El Veneno Del Teatro (Teatro)


Tensa y atrapante

De Rodolfo Sirera. Versión: José María Méndez. Dirección: Mario Gas. Con Miguel Ángel Solá y Daniel Freire. Escenografía: Paco Azorin. Vestuario: Antonio Belart. Diseño de iluminación: Juan Cornejo. Sonido y música: Orestes Gas. Asistente de dirección: Montse Tixe.

Teatro Maipo. Esmeralda 443. Martes a viernes, 20.30 hs; sábados y domingos, 20 hs. 

Sorpresa. Un actor, de buen porte, llega y pide hablar con el “Señor de la casa”. Lo recibe un mayordomo y le pide que espere, al tiempo que inicia el diálogo. No obstante, no solo se da comienzo a ese intercambio sino a una puesta atrapante en todos los sentidos posibles. El rol de cada uno de los personajes variará con el devenir de la obra, pulsando las teclas de los sentidos en lugares inesperados. El artista que debe llevar su arte hacia su máxima expresión, pero ¿cual es el límite al respecto? En todo caso, ¿hay límite alguno? Pero todo lo que es pregunta, no se responde de manera burda, sino con un fino y atrapante trabajo a cargo de la versión de José María Méndez. La vitalidad de la puesta, que parte del deseo por parte del “Señor de la casa” para que el actor interprete una obra de su autoría, basada en la muerte de Sócrates, es constante y sostenida. Ágil pero no veloz, cada palabra, cada silencio está ubicado en su justo lugar dando lugar a las más variadas interpretaciones y sensaciones respecto a lo visto sobre tablas. Desde la reflexión del poder hasta la manipulación de las situaciones que pueden cambiar a través de una mínima expresión, con las consecuencias futuras que esto implica. La tensión que atraviesa el texto y el relato es asombrosa. En la sala, no vuela una mosca por lo que el silencio es el contexto exacto para que las voces de los actores sean oídas en sus mínimos detalles.  

La escenografía, que puede parecer grande en su tamaño, es exacta a los requerimientos de la puesta. Se utiliza todo el espacio escénico con naturalidad y soltura.

La presencia escénica de los actores es otro de los puntos salientes de la obra. Un excelente Miguel Ángel Solá da vida al “Señor de la casa”, y lo hace transitar desde la inocencia del comienzo hasta ese carácter dominante y sórdido con el cual desea llevar a cabo su obra –literaria y personal-. Por su parte, Daniel Freire es el actor escogido en suerte para representar una obra que será un quiebre en su vida, estableciendo un  “antes” y un “después” –si es que este es posible- en su vida. Es muy interesante el cambio que desarrolla su personaje, desde la altanería con la que trata al mayordomo hasta los últimos momentos de la puesta, que lo encuentra en una situación acuciante en tanto a su propia persona y su arte. La dirección de Mario Gas le brindó a la puesta el dinamismo necesario para que sea ágil, entretenida al tiempo que mantiene una tensión absorbente.

“El Veneno del Teatro” enorgullece al hecho teatral en tanto su concepción, su intensidad y sus actuaciones. Verla más de una vez permitirá apreciar aún mejor esos detalles, esas sutilezas que se encuentran siempre en las obras de calidad a medida que pasa el tiempo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »
Scroll al inicio