá….Ahora, la pelea por “figurar”, por “estar en los medios”. Antes se juntaban en un garage para tocar y entretenerse, con alguna búsqueda de abrir la cabeza; ahora, ya están pensando en sacar un hit. Ese “objetivo” nos acorta culturalmente, nos achica. Pero no creo que sea una cuestión del público sino que es un cambio social que ahora podes verlo en documentales y análisis sociológicos. La responsabilidad artística está en recuperar esos valores y no creernos que “ésta” sea la verdad. 

-Si te pregunto por “El polaco», tu personaje en «Viudas e hijos del rock and roll» 
– Es otro corredor de límites. Los personajes que hago, tienen una misma impronta. Es más border en la tele. Tiene mucho riesgo ya que se pone en bolas o en zunga. Tiene un riesgo de crítica. Hay algo de juicio y prejuicio acerca de los personajes. Me parece que está bien, jugar con esos límites. Por eso, genera un poco de escozor en la gente.  

-¿Sos de cuidarte? 
– No, no. Soy deportista. Tengo el mismo cuerpo desde los veinte años. Hago mucho deporte. No me hago problemas con las comidas, como y me tomo un vinito. Pero teniendo un cuerpo como el mio, se tapa y trataba de neutralizarlo, porque como comediante, no aportaba nada en tanto el cuidado. En los personajes populares que hago, no coincidiría. 

– ¿Vas a hacer algún personaje dramático? 
– Si, y es algo que me están diciendo después de hacer el unipersonal. Me lo dijeron muchos teatreros. “Hiciste Discepolin…tenes una veta dramática que no la explotas”. Y la verdad…me están tentando! Jajajaja. Siempre fue un gusto que quise darme. Soy de creer en los pasos, en el desarrollo y el trabajo consecuente a través de los años. Este trabajo, el unipersonal, es la piedra fundamental para quedarme tranquilo con esto que te digo, de tesis. Es un espectáculo madre de otros espectáculos y otros lugares de exploración dentro del teatro. Uno de esos lugares va a ser la veta dramática o un personaje que no vaya por el lado del humor. Esto sería en teatro pero también me encantaría hacerlo en televisión. Lastima que, salvo la propuesta de “Discepolin” de los últimos tiempos, es difícil que te convoquen porque siempre te llaman  para los mismos roles de la comedia. Tampoco veo tantas ficciones dramáticas. Demasiados ejemplos donde diga “quiero estar ahí”. 

Tenemos una gran cantidad de autores nacionales y hacemos éxitos extranjeros en el teatro comercial. ¿por qué no tenemos a nuestros autores escribiendo para el teatro comercial? Las obras que vi no son mejores que cualquiera que hubiese escrito un autor nacional. Más si lo puede escribir cualquier autor de acá. No desvalorizándolo pero hay una cosa de “no escribo para teatro comercial”. ¡Por favor!
Creo que es ese trabajo que hay que hacer. Hay que romper la barrera de los que hacen. Pero ese discurso también viene de los autores. 

-Algunos jovenes autores recién llegan a teatros como el San Martín al tiempo que otros atrasan años y se siguen mordiendo la cola
Es cierto. Los personajes y todo surge de la sociedad misma. Los problemas que tenemos de prejuicios y demás, es de lo que somos nosotros. Por eso, el análisis social me parece fundamental, para que empecemos a mirarnos con autocrítica. “Che, hay algo que no está funcionando”. Lo que no está funcionando, que hace que no funcionemos como sociedad son estos valores personales que se imponen. Eso es el ego. Hay unos problemas importantes con eso. Queremos darle profundidad a algo que no tiene. “Mirá…hago algo profundo” y un tipo hace fuerza…No es asi. A veces, lo más simple es lo más profundo.


“Mazzarello no chilla”. Teatro Picadero. Pasaje Discépolo 1857. Viernes, 23 hs.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »
Scroll al inicio