Las Damas de las Tablas 2011

En el rubro de las actuaciones femeninas, hay un punto de continuación de lo relatado la semana pasada como “Mejores obras”. Como viene pasando de hace un par de años, el unipersonal femenino le saca unos cuantos cuerpos a los hombres. 

De esta manera, destacaremos a Lila Monti y su excelente “Povnia” y Cecilia Cósero (foto derecha) en “Trinidad Guevara”. El primero es un unipersonal de clown. Monti es Una, refugiada de Povnia, un país que ha desaparecido y cuenta su historia en su lengua natal. La interrelación entre el humor y el drama es armónica, sin caer en golpes bajos, con escenas profundas y sentidas. La puesta es ágil y dinámica abarcando todas las expresiones y sentimientos del ser humano, con esa vuelta de tuerca que solo un clown le puede dar. En cambio, la segunda encarna la vida de Trinidad Guevara, con el ritmo de una montaña rusa de pasión y deseo. Cecilia Cósero apela a una actuación física y de apariencia fría –pero que no lo es en lo más mínimo-, con un tono de voz sube y baja al tiempo que su propio cuerpo se divide en lo visto y lo que se mueve, creando una actuación fuerte y sensible con los matices adecuados de lo que se está presenciando.
 

En esta misma sintonía de los unipersonales, destacaremos también a Vanesa Maja y Mercedes Funes. Maja hizo un trabajo brillante en la superlativa “Rosa Brillando” logrando un alto nivel de sensibilidad que permite un viaje poético sin abandonar la butaca del teatro. Onirica y sensible, encarnó a Marosa di Giorgio, la poetisa uruguaya, con soltura y exactitud. En cambio, Funes, una de las malas más reconocidas de la tele, transita por la angustia y la locura en “Te voy a matar, mamá” pero sin caer en ninguna caricaturización ni clichés de ningún tipo, dando cuenta de su sapiencia para el personaje. No omitiremos los muy buenos trabajos de Karina Androvich en “Como humo para el té” e Irina Alonso en “Sombras sobre vidrio esmirilado”.

Dejamos de lado los unipersonales para destacar a Claudia Cantero (foto izquierda) y su muy buena tarea en “La Familia Argentina”, como esa madre que ve como su marido en segundas nupcias, la deja para formar pareja con su hija. El dolor y la bronca transitan por el cuerpo de una Cantero que se llena de visceralidad para un personaje difícil de llevar a cabo en medio de una obra que dio bastante que hablar con una temática fuerte, que no admite medias tintas.

 
 Por su parte, Laura Lopez Moyano (foto derecha) comenzaba en “Mujer armada, hombre dormido”, con una mujer sobrepasada por la angustia, el llanto, que era el comienzo de la vorágine de personajes que salen de la obra. López Moyano realizó un trabajo estupendo en un año que la tuvo como destacada, más allá de su excelente Tatana, de la genial “Ala de Criados”, de Mauricio Kartún. 

Estela Gareli en “Se alquila, con una condición” y Eugenia Alonso en “Alemania” también tuvieron destacada participación en dos obras diametralmente opuestas. La primera, poniendo humanidad, junto a Chela Cardalda a uno de las creaciones multimediaticamente modernas de Diego Casado Rubio y la segunda, siendo la madre de una de las mejores obras del año.
 

Cecilia Rainero se repartió en dos actuaciones de calidad en “Neón” y la excelente “Catán”. Con buen gusto para delinear personajes extremos, con fuertes historias sobre sus hombros, Rainero dio cuenta de su versatilidad para saltar de una mujer solitaria y enigmática a otra que vive en el conurbano bonaerense, mezclando sus deseos de progreso con su insatisfacción personal y el horizonte mostrando un destino del cual es imposible escapar. 

Para el final, dos jóvenes como Ximena Seijas y Victoria Almeida (foto izquierda). Seijas fue la joven atormentada y buscadora de respuestas en “Te quiero poco y todo lo demás”. Su actuación fue excelente como esa niña que no comprende las reglas de un mundo manejado por axiomas que un corazón sensible nunca va a comprender. Almeida, en cambio, fue “el” personaje de “Espejos Circulares”. Después de su participación en la excelente “Trompo metálico”, su unipersonal de clown “La ultima vez que me tiré a un precipicio” y su participación en el TGSM, le llega esta chance de consagración con una de las obras más vistas y reconocidas del presente año, en la calle Corrientes. 

La semana que viene, llegan los “Hombres de teatro”.

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